Cartas de lectores
Martes 28 de Junio de 2016

Reforma electoral o chupetín

En los últimos 75 años hubo infinidad de reformas electorales y a nadie que no tenga su cerebro conectado al cholulaje se le escapa que la representatividad es cada vez más escasa.

En los últimos 75 años hubo infinidad de reformas electorales y a nadie que no tenga su cerebro conectado al cholulaje se le escapa que la representatividad es cada vez más escasa. Cuando joven, el escrutinio definitivo, no vinculante, tardaba un año en terminarse y sus resultados eran la transparencia de las elecciones, los errores detectados se debían corregir en la próxima elección. La astucia de los intelectuales políticos orquestó un sistema que hoy es el culpable de todo el atraso democrático y republicano que afecta a la Argentina. El voto directo para el Ejecutivo orientó las políticas de desarrollo a los conglomerados, incrementándolos de forma suicida con el afán de contar con el mayor porcentaje de votantes, sin importar las consecuencias. Hoy pesa más en las decisiones políticas, una villa de emergencia que mil kilómetros cuadrados de territorio productivo. Y sobre ese resultado se apoya el sistema representativo proporcional, (lista sábana) que paradójicamente, no representa a nadie, más que a las cúpulas de los partidos. Las Paso, las listas únicas, el sistema D'Hont son sólo "chupetines de madera", espolvoreados con azúcar o edulcorante con los cuales estos universitarios fracasados en la actividad privada, que recalaron en el empleo público y luego en la política como medio de sustentación y progreso económico, engrupen (perdón por el término) al electorado productivo. La elección indirecta del Ejecutivo, el sistema uninominal para el Legislativo y la reglamentación del referéndum (que está en la constitución) para revocar mandatos, son la única solución antes de que caigamos en el canibalismo.

Julio R. Sánchez / DNI: 6.043.532

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