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Viernes 06 de Enero de 2017

"Realmente vimos que el tejido proliferaba"

"Realmente vimos que el tejido proliferaba", dijo Jesse Gómez, autor principal de la investigación de científicos estadounidenses, israelíes y alemanes sobre las regiones del cerebro que crecen hasta la adultez, publicada en la revista Science. "Habíamos asumido una visión pesimista del cerebro, en la que el tejido se pierde lentamente a medida que envejecemos, pero hemos visto lo contrario: lo que queda después de la poda en la infancia se puede usar para crecer".

"Realmente vimos que el tejido proliferaba", dijo Jesse Gómez, autor principal de la investigación de científicos estadounidenses, israelíes y alemanes sobre las regiones del cerebro que crecen hasta la adultez, publicada en la revista Science. "Habíamos asumido una visión pesimista del cerebro, en la que el tejido se pierde lentamente a medida que envejecemos, pero hemos visto lo contrario: lo que queda después de la poda en la infancia se puede usar para crecer".

Pero ¿por qué sólo crece la zona del reconocimiento facial y no la de los lugares? ¿O por qué no se produce al mismo tiempo? Aún no hay una explicación clara. Los investigadores indican que los cambios de mielinización, la sustancia grasa blanca que rodea los axones de algunas neuronas, no parecen ser la única explicación para entender la expansión de una única zona del cerebro. Los autores proponen que puede estar originada por un incremento de los cuerpos celulares, estructuras dendríticas y de la vaina de mielina.

El trabajo arroja un mayor conocimiento de la arquitectura cerebral y muestra que se puede medir el crecimiento en vivo de un tejido, pero la investigación también puede tener implicaciones para la salud. Podría dar lugar a tratamientos para una condición rara, la llamada ceguera facial, un trastorno que hurta la capacidad de reconocer rostros.

"Hemos descubierto también", explica Grill-Spector, "que las regiones que procesan palabras, sobre todo en el hemisferio izquierdo, exhiben desarrollo, pero distinto de las regiones selectivas de caras, porque su desarrollo anatómico no se correlaciona con la eficacia en reconocer palabras". Este es un punto esencial del trabajo.

"El reconocimiento de caras no es exclusivo de los humanos", dice Grill-Spector. "Los otros primates tienen también regiones cerebrales selectivas de caras; pueden constituir una importante habilidad evolutiva, porque tanto los monos como nosotros somos animales sociales".

Un aspecto deprimente de las neurociencias es que revelan una vez tras otra que los humanos tenemos muy poco de exclusivos. Tenemos más córtex cerebral, y más desarrolladas ciertas de sus zonas, pero todos nuestros talentos hunden sus raíces en el profundo y remoto pasado evolutivo de la especie.

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