Policiales
Martes 04 de Octubre de 2016

Rebajan la condena para un joven que mató a su padre a machetazos

La Cámara Penal consideró que el homicidio fue agravado por el vínculo pero hubo circunstancias excepcionales atenuantes.

La Cámara Penal redujo de 16 a 12 años la pena impuesta a un joven por haber asesinado a su padre a machetazos en 2014. Si bien los jueces admitieron cambiar la calificación a homicidio agravado por el vínculo, figura que prevé prisión perpetua, y dieron por sentada la imputabilidad del acusado, al mismo tiempo también ponderaron —en sintonía con los testimonios vertidos en el juicio por familiares de la víctima y del victimario— una serie de atenuantes que los inclinó por rebajar la condena original.

El 22 de agosto de 2014, alrededor de las 0.30, Elías Gómez mató a su padre José en la vivienda que compartían desde hacía seis años en Suárez y Bouchard, en la zona noroeste de la ciudad. Según se estableció, el chico de por entonces 20 años lo atacó de manera súbita con un machete que la propia víctima guardaba debajo de su cama y le asestó más de treinta golpes que le ocasionaron catorce cortes en el cuerpo y otros tantos en el cuello.

José tenía 47 años y trabajaba como empleado en un club náutico. Según dijo el propio acusado durante el juicio, era un hombre conflictivo con quien solía pelearse.

En el banquillo. El juicio oral y público se realizó en marzo pasado. En los alegatos de apertura el fiscal de Homicidios Adrián Spelta solicitó la pena de reclusión perpetua por homicidio calificado por el vínculo. En tal sentido argumentó que Elías "actuó con una crueldad rayana con el ensañamiento" y desestimó que el joven no fuera consciente de lo que estaba haciendo.

Por su parte, los defensores públicos Gustavo Franceschetti y Maricel Palais pidieron la absolución del joven "por la grave perturbación de la conciencia en el momento del hecho". En ese sentido, inscribieron los sucedido en un contexto de violencia que había condicionado la vida del joven.

"La madre y sus tres hermanos se fueron de la casa por el maltrato a los que eran sometidos. Desde los 14 años Elías se quedó solo con su padre. Fue callado, humillado y maltratado. Intentó escapar de diversas formas. Tuvo intentos de suicidio, se refugió en la casa de la madre, ingresó a una iglesia evangélica, pero siempre fracasó en esos intentos. Entonces volvió a vivir con José. Los roles se desdibujaron. Se transformó en su sirviente porque se ocupaba de la casa y de la comida y fue el único destinatario de la furia y la violencia del padre", reseñó Franceschetti, para quien Elías mató al padre bajo una "emotividad muy fuerte que le nubló la conciencia" y por la que debería ser considerado inimputable al momento del hecho.

El tribunal oral se expidió el 1º de abril en un fallo dividido: los jueces Mónica Lamperti y Juan Carlos Curto le impusieron una pena de 16 años por homicidio sin los agravantes reclamados por la fiscalía, mientras que Gustavo Pérez de Urrechu votó en disidencia por absolver a Elías por el beneficio de la duda ya que, a su entender, no había certeza de que el muchacho haya sido consciente de lo que estaba haciendo. La sentencia fue apelada por fiscales y defensores.

Apelación. En una audiencia ante los camaristas Daniel Acosta, Alfredo Ivaldi Artacho y Carina Lurati, los fiscales de Homicidios Spelta y Miguel Moreno fundamentaron la incorporación del agravante del vínculo de padre e hijo entre víctima y victimario, que en la condena no se había dado por demostrado. En tal sentido, ratificaron su pedido inicial de reclusión perpetua.

Por su parte, la defensa insistió en que el vínculo no estaba acreditado y cargaron contra los jueces Lamperti y Curto por lo que consideraron una errónea valoración de la prueba. Señalaron que la sentencia por mayoría con un voto en disidencia daba cuenta de que no había certeza sobre la imputabilidad del acusado y, en ese sentido, invocaron el principio "in dubio pro reo" (la duda beneficia al acusado). También consideraron arbitraria la pena impuesta y solicitaron en la absolución de Elías o, en su defecto, en una pena no mayor a dos años.

Los fiscales replicaron a los defensores. Rechazaron los argumentos sobre los maltratos de José para con Elías. Afirmaron que, según los testimonios de los peritos, no existieron las lagunas amnésicas alegadas por la defensa al sostener la inimputabilidad del joven, que dio detalles de lo ocurrido. Y concluyeron en que no había dudas sobre la imputabilidad del acusado.

Conclusiones. El camarista Acosta fue el encargado de emitir el primer voto. En principio sostuvo que la falta de unanimidad en la condena no invalidaba la sentencia tal como había planteado la defensa. Respecto del vínculo entre víctima y victimario dio la razón a los fiscales, por lo cual modificó la calificación del homicidio como parricidio.

El magistrado se dedicó a analizar los testimonios de peritos respecto de la imputabilidad de Elías y cómo fueron valorados por el tribunal durante el juicio oral. "La esencia del sistema de nuestro Código Penal en materia de la imputabilidad reposa en última instancia en un criterio de apreciación judicial con el auxilio científico", sostuvo al avalar la postura de los jueces que condenaron al muchacho.

"Si bien la defensa y el juez Pérez de Urrechu refieren la existencia de una amnesia lacunaria, del propio relato de Elías surge que recuerda que tenía que terminar con la situación, en obvia alusión a una toma de decisión. Que en dicho trance chocó con su padre y recuerda la discusión, que asimismo rememora haberse encontrado en la habitación peleando con su la victima, conforme surge de su declaración en el debate", sostuvo Acosta al descartar que el joven haya actuado bajo una circunstancia emocional que le impidió comprender lo que hacía.

Atenuado. Sin embargo, más allá de considerar imputable al acusado, Acosta reparó en el contexto en el que ocurrió el crimen según fue descripto por los familiares del joven y su padre. El camarista detalló situaciones de violencia física y verbal EM_DASHgolpes, humillacionesEM_DASH por parte de José contra la madre de Elías, así como contra los hijos.

También citó testimonios de peritos que si bien no permiten dudar sobre la imputabilidad del acusado, "sí permiten tomar verosímil la existencia de un cuadro de violencia física y verbal, con el activo protagonismo de la víctima. Ello permite tomar con atención la versión de Elías en cuanto pudo razonablemente encontrarse en un cuadro excepcional que nos lleva a ajustar la magnitud del ilícito culpable. El mismo, aunque reprochable a título de dolo, amerita una consideración relativa a la magnitud de la pena con anclaje en el último párrafo del artículo 80 del Código Penal", que permite aplicar la escala de ocho a 25 años de prisión.

Por ello, propuso modificar el encuadre del homicidio simple por el de un parricidio atenuado por circunstancias excepcionales. También ponderó la falta de antecedentes penales de Elías y "la favorable impresión provocada en su conocimiento personal". Así, fijó una pena de doce años de prisión. El voto de Acosta fue compartido por su par Ivaldi Artacho, mientras que Lurati decidió abstenerse de emitir opinión.

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