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Domingo 07 de Abril de 2013

Resultados de ausencias que duelen, y mucho

La Tablada y Santa Lucía, territorios donde los dos “pisaban fuerte”, hoy son considerados zonas “prioritarias” a intervenir por los gabinetes sociales de la provincia y el municipio.

Caio y Cachón no se conocieron. Uno vivió en La Tablada, el otro en Santa Lucía. Los dos eran adolescentes, coquetearon con la muerte varias veces y la gambetearon por los serpenteantes caminos que se abren en los márgenes de la ley. Pero un día la suerte cambió y sus vidas se apagaron. Hoy los “veneran” en las paredes de sus barrios, donde los recuerdan los pibes que lamentablemente siguen sus pasos.

   La Tablada y Santa Lucía, territorios donde los dos “pisaban fuerte”, hoy son considerados zonas “prioritarias” a intervenir por los gabinetes sociales de la provincia y el municipio. Esa prioridad surge de un dato lacerante: la exclusión, que lleva inevitablemente a la violencia y que en su loco espiral termina con la vida de chicos que apenas están empezando a vivir.

   A principios de este año muchos vecinos y referentes barriales le contaron a La Capital la ausencia estatal que veían en sus barrios. Ese informe disparó agudas críticas desde los centros de poder. Hoy, la “cuestión social” se mete en la agenda gubernamental. La intendenta Mónica Fein comenzó a enunciar un plan de inclusión que tiene por objetivo lograr que muchos pibes vuelvan a la escuela, se capaciten en oficios, participen de talleres.

   La provincia, en tanto, lanzó las olimpíadas santafesinas y avanza en la urbanización de barrios conflictivos. Ambas medidas son importantes y tal vez impliquen un regreso a las bases de una administración que sin dudas hizo de la promoción social y la salud su gran bastión. Porque la Rosario que se perfila como turística es importante, pero esta otra también. Esta en la que pibes como Caio y Cachón se multiplican, la que clama por dignidad, por calles transitables, con colectivos que no entren a “criterio” en algunos barrios y con casas con canillas de las que salga agua con presión.

   Hace un año, una de las médicas del dispensario de Santa Lucía lo puso en palabras. “Acá lo que enferma a la gente son la condiciones de vida”, dijo. Hoy esos barrios son “prioritarios”. Y la medida sin dudas es auspiciosa y merece ser destacada.

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