El Mundo
Viernes 12 de Agosto de 2016

"Renzi hace el ajuste igual que Berlusconi"

El diputado Ricardo Merlo apoya la reforma constitucional, pero sin dejar de criticar los recortes que afectan a los italianos en el exterior.

El diputado ítalo-argentino Ricardo Merlo es un veterano: lleva diez años en el Parlamento de Roma. Empezó en 2006, con la primera tanda de representantes elegidos en el Exterior. Desde entonces logró ser reelegido, e incluso formar su propia agrupación, el MAIE (Movimiento Asociativo Italianos en el Exterior), que hoy cuenta con tres legisladores. Merlo recurre a un discurso directo y sencillo: no deben ser subalternos a los partidos italianos, sino representar exclusivamente los intereses de esos millones de italianos en el exterior. La tarea no es fácil: sobre 630 diputados y 325 senadores, hay apenas 18 legisladores del exterior. Y ahora, con la reforma constitucional impulsada por el gobierno de Matteo Renzi, el Senado quedará con sólo 100 senadores, que serán además funcionarios locales. Se perderán las 6 bancas senatoriales asignadas al Colegio Exterior.

   —Ante la reforma constitucional, ¿tienen posición tomada, por sí o por no?

   —Vamos a votar por el sí. A favor de la reforma constitucional, que es del Paralmento, no de Renzi. Somos oposición a Renzi y estamos en contra de las políticas de su gobierno, pero estamos a favor de la reforma constitucional. Son cosas diferentes. A esta reforma la hizo el Parlamento, no Renzi. Es una reforma necesaria; Italia necesita gobernabilidad, simplificar las decisiones y bajar el costo de la política. Habrá 325 políticos (senadores) menos, con todo lo que implica, y además se pasará de un sistema bicameral a uno cuasi monocameral. El nuevo Senado será de 100 senadores ad honórem, nombrados por las Regiones. Las decisiones van a pasar por la Cámara de Diputados. Y como habrá un "premio de mayoría" en Diputados, no nos va a pasar lo que pasa ahora en España y pasó repetidamente en Italia. El que gane va a gobernar. He estado 10 años en el Parlamento italiano y hemos vivido momentos difíciles con los gobiernos de Romano Prodi y Silvio Berlusconi, por debilidad del Ejecutivo; sumemos hoy los problemas del terrorismo y la inmigración masiva. Necesitamos con urgencia tomar decisiones rápidas, no podemos estar más debatiendo cinco meses una ley. Volviendo a la reforma del Senado, hay que decir que en Italia y en Europa, si tuviéramos todavía un modelo bipolar o bipartitítico, podría funcionar. Pero no existe más el bipolarismo. España hoy está dividida en cuatro y paralizada; Italia está divida en tres. Con el actual sistema, no podemos formar gobierno.

    —Volviendo a la reforma del Senado, se van a perder 6 bancas del Colegio Exterior...

   —Se van a perder 325 senadores. Pero el porcentaje de representantes del exterior quedará intacto. En lugar de 18 sobre 1025 (total de bancas de las dos cámaras) será 12 sobre 630 (el número de diputados), será la misma proporción. No podemos pensar una reforma constitucional en función de perder o ganar un senador, sino en función del país. Y quienes fueron elegidos en el Senado lo serán en Diputados. Nosotros, en el MAIE, tenemos posibilidades de crecer, estamos muy fuertes en Norteamérica y Europa y en Sudamérica seguimos consolidados.

   —¿Por ahora la Legislatura sigue, mantiene su duración prevista?

   —Sí, pero hay que ver si Renzi no la quiere acortar. Porque si en el referéndum gana el sí, puede haber un intento. Antes vamos a hacer una reforma de la ley electoral. Ya hubo una reforma electoral, pero hoy el premio de mayoría va al partido (o "lista"), y creemos que tiene que ser a la coalición que gane. Creo que habrá una discusión después de la reforma constitucional para perfeccionar la ley electoral y luego sí se irá a elecciones, en febrero de 2018 o el año que viene.

   —Ustedes son muy críticos del gobierno Renzi.

   —Somos críticos de las políticas con los italianos en el exterior. El MAIE es el único que representa a los italianos del exterior. Los demás son todos partidos "romanos" que representan otros intereses. Y discutimos con el gobierno porque corta fondos para la promoción de la lengua y cultura italianas; porque puso un impuesto a la ciudadanía de 300 euros: cada ciudadano que quiera tramitar su ciudadanía debe pagar esa suma, si no los tiene no puede ser ciudadano. Con el agravante de que los más de 20 millones de euros que recaudaron en vez de ir para mejorar los servicios consulares van a Roma. Y eso no lo dice nadie salvo nosotros. La política de Renzi para los italianos en el exterior es tan mala como fue la de Berlusconi. Lo decimos porque no tenemos dependencia de los partidos políticos italianos, somos autónomos.

   —Pero si el centroderecha aplicó el ajuste y ahora lo hace el centroizquerda, no parece haber muchas perspectivas de que esto cambie...

   —Por eso nosotros queremos crecer en el Parlamento, para tener mayor poder de negociación con cualquier gobierno, sea de izquierda o de derecha, y así cambiar algunas cosas, como este ajuste permanente que sufrimos.

    —Estas políticas de ajuste también son efecto de una economía estancada hace años...

    —Italia y Europa necesitan un poco de keynesianismo. La espiral del ajuste en economías que no crecen produce más estancamiento. La economía hace 10 años que no crece. Hay que hacer algo diferente al ajuste. El déficit fiscal bajó, pero el esfuerzo de bajarlo sin crecimiento es una trampa. Si se baja el déficit con crecimiento, es una cosa, pero si cae el PBI se termina no bajando el déficit fiscal ni la deuda pública. Es un círculo vicioso.

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