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Sábado 06 de Junio de 2009

Ricardo Kaufmann: "Me tocó arrancar los yuyos"

En 1992 Ricardo Kaufmann ocupó durante algunos meses el cargo de ministro de Educación santafesino, en el primer gobierno de Reutemann. Nacido en Cayastá hace 66 años, dice que aquel "fue un período de paros continuos y de mucha confrontación". "Me tocó arrancar los yuyos sin poder sembrar los proyectos educativos", confiesa.

En 1992 Ricardo Kaufmann ocupó durante algunos meses el cargo de ministro de Educación santafesino, en el primer gobierno de Reutemann. Nacido en Cayastá hace 66 años, dice que aquel "fue un período de paros continuos y de mucha confrontación". "Me tocó arrancar los yuyos sin poder sembrar los proyectos educativos", confiesa.

Actual senador provincial por el Departamento Garay —donde preside la Comisión de Asuntos Constitucionales e integra la de Educación—, continúa ligado además a instituciones académicas como la Junta Provincial de Estudios Históricos y del Centro de Estudios Hispanoamericanos. Además es autor de libros referidos a la historia de la provincia.

Abogado egresado de la Universidad Nacional del Litoral, fue docente en esta casa de altos estudios entre 1975 y 1976, pero con la dictadura tuvo que dejar el cargo y emigrar.

Consultado por su visión sobre el presente educativo afirma: "Por empezar, esa proclamada igualdad y la educación para todos no se realiza". Cita como ejemplo el caso del cierre de escuelas rurales. "Se les prometió a los chicos de esos lugares alejados de los centros urbanos y pueblos que los iban a ir a buscar para llevarlos a la escuela. Pero los buscaron un tiempo, después no les pagaron el remís y por eso dejaron de ir a la escuela", describe preocupado. "A la deserción escolar rural le sigue el éxodo rural, ya que los padres para poner en pie de igualdad a sus hijos con los otros ciudadanos tienen que emigrar del campo", agrega.

Si bien considera necesario una reforma curricular que ponga en sintonía los contenidos escolares con los desarrollos tecnológicos, apunta que "sería importante no olvidar de formar hombres buenos", y abunda: "La escuela tendría que incluir en su currícula la enseñanza del respeto, volver a rescatar la bondad, la solidaridad y el compañerismo".

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