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Sábado 27 de Abril de 2013

Redes sociales: ¿es posible usar Twitter en educación?

Por Juan Mascardi / Un top five, a modo de apuntes, sobre qué se puede hacer con esta herramienta en las clases. Un debate que convoca a los docentes

Las redes sociales nos enredan y nos desenredan. La aldea global se contrae y se expande. Late, vive y muta. Las cercanías y las fronteras se diluyen aunque nuestro universo local es, a menudo, el más lejano. Mirar, observar, amasar, producir, analizar, recortar, remixar, resumir y volver a contar pueden ser desafíos apasionantes bajo el prisma de Twitter. La red del pajarito nos propone resumen, micronarrativa, discontinuidad y ejes temáticos a través de etiquetas que son creadas por la gente y que la misma gente las traduce, las coteja, las comparte. Ante este panorama que crece como un tsunami digital la pregunta recurrente desde los ámbitos educativos suele ser repetida: ¿Es posible usar Twitter con fines pedagógicos? La respuesta es contundente: sí.

El desánimo de los estudiantes, la dispersión en la escuela, la escasa tecnología disponible en las aulas o la carencia de formación docente suelen ser argumentos para desalentar una acción concreta. Aunque ninguna de estas justificaciones son suficientes para frenar proyectos que alienten a gestionar un puñado de ideas líquidas. El mayor inconveniente suele ser de base. La escuela es una institución rígida en horarios, estructuras, corbatas, desarrollo temático y pantalones pinzados; en tanto, el aprendizaje que se da más allá de la institución es desestructurado, fragmentado, atomizado, lúdico. Vivimos en un mundo sobresaturado de información y ejercitar de la mano de Twitter en algunos espacios educativos puede ser como tender una mano entre las disociaciones del afuera y del adentro. Derribar fronteras que ya se caen por peso propio.

Tecnología móvil. Actualmente existen cientos de páginas que recomiendan una serie de actividades para realizar junto a los estudiantes incluyendo Twitter como base. Aunque pensar y proyectar Twitter es también incluir la tecnología móvil dentro del aula. La multiplicación de celulares inteligentes, el desarrollo de internet y la retroalimentación entre celular e internet son claves a tener en cuenta. Según el comunicador Roberto Igarza "introducen cambios de paradigma cuyos efectos impactan social, económica y culturalmente en el desarrollo de nuestras sociedades". Y Twitter es, justamente, una plataforma que se destaca por la brevedad, la instantaneidad, la amplificación de contenidos en tiempo presente retomando cierta narrativa propia de la telefonía celular que estaba restringida por la accesibilidad en espacios geográficos determinados. No obstante, Igarza argumenta en su libro Burbujas de Ocio que "la brevedad no es una condición intrínseca de la literatura móvil impuesta por la tecnología del soporte. Es también en respuesta al uso intersticial de nuestros tiempos modernos". Nuestros espacios de ocio y de consumo cultural ya no son los mismos. Y en esos huecos, nuestra dieta cognitiva está impregnada por relatos breves.

Top five. A modo de libreta de apuntes, un top five de actividades que se pueden hacer con Twitter:

1. Pizarrón en el bolsillo: Diseñar un listado de comunicaciones y recomendaciones entre docentes y estudiantes fomentando una comunicación horizontal. Todos decimos. Todos proponemos.

2. Lo que no entra no sirve: Fomentar el resumen de textos, capítulos, entrevistas, análisis creando una serie de tuits sobre cada tema.

3. Trayectoria y coherencia: Seguir durante un período del cursado de la asignatura a un personaje (político, periodista, profesional), documentar su progreso, resumir la evolución de sus palabras, analizar el contexto en que fueron expresados cada uno de sus tuits y qué tipo de narrativa utilizó.

4. Debates, etiquetas y redes: Diseñar conversaciones a través de etiquetas temáticas. Invitar a referentes de cada tema a conversar vía Twitter, incluso a estudiantes de otras escuelas, de otros países.

5. Cuentos y relatos: Analizar e interactuar con usuarios que proponen creaciones literarias colectivas. Analizar a escritores y expresiones artísticas que utilizaron el microrrelato a través de la historia.

Hoy el teléfono móvil es Twitter. Millones de celebridades, teóricos, empresas, políticos y ciudadanos disfrazados de hackers pueblan la red de moda todos los días. El crecimiento es exponencial. Desde los aforismos al graffiti, las plumas más brillantes has desparramado su arte en las hojas y en las paredes. Los elementos no dichos, no pronunciados suelen otorgarle potencia y dejar librada a la imaginación del lector el complemento de una historia.

En el medio un doble dilema: ni todos los jóvenes son nativos digitales, ni todos los docentes dominan la cultura digital para utilizarlas. El pedagogo español Francesc Balagué reflexionaba: "Se habla de cuántos ordenadores por alumno pero muy poco de cuántas horas de formación va a tener el profesorado o de cómo va a responder el servicio técnico de apoyo a éstos". Lo recomendable: probar. Todos estamos probando todo el tiempo. Twitter late al compás de la brevedad. Los gorjeos también sucumben en la educación. En la gente. El medio es el mensaje. ¿Qué está pasando?

(* ) Es especialista en comunicación digital interactiva, su tesis aborda "Entrevistas periodísticas via Twitter, inteligencia colectiva en tiempo presente". Director de periodismo y producción y realización audiovisual (UAI).

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