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Miércoles 15 de Junio de 2016

Resisten el embargo de la cosecha a colonos de Bigand

Una fuerte demostración de apoyo recibió ayer una de las familias que trabajan las tierras que pertenecieron al fundador del pueblo.

Una fuerte demostración de apoyo institucional recibió ayer una de las familias de colonos que trabaja desde hace años las tierras que pertenecieron al fundador de la localidad de Bigand y resiste el embargo de su cosecha.

La movida sobrevino un día después de que la fundación que administra las tierras intentara, sin éxito, hacer valer una orden judicial para ingresar al predio rural a recoger la cosecha de soja con herramientas agrícolas contratadas a tal fin.

Un tractor cruzado frente la cerrada tranquera del campo para impedir el ingreso de las máquinas cosechadoras, sumado al shock emocional que la situación causó a la familia Marinucci, fueron suficientes para que el juez comunal advirtiera, consentimiento mediante de las abogadas de la fundación, que no estaban dadas las condiciones para cumplimentar la medida, que finalmente fue suspendida, al menos momentáneamente.

El freno a la decisión provino del Juzgado de Circuito y Faltas de Distrito Nº 7 de Casilda, a cargo de Laura Babaya, quien renovará lo dispuesto cuando sea solicitado por los interesados.

El incidente se produjo poco tiempo después de que casi la totalidad de los colonos lograsen frenar sus desalojos al arribar a un acuerdo para renovar sus contratos de aparcería por poco más de cinco años, como publicó oportunamente La Capital. Y una de las pocas familias que aún no acordó es la que, precisamente, atraviesa este conflicto.

Caso "emblemático". Es un caso emblemático porque se trata de una familia que tiene contrato desde hace mas de cien años con la familia Bigand y su relación se desarrolló sin inconvenientes hasta la muerte de la última heredera del fundador del pueblo hasta la aparición de la fundación, que se negó a renovarle el contrato sistemáticamente. El objetivo de esta actitud fue terminar con los derechos sucesorios plasmados en el testamento y borrar la historia de toda una vida trabajando y viviendo en ese campo", dijo el ex presidente comunal Patricio Erceg. El dirigente ayer participó del acto de apoyo desarrollado en el establecimiento rural, junto a chacareros, autoridades comunales y representantes de Federación Agraria Argentina (FAA) y Mujeres en Lucha entre otras organizaciones.

"Los Marinucci —añadió— lucharon por esa historia con uñas y dientes y seguramente por eso quienes manejan la fundación Bigand quieren disciplinarlos ya que de lo contrario no se entienden los atropellos que sufrieron y la negación permanente a firmar la renovación de su contrato en las mismas condiciones que otros aparceros".

No obstante, Erceg se mostró confiado en que la referida muestra de apoyo "haga reflexionar a los miembros de la fundación y participen de una mesa de diálogo para llegar a un acuerdo que posibilite firmar el contrato correspondiente y evitar que una familia se quede en la calle".

Unidos. Similar postura manifestó el actual jefe comunal, Alejandro Ruggeri, al destacar la importancia de "estar unidos en defensa de los intereses de nuestro pueblo", e instar a la fundación a "sentarse a negociar la renovación del contrato de aparecería con esta familia que produce desde hace más de cien años".

Oscar Marinucci y su esposa Sandra además de trabajar viven en el campo en una casa familiar que heredaron de antecesores y comparten con sus hijos.

La cuestionada Fundación Honorio Bigand fue creada tras el legado que dejó al fallecer a su albacea testamentario la última heredera del fundador del pueblo, María Mercedes Octavia Bigand.

Si bien su mandato fue que el organismo destinase el producido de las tierras a ayudar, fundamentalmente, a instituciones locales, especialmente la Iglesia, la escuela primaria, el Samco y el geriátrico, y otras obras de beneficencia sin afectar la situación de los colonos allí establecidos, ello no sucedió. La tirante relación entre las autoridades locales y la fundación se acentuó con su ofensiva por desalojar a los colonos que finalmente, merced a las movilizaciones sociales, no se concretaron dando lugar a la renovación de los contratos ya en dos oportunidades aunque esta última vez restan por acordar dos familias entre las cuales se encuentran los Marinucci.

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