Policiales
Sábado 02 de Julio de 2016

Reclaman justicia por el homicidio de un chico de 15 años en villa Moreno

Un barrio que volvió a ser marcado por la violencia. A Víctor Gómez lo balearon el 13 de junio, cuando estaba con dos amigos frente a un pasillo de Doctor Riva al 1800.

Lo nombran en presente. La abuela y la madre de "Trompi", un chico muerto a balazos en la villa Moreno, hablan del chico y borran su ausencia. "Su novia estuvo hoy tomando unos mates con nosotras"; "es un chico buenísimo y él conoce a todos"; "le gustan los pajaritos y es muy generoso". Así lo describen su madre Analía y su abuela Marcelina, nombrándolo en presente.

Trompi, era Víctor Gómez, un chico de 15 años que fue baleado el lunes 13 de junio de este año cuando estaba junto a "Nacho", su vecino de 18 años, en la casa de Marcelina. La hermana de Trompi, Pamela, les dijo a los chicos que la acompañaran a fumar a la puerta y entonces salieron por el pasillo los tres. Cuando llegaron a la puerta del pasillo que da a Doctor Riva al 1800 vieron un auto "gris o rojo", cuentan en el barrio, y desde las ventanillas dos armas que tiraron hasta agotar el aire. "Se veían chispitas por todos lados", dijo Pamela. El pasillo es parte del asentamiento conocido como villa Moreno, el lugar donde el 1º de enero de 2012 mataron salvajemente a Jere, Mono y Patón.

Hipótesis desechada. Días antes habían matado a un barra brava de Newell's Old Boys, Matías "Cuatrerito" Franchetti, y la muerte de Trompi encajó en la versión oficial de una muerte por ajuste de cuentas en torno a ese hecho. "Esto no fue por la barra. Fue la gente de un transero que andaba buscando a otros pibes del barrio, y como pasa siempre, la terminan pagando inocentes", explicó una vecina de la cuadra, que dijo haber escuchado alrededor de 50 detonaciones.

La familia cuenta que minutos antes de los tiros dos chicos entraron a las corridas al pasillo. "Se metieron por Doctor Riva y salieron por Dorrego"; y cuando desde el auto vieron a tres personas salir por el mismo lugar, la metralla calibre 9 milímetros cumplió con la cacería.

Víctor fue mal herido en el tórax y los vecinos, a los gritos, lograron que un móvil del Comando Radioeléctrico lo llevara hasta el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez, donde agonizó dos días antes de fallecer. Nacho se salvó de milagro y esta semana le dieron el alta. Pamela resultó ilesa, pero está aterrada.

"Nacho es panadero y Trompi trabajaba de albañil con el abuelo. No se metían en problemas. Le dieron a ellos como le podrían haber dado a cualquier criatura que pasara corriendo por ahí", dijo una vecina aquella noche, con la luz eléctrica cortada en villa Moreno. "Los chicos salieron y el pasillo estaba llenó de gente. Había muchas criaturas. En la calle no había luz, algo que se venía repitiendo desde las últimas semanas", dijo. Y recordó, como ejemplo, el triple crimen de Jere, Mono y Patón.

La noche en que mataron a Trompi se barajaron varias versiones, pero el barrio sostiene sólo una y los pesquisas sostienen la misma: "Es un grupo que tiene parada por calle Juan Canals", aseguran. En tanto, el fiscal Rafael Coria expresó ayer a LaCapital que "para la semana entrante se ha citado a varios testigos y tomaremos declaraciones".

Facha y laburo. Trompi cursó la primaria en la escuela del barrio y aprobó sólo el primer año del secundario. Analía, su madre, cuenta que "él quería estar siempre limpio, perfumado y bien vestido. Trabaja de albañil con mi papá". Hace dos años el padre de Trompi murió de dos balazos en Villa Gobernador Gálvez al resistir un robo, y así Analía volvió a villa Moreno para estar cerca de su familia. Tiene tres hijos más "cuatro con Trompi". Ellos son Agustina, de 12 años; Nicolás, de 10; y Zoe, de 8.

Analía dijo que "a Trompi lo siguen las chicas y su hermana Agustina le echa a las novias. Para ella fue tremendo, está muy mal" y recordó, hablando siempre en presente, que "es un chico generoso, que si te tenía que dar una campera te la daba. Le gustan los pajaritos y una vez que los cazaba se los daba a la gente del barrio. Le gusta armar y desarmar bicicletas y la mecánica. Se llevaba bien con todos, una semana antes de morir le regaló una bici a un pibe del barrio". Y con los ojos lleno de lágrimas cuenta que "al velorio fueron los maestros de la escuela, los amigos del barrio y mucha gente". Analía habla de su hijo así, mezcla el presente del dolor con el pasado que dejó la muerte.

La mujer, de unos 35 años, es precisa: "Trompi no era soldadito de nadie ni barra brava. Fue dos o tres veces a la cancha de Newell's por que lo llevó un amigo de la familia".

Marcelina, la abuela que también crió a Trompi, lo recuerda como "un chico cariñoso. El estaba en mi casa esa noche. Ahora todos tenemos miedo", dijo. Y agregó que "después que mataron a los chicos en la canchita (el triple crimen de enero de 2012) el barrio estuvo más tranquilo. Se instaló el CAJ (Centro de Acceso a la Justicia) y en estos años el barrio era mejor, la gente volvió a la calle a tomar mate. Pero ahora la gente se queda adentro. El Día del Padre no había nadie en la calle y la hija de una vecina no quería salir para ir a la casa del papá. «¿Que querés, que me caguen a tiros?», le dijo a la madre", contó Marcelina.

El barrio reclama el regreso del CAJ: "Ahí nos decían lo que podíamos hacer, nos sentíamos unidos", comentó un vecino. En la burocracia judicial el tema entró en período investigativo y la familia de Víctor "Trompi" Gómez pide dos cosas: "Que limpien el nombre de Trompi y que se haga Justicia". Sólo eso.

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