El Mundo
Lunes 18 de Julio de 2016

Río de Janeiro está muy lejos de dar garantías para los Juegos Olímpicos

Tanto la policía local como la nacional sufren atrasos salariales y falta de equipos y armas. En los hospitales cariocas la situación es aún peor

DPA

¿Tendrán capacidad las fuerzas de seguridad brasileñas para evitar o en su defecto hacer frente a un eventual atentado terrorista durante los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro? Y si eso ocurre, ¿estarán capacitados los hospitales para acoger un número inusitado de heridos?

Ambos interrogantes quedan abiertos si se toma en cuenta el estado crítico en el que se encuentran al día de hoy las fuerzas de seguridad y los hospitales de la ciudad, que en 19 días recibirá el mayor evento deportivo del planeta, según denuncian medios locales.

En las instalaciones de la Policía Civil, por ejemplo, faltan desde papel higiénico hasta cámaras frigoríficas para conservar cadáveres, los cuales quedan "expuestos a la intemperie", denunció la presidenta de la Asociación de Peritos Oficiales de Río, Denise Rivera, citada por el diario O Estado de Sao Paulo.

Protesta en el aeropuerto. En declaraciones a DPA, el portavoz del Colegio de Policías Civiles de Río de Janeiro, Rafael Maieiro, dijo que los salarios fueron puestos al día tras la protesta que la corporación realizó en el aeropuerto internacional Tom Jobim hace varios días.

En la ocasión, cerca de un centenar de agentes recibieron los vuelos internacionales con una pancarta escrita en inglés que decía: "Bienvenidos al infierno. A los policías y bomberos no se les paga. Quien venga a Río no estará seguro". Maieiro advirtió que aunque ahora los salarios están al día, las condiciones de trabajo todavía son precarias. "No tenemos tinta para las impresoras, dinero para el mantenimiento de los equipos de informática y los patrulleros", relató a DPA.

La situación de los agentes de la Fuerza Nacional de Seguridad Pública no es menos crítica. Según denunciaron efectivos de esa policía especializada que depende del gobierno central, los que ya se encuentran en Río de Janeiro están trabajando y viviendo en condiciones "inhumanas".

Incluso, advirtieron sobre la posibilidad de que algunos de ellos "abandonen el barco", según citó a uno de los agentes el diario O Globo.

Entre otras demandas, se quejaron de las extensas jornadas laborales, del atraso en el pago de los viáticos que les fueron prometidos y de que se les asignaron departamentos precarios que no tienen muebles, ducha ni cocina para preparar comida.

Además, fueron ubicados en una de las favelas más violentas de Río, la cual es dominada por narcotraficantes y "milicias" de grupos mafiosos formados por ex policías y ex militares que controlan la venta de todos los servicios, como gas, televisión por cable e internet.

Territorio de milicias. Según denunciaron, los "milicianos" impusieron algunas condiciones increíbles a los agentes de la Fuerza Nacional, como la prohibición de que circulen armados o uniformados por la favela, y les impidieron acceder a algunos servicios como Internet.

"En estas condiciones nos enfermaremos y no lograremos prestar el servicio de excelencia que se nos exige. Se nos está exigiendo al extremo, y nuestro comando nos amenaza, pues ya perdió el control de su tropa, que se está enfermando y pidiendo socorro", denunció un agente de esa fuerza a través de las redes sociales.

Tras la denuncia, los viáticos atrasados fueron pagados, y el gobierno central anunció que se están enviando camas y colchones e incluso más uniformes, ya que para viajar a Río, donde permanecerán hasta el 18 de septiembre, cuando terminan los Juegos Paralímpicos, se les había entregado un solo uniforme por agente.

Emergencia hospitalaria. En cuanto a los hospitales destinados a recibir casos de emergencia durante los Juegos, el Consejo Regional de Medicina del Estado de Río (Cremerj) concluyó tras una reciente inspección que "las actuales condiciones de funcionamiento y ocupación no permiten el ingreso de nuevos pacientes".

La entidad denunció que en los hospitales de la red municipal visitados, que son los únicos preparados para recibir casos de emergencia, "hay una gran cantidad de pacientes internados en forma improvisada, en los corredores, en camillas de transporte, en sillones y en sillas, debido a la falta de camas y estructuras adecuadas".

Tanto la falta de capacidad para atender emergencias como la crítica situación de las fuerzas de seguridad cobran especial relevancia a la luz del ataque terrorista ocurrido el jueves en Niza, que dejó 84 muertos. El autor era un presunto miembro del Estado Islámico.

Ese atentado llevó a las autoridades brasileñas a revisar todo el operativo de seguridad previsto para la cita deportiva, que comienza el 5 de agosto, y aumentó el grado de preocupación en lo que respecta a la seguridad de cara a los primeros Juegos Olímpicos que se realizarán en una ciudad sudamericana.

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