La ciudad
Jueves 28 de Julio de 2016

Removerán la caldera que voló en el Laboratorio Apolo

El fiscal que investiga el siniestro espera encontrar la consola de mando y determinar la causa del episodio ocurrido en Alem 2967

Después de terminada una primera etapa de pericias, el fiscal Walter Jurado autorizó la remoción de escombros y de la caldera que voló del predio del Laboratorio Apolo de Alem 2967. Se espera encontrar entre los restos, la consola de mando, que podría determinar la causa del siniestro. Con esos datos y los informes solicitados a distintos organismos públicos, la fiscalía determinará si imputa o no a una o más personas que podrían ser potencialmente responsables de un hecho que provocó un herido grave, viviendas linderas severamente afectadas y dudas sobre la habilitación del lugar.

Terminada la feria judicial, el fiscal acordó con áreas de coordinación y logística para remover los escombros. Se utilizará una grúa pluma para trasladar la caldera, que será preservada por si es necesario en el futuro realizar nuevas pericias, explicó ayer un vocero del Ministerio Público de la Acusación provincial.

Datos. El equipo del fiscal trabaja sobre los informes solicitados y ya enviados por la Municipalidad, la Empresa Provincial de la Energía (EPE), Litoral Gas, el Registro de Comercio y al Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas). También tiene en sus manos los trabajos realizados por Defensa Civil y Bomberos sobre la escena de la explosión.

Los agentes de Defensa Civil constataron que la onda expansiva causada por la explosión en el laboratorio fue tan grande que provocó grietas, deformación de aberturas y roturas de vidrios en por lo menos una decena de viviendas de la manzana, además de destrucción total en otras dos.

Las primeras pericias realizadas tras la voladura, apuntan a una falla en el sistema que controla la presión de las calderas como desencadenante del siniestro, pero no se descarta ninguna hipótesis.

El fiscal también tomó declaración a distintas personas y se determinó quiénes eran las dos personas responsables del funcionamiento de la caldera.

De aparecer otro tipo de irregularidades, serán elevadas a la unidad fiscal correspondiente.

Otros frentes. En paralelo, el Ejecutivo municipal elevó toda la información disponible a la delegación Rosario del fuero federal, después de que trascendieran a través de La Capital las denuncias de contrabando de suero desde un laboratorio que tenían los propietarios de Apolo en Paraguay.

Efedrina. Esa información también fue solicitada a la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) y la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), que, entre otras autorizaciones, habilitó a Apolo para operar con un precursor químico sensible al narcotráfico, como es la efedrina.

La decisión del tribunal se conoce un día después de que se informara que Juan Carlos Sánchez, el conductor de la línea 123 que sufrió síndrome de aplastamiento y quemaduras en la mitad del cuerpo al volar la caldera, evoluciona favorablemente.

El paciente fue trasladado al Centro de Quemados y Cirugía Plástica del Sanatorio Británico, donde le practicaron dos injertos de piel y le retiraron el respirador artificial.

En la madrugada. Los escombros, hierros y el agua hirviendo cayeron sobre el chofer de colectivos, quien dormía junto a su esposa, hijas, hijo y una nieta en una vivienda lindera.

Las múltiples fracturas le produjeron problemas en las vías respiratorias y las quemaduras alcanzaron el 50 por ciento de su cuerpo.

El siniestro generó una fuerte polémica sobre el laboratorio, despertó sospechas sobre los responsables de la firma y cuestionamientos a los distintos tipos de controles.

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