La ciudad
Viernes 02 de Septiembre de 2016

Repudian el ascenso del inspector imputado por el caso Café de la Flor

Impulsan un pedido de informes para que el Ejecutivo explique por qué promovió a quien dio el okey técnico al bar en el que murió un músico

Concejales opositores criticaron duramente ayer al Ejecutivo local por el ascenso de un inspector imputado en la tragedia del Café de la Flor, de Mendoza 862, a quien se elevó al cargo de coordinador de la Dirección de Habilitación. Desde la Intendencia, en tanto, no hubo pronunciamiento oficial sobre este controvertido ascenso.

Pablo Andrés Akerman aparece implicado judicialmente por la habilitación del bar donde el bajista de la banda Raras Bestias, Adrián Rodríguez, falleció tras sufrir una descarga eléctrica en octubre pasado.

Si bien la decisión oficial de ascenderlo ocurrió el 11 de julio —fecha para la cual la fiscal ya le había imputado los delitos de incumplimiento de los deberes de funcionario público con falsificación ideológica de documento público en dos hechos en concurso real entre sí— recién se conoció públicamente ayer tras una publicación de LaCapital. El ascenso generó críticas en el Concejo. La concejala kirchnerista Norma López consideró que "no se controla lo que no se quiere controlar". Y aseguró que existen "increíbles inconsistencias entre el discurso y el accionar de la Intendencia", dado que "se promueven supuestas acciones de control y prevención, pero se ascienden empleados imputados y tampoco hay inspectores para garantizar esos controles".

La edila recordó que en el 2010, la intendenta "Mónica Fein dijo que Rosario iba a contar con un cuerpo de 500 agentes de tránsito y siete años después vemos que fue una promesa más, sin cumplimiento efectivo".

El reutemista Diego Giuliano, en tanto, presentó ayer un pedido de informe en el Concejo. "Queremos saber si fue un error administrativo o una decisión política, y si fue así de dónde sacan los méritos y razones para ascender a una persona imputada a la que le piden su inhabilitación para desempeñarse en la función pública", explicó Giuliano.

La respuesta oficial a esos interrogantes, al menos ante la requisitoria de este diario, ayer nunca llegó.

Un despropósito. Desde el cavallerismo, la concejala Lorena Giménez Belegni consideró que "es un despropósito que una persona, estando imputada, haya sido ascendida al segundo puesto después de la directora de Habilitación (Silvina Mastrobisi)".

A su entender, no corresponde "ética ni administrativamente", porque hoy esa persona quedó "encargada de la última validación técnica de todas las habilitaciones de Rosario".

"Aunque toda persona tiene el derecho de la presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario, la postura no es hablar de la culpabilidad o no de este inspector, sino que, mínimamente, debería permanecer inhabilitada para realizar inspecciones técnicas, ya que su imputación provino de haber realizado mal esa tarea", apuntó.

Por su parte, el jefe del bloque del PRO, Alejandro Rosselló, dijo estar "totalmente en contra del ascenso", porque "es un premio equivocado".

El edil fue más allá y azuzó: "Me sorprende, es una definición que el Ejecutivo debería rever, ya que en la actualidad la fiscalía pide que sea procesado por incumplimiento de funcionario público y falsificación de documento".

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