AFIP
Sábado 11 de Febrero de 2017

Revelan una puntillosa estrategia delictiva para estafar a empresas rosarinas

La Justicia constató que la firma fantasma Dimare SRL se conformó con la única intención de estafar, y reveló detalles de sus planificadas maniobras.

La Unidad Fiscal de Delitos Económicos dio a conocer ayer detalles de la estafa que por un monto millonario llevó adelante el titular de la firma Dimare SRL, Jonathan Fabián M., de 30 años, sobre quien pesa un pedido de captura internacional, y destacó la complejidad de la operación que causó un perjuicio estimado en 30 millones de pesos a las víctimas de maniobra delictiva. Al menos, hasta ayer, había 24 proveedores damnificados.

   "La estafa fue realizada por un grupo de personas que se tomaron mucho tiempo de preparación y con una planificación bastante puntillosa consistente en fundar una empresa con el sólo objeto de estafar", explicó ayer el fiscal Sebastián Narvaja.

   Explicó que "compraban mercaderías con cheques diferidos, todo durante un período de 60 días, y cuando los cheques empezaban a llegar a su fecha de cobro levantaron todo del espacio donde estaban funcionando y desaparecieron", y precisó: "Una vez que empezaron a entrar los cheques, salían rebotados porque la cuenta no tenía fondos".

   Asimismo, señaló que "en ningún momento funcionó de manera lícita, y tenemos constatado que siempre funcionó como una plataforma para estafar gente".

   Sobre la magnitud de la defraudación, especificó que "los damnificados acreditaron un daño de 30 millones de pesos".

   "En varios casos la estafa comenzó dando un cheque, que se cubría con fondos suficientes, y detrás de eso venía una compra mucho mayor que era pagada con un cheque de pago diferido que no tenía fondos", indicó Narvaya, quien contó que la empresa contaba con una sede, folletería, página web y referencias comerciales de firmas reales, pero con teléfonos falsos que ellos mismos atendían.

   En cuanto a la conformación de la empresa y cómo llegaron a operar como una firma legal, Narvaja puntualizó que inscribieron la empresa con el contrato social, siguieron pasos legales, fue inscripta en Afip y "con toda la documentación sacaron un paquete de productos en un banco, una cuenta corriente, la movilizaron, hicieron depósitos para generar historia de funcionamiento de esa cuenta, hicieron compras menores y entregaron algunos cheques que en principio cubrieron; y detrás eso hacían una compra superior y como esa empresa ya había cobrado un cheque de esa empresa entendía que tenía solvencia. Por otra parte alquilaron un predio, hicieron el ploteado, página de internet de la empresa, folletería".

   Hasta el momento sólo una persona, de todas las identificadas en la causa, se encuentra prófuga, se trata de Jonathan M., "aunque entendemos que podría haber más ya que por la organización que tenían montada presumimos que son más", amplió el fiscal.


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