Cartas de lectores
Miércoles 01 de Junio de 2016

Redes que nos enredan

A través de estas líneas trataré de describir y analizar el comportamiento de nuestros semejantes con el uso y abuso de los nuevos teléfonos móviles, según entiendo, celulares de última generación.

A través de estas líneas trataré de describir y analizar el comportamiento de nuestros semejantes con el uso y abuso de los nuevos teléfonos móviles, según entiendo, celulares de última generación. El comentario comprende a familiares, amigos y demás personas que me rodean. Chicos, jóvenes, de mediana edad, y también me animo a decir, adultos mayores. Facebook, Twitter y WhatsApp son redes sociales que merecen analizarse desde dos perspectivas distintas. Desde un punto de vista, son redes que "nos enredan", nos crean dependencia con una despersonalización muy pronunciada. Buena parte de los jóvenes, y los no tanto, se consideran adictos a su celular. Desde otro punto de vista, si las mismas se usan en forma adecuada, son tecnologías que unen, conectan, ayudan y conforman justamente redes. No está en mi ánimo criticar y cuestionar a las redes sociales. Sus ventajas y utilidades son incuestionables. El tema está en clarificar qué vínculo se tiene con ellas. Es notable observar en las personas el estado de ansiedad que experimentan cuando por alguna cuestión técnica no pueden acceder a ellas. Leí días pasados en un informe de la Universidad de Chicago que abstenerse a entrar en esas redes es más difícil que dejar de fumar o de consumir alcohol. Está demostrado que el ser humano es sociable, de relación, que todos necesitamos del otro, de vínculos cariñosos y generosos, para vivir en forma saludable. Si reemplazamos esos vínculos reales y naturales por los virtuales, se pierden en el contacto con el otro miradas, gestos, lenguaje, el encuentro y la experiencia personal que alimenta el espíritu. El vínculo virtual conforma un vacío, es ilusorio e irreal. Vacío que nace cuando se vive sin sentido, dejando valores esenciales de lado. Cuando nos gana la angustia y la ansiedad, es cuando aparece el mundo virtual como una puerta de escape a esos estados de ánimo. Aparece una dependencia moderna, elegante y actual. Pero detrás de toda tecnología de última generación hay un ser humano con las mismas necesidades del hombre cavernícola y prerracional. Estamos en presencia de una adicción, porque en vez de la palabra sentida, hay un texto frío e impersonal. Las redes sociales no son buenas o malas, depende del modo con que el hombre se vincule con ellas. Toda herramienta es virtuosa o viciosa según cómo se la use. Una última reflexión para compartir con el lector ¿nosotros tomamos las redes sociales o hemos sido tomados por ellas? Las nuevas tecnologías son un medio para tal o cual cuestión, y no un fin en sí mismo.

Jorge Omar Bustamante


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