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Martes 21 de Junio de 2016

Red Hot Chili Peppers lanzó su nuevo álbum, "The Getaway"

Dos de sus miembros hablan del trabajo y del sentimiento rockero de la banda. "Hoy en día solamente queda rebelarse contra Donald Trump".

El fin de semana se lanzó "The Getaway", el primer álbum de Red Hot Chili Peppers en cinco años, tras "I'm With You", que s si bien no fue un éxito en ventas (cuatro millones de copias, menos de la mitad que su antecesor, "Stadium Arcadium", de 2009), la crítica lo ubicó entre los mejores de 2011 y, además, allí probaron a su nuevo guitarrista, Josh Klinghoffer, tras la salida del emblemático John Frusciante.

"No tenemos 20 años ya. Aquel sentimiento genuino siempre nos acompañará. A mis 54 años, me inspira la música y la familia. Mis valores son muy diferentes a los que tenía entonces. Lógicamente, siempre busco cosas que me inspiren en la vida. ¿Pero rebelarse? Hoy en día solo queda rebelarse contra Donald Trump", dijo Chad Smith, baterista del grupo sobre el virtual candidato republicano a la Casa Blanca.

En una de las canciones del nuevo álbum, llamada "We Turn Red", hay una referencia a México en la que Anthony Kiedis, cantante y letrista del grupo, afirma: "Eres mi vecino, hogar de los «seamos más valientes». Dame a todos los que están hartos, razas a las que admiramos". Se trata de un mensaje opuesto al de Trump, quien propone levantar un muro en la frontera de Estados Unidos con México para frenar la inmigración ilegal.

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Los Red Hot son una de las bandas más famosas del mundo. Han vendido más de 80 millones de discos. Son iconos absolutos para millones de seguidores. Y no tienen ninguna intención de parar. "Creo que lo que nos caracteriza a todos los miembros del grupo es que nunca estamos satisfechos. Nos rebelamos contra la inmovilidad. Todos tenemos un deseo enorme de crecer y de experimentar nuevas cosas. Eso se refleja en nuestra música", manifestó Klinghoffer.

Reflejo de esa ambición es "The Getaway", su primer trabajo desde "Blood Sugar Sex Magic" (1991) sin Rick Rubin, su productor de casi toda la vida, esta vez sustituido por Danger Mouse (Brian Joseph Burton), que tomó las riendas después de que Flea, bajista y frontman del grupo, se rompiera un brazo esquiando en febrero de 2015.

Su método de trabajo, sin embargo, no entusiasmó al grupo de primeras, pues Burton apostó por desechar varias canciones que los Peppers ya tenían en cartera y los animó a partir de cero en algunos casos. "Llevábamos tiempo pensando en cambiar, pero siempre regresábamos a Rick porque nos ha ido genial con él. Sentíamos que era el momento de un cambio, de buscar algo fresco. Brian nos retó y nos ha hecho crecer. Fue duro y nos generó dudas, pero es una rata de estudio que viene del hip-hop y que es muy musical", observó Smith.

Los Peppers, acostumbrados a sesiones donde se juntaban e improvisaban "como colectivo", pasaron en ocasiones a grabar cada uno por su cuenta y a trabajar directamente con Burton, conocido por ser parte del dúo Gnarls Barkley y por su labor con Gorillaz, The Black Keys, U2 o Beck.

"Nunca nos hemos propuesto sonar diferentes adrede. Considero que siempre hemos sonado a los Peppers. Pero, al mismo tiempo, buscas innovar. A eso aspiramos siempre. Y, al final, las canciones mandan. Sin Brian, este disco nunca habría sido así. El resultado es muy bueno", añadió.

El público saborea desde mayo el tema "Dark Necessities", donde Kiedis habla de su lucha contra las adicciones, el primer single de un disco que encierra sorpresas, como la colaboración que lleva a cabo Elton John en "Sick Love" o el sonido britpop de "The Longest Wave". El sonido ha evolucionado, pero la energía de Kiedis y sus compañeros sigue tan presente como sus músculos y sus tatuajes. Su esencia, a pesar del paso de los años, parece intacta.

"Esta es una nueva banda. El mismo nombre, pero es una nueva banda", dijo también el baterista Smith dejando en claro que se han puesto como objetivo la búsqueda de un sonido novedoso. Por su parte, la crítica subrayó el aire melancólico de las nuevas canciones.

"No sé lo que deparará el futuro. No tengo una bola de cristal, pero aún amamos lo que hacemos. Mientras sigamos en esto por las razones adecuadas, perfecto. Cuando todo acabe, podría meterme a robar bancos o a ser comediante", concluyó.

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