Educación
Sábado 26 de Noviembre de 2016

"Recuperar una materia no es un castigo, sino otra oportunidad de entender un tema"

Cómo transitan los estudiantes esta etapa escolar del año. Opina la educadora María José Borsani

"Recuperar una materia no es un castigo sino otra oportunidad de entender y trabajar un tema", señala la educadora María José Borsani al referirse a esta etapa final del año, que genera muchas veces malestar, cansancio y mayor exigencia por parte de los y las adolescentes. La semana próxima finaliza el cursado del nivel secundario, sin embargo todavía continúan varias instancias de recuperación y evaluación. El calor comienza a sentirse y también el ritmo intenso de estudio de quienes todavía no saben si aprobarán o no la materia.

"Cuando los alumnos llegan con notas muy justas tienen que hacer un esfuerzo doble: quedarse a estudiar y postergar las salidas con amigos, que en esta época del año cuesta más todavía", destaca la terapista ocupacional y maestra especializada en educación diferencial, autora de diversos libros vinculados con la formación docente. En una charla que mantuvo con La Capital, se refirió a la instancia de recuperación, la necesidad de que los adolescentes logren organizarse durante el año, puedan trabajar en grupo y reciban el acompañamiento docente y de algún familiar. Borsani plantea además que indagar en las barreras que condicionan la posibilidad de aprender del estudiante e intervenir en los primeros meses del período escolar, puede mejorar su rendimiento al finalizar el año.

—¿Los adolescentes llegan cada vez más cansados al cierre del ciclo escolar?

—Los padres y los docentes dicen que "los chicos están cansados", y de hecho los adolescentes manifiestan estarlo. Pero habría que preguntarse de qué están cansados, también encontramos a estudiantes que desarrollan en sus escuelas proyectos sumamente interesantes, y esto habla de producción y no de cansancio. Quizás es la primera palabra que aparece cuando en realidad se trata de un malestar, porque quieren terminar, saben que se aproxima un mes difícil con exámenes, recuperatorios y exigencias; que todavía resulta más complejo para los alumnos de primer año que descubren una lógica totalmente distinta. Muchas veces no es lo académico lo que genera cierto malestar sino no entender esta modalidad de la escuela secundaria, además de un tiempo muy diferente del que manejaban hasta ahora. Entenderlo lleva mucho tiempo, es necesario acompañarlos en este proceso.

—¿Qué involucra hoy la instancia de recuperación de una materia o tema?

—Existen temas que cuestan más que otros y a veces el alumno no encuentra la forma de trabajarlo. Entonces que se lo pueda volver a dar y retransitar parte del recorrido pedagógico resulta valioso, aunque luego se lleve o no la materia, siempre tiene un saldo positivo. El objetivo de estas instancias no es llegar a una meta y que te den un premio, sino saldar esa deuda con el aprendizaje. Nada tiene que ver esto con una sanción o un reto: forma parte del proceso pedagógico, sino termina siendo "me mandó a recuperar". No se trata de un déficit, más bien hay que pensarlo desde la biografía personal de cada estudiante donde algún tema resultó más complejo que otro.

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La educadora María José Borsani.
La educadora María José Borsani.


—¿Dejar todo para último momento se ha vuelto un hábito de los más jóvenes?

—Ellos tienen una dimensión temporal diferente de la que tenemos los adultos, valoran el presente y lo inmediato, con una accesibilidad instantánea a la información. Sin embargo, al adolescente le cuesta proyectarse en el futuro, producto de la globalización y una sociedad fragmentada e inestable, esto marca una dimensión diferente del tiempo donde todo puede ser postergado. Esta es una tarea muy importante que cumple el tutor, sobre todo para los alumnos de primer año que a veces no alcanzan a tomar dimensión que la prueba globalizadora será en tres semanas, la consideran algo distante y no lo pueden comprender concretamente casi hasta que llega el día. Les cuesta planificar pero lo aprenden mientras transitan la secundaria. El tiempo establecido desde la institución no es el tiempo subjetivo de los adolescentes, por eso que es tan importante el calendario escolar para su ordenamiento. A veces suelen confundirse y creen que porque bajaron la información de internet y completaron la carpeta, entendieron el tema. Esta población con destrezas teletecnomediáticas, que nos sorprenden continuamente, debe comprender también que producir un tema implica un tiempo real de trabajo y comprensión.

"El tiempo de estudio establecido desde la escuela generalmente no coincide con el tiempo subjetivo del adolescente"

—Organizarse y proyectar a corto plazo implica responsabilidad y autonomía.

—En cuestiones pedagógicas los adolescentes deben aprender a tomar decisiones, acertadas o no, pero autónomas. Producir conocimiento, leer y pedir ayuda, y sin lugar a dudas implica responsabilidad y colaboración de parte de los adultos. Nadie puede lograrlo de un momento para otro, porque llega a primer año o está en la secundaria, tiene que ver con una historia subjetiva, es parte de un proceso de crecimiento que comienza en la infancia y continúa en la adolescencia.

—¿Qué recursos pueden implementarse bajo este contexto?

—El acompañamiento del adulto es sumamente importante, puede ser la familia, la escuela o los dos. Algunos tutores implementaron con éxito un andamiaje en la programación del año lectivo. Imprimieron el mes calendario real para que los adolescentes puedan obtener una visualización del tiempo concreto, de cuántos días faltan para un examen o la entrega de un trabajo práctico, teniendo en cuenta otras actividades no escolares, para que puedan programar de esta manera en qué momento estudiar. Otro recurso que resulta muy provechoso es el trabajo entre pares, los pibes se conocen muchísimo entre ellos, y saben quién desplegó habilidades en algún aspecto o tema específico de manera de acompañar al otro. El trabajo colectivo en este momento de la vida adquiere una importancia superlativa, y esto es también un soporte pedagógico.

—¿Logran aprender de las dificultades para no repetirlas al año siguiente?

—Sin lugar a dudas que sí... porque lo padecen, a nadie le gusta llevarse materias ni lo hace a propósito. Hay que preguntarse, en cambio, que le pasó a esta chica o este chico durante todos estos meses y por qué se llega a esta situación en diciembre y no se pudo intervenir en marzo, abril o mayo. Como profesores no debemos permitirnos pensar en mayo que seguro el alumno se llevará la materia en diciembre. Parece una crónica de un fracaso anunciado. Para que esto no suceda o revertirlo de algún modo, habría que preguntarse cuáles son las barreras que están condicionando su posibilidad de aprender, para no depositar todo el problema en el chico y patologizar la adolescencia. Se trata en realidad de buscar una mirada diferente y entender que cada vez que entra al aula está influenciado por muchas dimensiones como el consumo, el mercado y el gran predominio de la imagen.

—¿Incorporar nuevas formas de aprendizaje mejora el rendimiento de los adolescentes?

—Para los adolescentes, la escuela puede no ser atrayente, sin embargo encuentran nuevas formas de aprender y producir. El estudiante secundario no es el mismo de hace veinte años, utilizan las redes sociales, acceden a la información y se expresan de otras maneras. También la escuela secundaria está intentando encontrarse con este adolescente y se encuentra en plena transformación para dejar de postular el diseño curricular enciclopedista, estricto, tradicional y homogeneizador, y ofrecer experiencias de aprendizaje de carácter más amplio, plural, integral e inclusivo que propenda al desarrollo personal de todos los que hoy asisten a la escuela secundaria obligatoria.


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