Cartas de lectores
Martes 26 de Julio de 2016

Reflexiones sobre la codicia

Codicia, su significado: deseo vehemente de poseer muchas cosas, especialmente riquezas o bienes.

Codicia, su significado: deseo vehemente de poseer muchas cosas, especialmente riquezas o bienes. "Voraces fariseos, no poseen más moral que la de la codicia, las constructoras acechaban con codicia esos terrenos" (textual). No hay credulidad tan ansiosa y ciega como la credulidad de la codicia, que es, en su medida universal, la miseria moral y la indigencia intelectual de la humanidad. Joseph Conrad. Una cita de Marco Tulio Cicerón: "el presupuesto tiene que equilibrarse, el tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada, y la ayuda a otros países, eliminada para que Roma no vaya a la bancarrota. La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa del Estado", año 55 aC. Y como decía el periodista televisivo Pancho Ibáñez: "todo tiene que ver con todo". Esto viene a cuento a la luz de los hechos que son de dominio público, sobre el fabuloso manejo de dinero por parte de un importante allegado a la familia de la ex mandataria, quien cesara en sus funciones en diciembre del año pasado. Me permito traer a colación dos preceptos bíblicos: una la del joven rico, y la otra, la del agricultor que le pedía a Jesús tener la posibilidad de poseer un granero más para guardar otra cosecha. Créase o no, el ejemplo releva de todo comentario sobre las investigaciones que se llevan a cabo. Rebela pensar la voracidad en acumular riquezas de una manera escandalosa e increíble hasta convertirse en una relevante esclavitud que indudablemente se hermana con la voracidad de un más poseer. Pregunto, nada más: ¿querrán emular a los faraones egipcios? Me parece que los querrán superar en todo caso. La mortaja no tiene bolsillos. ¿Tal vez ese dinero estaba destinado a la construcción de un gran hospital, o un inmenso comedor comunitario, o una ciudad? No, no creo que pase por la cabeza de estos sujetos solidarizarse con los que menos tienen. La Justicia va por más, pero ha intervenido demasiado tarde, a la luz de que el metal sólo se ve en una vergonzosa cadena de automóviles generalmente de alta gama, amén de las tierras comprometidas, las que seguramente no son tampoco para construir un amplísimo complejo habitacional. Estamos frente a un caso de deficiencia mental harto peligrosa, más bien un caso de chaleco de fuerza. Una versión más para que nuestros queridos profesionales de la psiquiatría tengan la oportunidad de enriquecer sus conocimientos y que además la Organización Mundial de la Salud, amplíe, en amplio espectro, esa generosa gama que nuestro nunca bien ponderado país hoy le ofrece a través de estos especímenes rayanos, en una nueva cultura que sobreabunda largamente y que es moneda corriente en los tiempos que corren.

Oscar H. Rodríguez / DNI 6.004.403

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