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Martes 15 de Noviembre de 2011

Revolución por Messi

La presencia de Messi modificó los hábitos del pueblo costeño. Sólo su talla de jugador imperial puede hacer posible que en cada rincón haya una referencia del crack rosarino.

La presencia de Messi modificó los hábitos del pueblo costeño. Sólo su talla de jugador imperial puede hacer posible que en cada rincón haya una referencia del crack rosarino. Que sólo se hable de él y de su influencia en el partido de hoy. Nadie quiso perderse la chance de estar cerca del mejor jugador del mundo en su primera visita a Barranquilla. Todos quisieron estar lo más cerca posible para llevarse esa foto que quedará inmortalizada en el recuerdo. En las ferias del barrio La Ciudadela, el casco más empobrecido de la región, se vendieron como pan caliente las camisetas de Barcelona con la inscripción de Messi. Incluso más que las de la propia selección colombiana.

La fiebre por Messi alcanzó puntos inimaginables para los colombianos. Estuvieron en la llegada de la delegación en el aeropuerto y luego siguieron el micro que trasladó al plantel hasta el hotel en motos, autos y taxis con tal de verlo aunque sea a lo lejos. La aventura se trasladó hasta las inmediaciones del hotel. Ayer otro grupo mayúsculo de simpatizantes de la selección de Alvarez, vestido con camisetas de Barcelona, la selección argentina y hasta de Central, desafió el calor durante varias horas y también a las vallas de contención que pusieron los agentes de seguridad para que ningún curioso alterara la sosegada concentración argentina.

Messi apenas se dejó ver por los gigantescos ventanales del hotel. Se le escapó algún saludo y atinó a mirar sorprendido la semejante recepción que le dieron los colombianos. Seguramente para él fue un gran mimo al alma en estos tiempos de inestabilidad con el público argentino.

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