Cristina
Domingo 30 de Octubre de 2016

Reclamo ante el inicio del juicio por el crimen de una joven y su hijita

Un tribunal juzgará desde mañana a un joven de 22 años por el asesinato de Laura López y su pequeña hija Mía, en enero de 2013.

Mañana se iniciará el juicio oral y público en el que se determinará la responsabilidad penal de uno de los jóvenes acusadoa de matar salvajemente a Laura López y a su pequeña hijita, Mía Valenzuela, el 20 de enero de 2013 en un robo a la humilde casa donde ambas residían, en la villa La Lagunita. Pero previo a ello, y para reclamar "que se apliquen penas ejemplares a los culpables", ayer los familiares y allegados a las víctimas realizaron una extensa marcha desde Tribunales hasta Provincias Unidas y bulevar Seguí, donde dejaron inaugurada la Plaza de la Justicia.

Según información oficial, el tribunal estará integrado por los jueces Marisol Usandizaga, María Isabel Más Varela y Edgardo Fertita; la defensora será Florencia Chaumet y como fiscal actuará María Alejandra Rodríguez. En el banquillo de los acusados, en tanto, se sentará Jonathan Ezequiel Olivera, un muchacho de 22 años que fue apresado el mismo día del episodio, que en una controvertido hecho se fugó de la comisaría 13ª el 20 de marzo de 2014 (lo que le valió una pena al entonces jefe de la seccional) y que fue recapturado en el Remanso Valerio, en Granadero Baigorria, el 2 de junio de ese mismo año. Por entonces se había cortado y teñido el pelo y dio una falsa identidad a los policías que lo hallaron.

Por el caso hay un segundo imputado, Maximiliano "Muqueño" López, quien también fue procesado por el juzgado de Instrucción a cargo de Luis María Caterina por los delitos de homicidio calificado por alevosía y para procurar la impunidad de otro delito (el robo), pero su caso sigue el trámite escrito del viejo sistema penal y está en el juzgado de Sentencia a cargo de Julio Kesuani ya que no aceptó ventilar lo ocurrido en audiencias orales.

Escena macabra. Olivera está acusado de asesinar a golpes y puntazos a Laura Marisol López, de 27 años, y a su hija Mía, de 4, el 20 de enero de 2013 en una casa de Pasaje 1851 al 6600, en el barrio La Lagunita. Al menos dos maleantes ingresaron a la propiedad con intenciones de robo cuando Laura se estaba duchando para ir a trabajar en una empresa de catering y la pequeña dormía.

Poco más tarde, cuando la niñera que se haría cargo de Mía y su hermano llegó al lugar y nadie le respondió al tocar timbre, llamó a Cristina Ojeda, la madre de Laura, quien vive muy cerca de allí. La mujer llegó entonces al lugar y halló a su hija asesinada y sobre un charco de sangre en el baño, y a Mía muerta en un pasillo. Ambas presentaban golpes y heridas punzocortantes. El hijo mayor de Laura, de 7 años, también fue golpeado pero salvó su vida de milagro al esconderse debajo de una cama, donde se desmayó. De la casa los delincuentes se llevaron sólo un reproductor de DVD y una consola de Play Station.

Ayer Cristina Ojeda (madre y abuela de las víctimas), recordó que a su hija "la asesinaron de la peor manera, la torturaron arrastrando por el piso, el nene quedó agonizando y lo salvó la niñera que justo llegó y tocó el timbre mientras los asesinos se escapaban por los techos. Las mataron por nada a martillazos y puñaladas". Y remarcó que según la investigación del hecho, "de la desesperación de ver cómo le pegaban a su mamá, Mía pudo reconocer a uno de los criminales y le dijo «soltá a mi mamá Jony, ya te ví». Y ahí fue cuando la mataron". Jony no es otro que Olivera, el joven que hoy será juzgado.

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