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Domingo 26 de Febrero de 2012

Representarán al país en un juego de simulación empresarial

Son estudiantes de la UNR. Llegaron a la final del Desafío Sebrae, que se realizará en marzo en Río de Janeiro

El Equipo “La BC Industrial de Rosario”, integrado por Mauricio Costantini (Rosario), Tomás Baima (Venado Tuerto), Cristian Rausch (Pergamino), Facundo Alesso (Pergamino) y Emiliano Bianchini (Sunchales), todos estudiantes de la carrera de ingeniería industrial de la UNR, se clasificaron para disputar desde el 18 de marzo venidero la final internacional del Desafío Sebrae que será en Río de Janeiro. Llegan a esta instancia luego de adjudicarse la etapa nacional desarrollada en el Campus de la Escuela de Negocios IAE en Pilar, Buenos Aires.

El Desafío Sebrae —”una entidad privada brasileña de interés público que apoya la apertura y expansión de los pequeños negocios, y transforma la vida de millones de personas por medio del emprendedorismo”, según se indica en su página web— consiste en un juego de simulación de gestión de empresas en el cual se trata de obtener los mejores resultados en base a resoluciones en equipo.

La semana pasada los estudiantes fueron recibidos por el secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación de la provincia de Santa Fe, David Asteggiano, quien les expresó su satisfacción por el logro obtenido, mientras que los alumnos destacaron el apoyo recibido desde esa dependencia.

Según detalló Costantini a La Capital, el juego comenzó a desarrollarse en agosto pasado y en diciembre último quedaron seleccionados los ocho equipos finalistas, otros dos de los cuales pertenecen a la provincia de Santa Fe: Timberos FCe, de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), y Suardi, integrado por dos alumnos de la UNL y uno de la Universidad Católica de Santa Fe.

Tal como explicaron desde la organización, desde la primera edición del Desafío, en  2003, la provincia de Santa Fe llegó a todas las finales, ganando en tres oportunidades.

“Yo había participado en otras dos oportunidades pero el año pasado, por diversos motivos, tuve que formar un nuevo equipo. Todos estudiamos ingeniería industrial, cursamos entre 3er y 4º años, y tenemos entre 20 y 21 años. Busqué compañeros por afinidad porque mi objetivo era participar, llegar a la final y ganar”, arranca Mauricio.

Al referirse al juego, explicó que básicamente “hay una parte contable, que casualmente habíamos visto el año pasado en ingeniería y para mí fue clave para llegar a la final. En el principio del juego
—al que compara con una suerte de Monopoly— se presenta la necesidad de que cada equipo compre una fábrica. Hay chicas, medianas y grandes y cada una está planteada para distintos escenarios económicos. Entonces cada equipo recibe información de ese escenario actual, una especie de estudio de mercado. En función de esos datos se determina qué se compra y del estudio planteás cuántos insumos de producción adquirís”.

Estrategias. Tratando de ser simple en sus explicaciones, indica que “en la segunda ronda tenés que contratar empleados, gerentes de producción, de finanzas, de marketing, etcétera. Ahí empezás a
producir, tenés que decidir precios, cuánto invertís en investigación y desarrollo, aumentos de salarios, distribución de las ganancias a los socios y una de las partes más importantes, que es cuánto invertís
en marketing”.

“En otra parte del juego había tres productos para elaborar y tres tipos de mercados para los mismos y vos tenías que gestionar cómo vender eso. Era tomar decisiones de manera permanente, que es el
espíritu del juego. Esas decisiones se enviaban a los organizadores y eso te daba una puntuación. La segunda ronda se repite y el juego termina cuando los organizadores quieren. Vos podés estimar cuándo en base al trabajo que llevás con tu equipo”, abundó.

“La diferencia es que en las dos primeras rondas teníamos más tiempo para la toma de decisiones. En la final tenías como máximo 45 minutos”, indicó.

Trabajo en equipo. “Lo positivo de todo esto fue el trabajo en equipo y haber participado de una experiencia cercana a la realidad. Porque éramos cinco tipos de pensamiento, un gran debate interno
y los acuerdos que éste genera. Y funcionamos bien”, expresó con una sonrisa de satisfacción.

Dijo que con los otros equipos hubo menos espacio para compartir porque no sólo contaban con poco tiempo, sino que cualquier comentario que surgiera con otros participantes podría descubrir la estrategia del equipo. Pero eso ya es historia. Ahora, la mente de “La BC Industrial” es repetir la historia en Río de Janeiro y volver con el Desafío coronado.

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