Banda de Los Monos
Domingo 09 de Octubre de 2016

Radiografía de un barrio que define a sangre y fuego los territorios de la droga

La zona sureste de Rosario, jurisdicción de la seccional 11ª, ha sido escenario este año de 11 de los 149 homicidios registrados.

El lunes 21 de marzo pasado este diario dio cuenta de una vieja rivalidad que tenía en vilo a los monoblocks ubicados sobre la avenida Abanderado Grandoli entre Uriburu y Lamadrid, en jurisdicción de la comisaría 11ª. "El Fonavi de Grandoli y Lamadrid, bajo fuego por una vieja rivalidad", fue el título de aquella nota que nació por el enfrentamiento entre Alexis Caminos, uno de los hijos del asesinado líder de la barra brava de Newell's Old Boys, y la familia Funes, liderada fundamentalmente por el apodado "Lamparita". Por esos días parecía vivirse el punto más demencial de esa contienda a partir del asesinato de Mariela Miranda, mamá de Lamparita,ocurrido el 11 de marzo. En esa nota una vecina del convulsionado barrio de la zona sureste de la ciudad graficó su diario vivir con una metáfora: "Este barrio parece Afganistán". Lejos de mejorar, con el paso de los meses la situación empeoró.

   Según las estadísticas que lleva este diario, construidas a partir de una base de datos alimentadas con los homicidios hechos públicos, en la zona de la comisaría 11ª se produjeron once de los 149 crímenes registrados este año (ver infografía) incluyendo el asesinato a balazos de Ayelén Tamara "Angie" Bustos, perpetrado el viernes a la noche frente a la tira "G" del Fonavi de Sánchez de Thompson 31 bis. A esos once crímenes a balazos en el área de influencia de los grupos en contienda hay que sumarle el asesinato de Walter Mena, ocurrido la madrugada del domingo pasado en Mitre y Montevideo, pero que según las investigaciones tendría vinculaciones con amenazas narcos a la familia del muchacho domiciliada en los monoblocks ubicados al este de Grandoli (ver entrevista en página 39).

Hasta la policía huye. Fuentes consultadas por este diario indicaron que durante el mes de septiembre la guardia del Hospital de Emergencias Clemente Alvarez registró 24 heridos de bala y arma blanca por luchas callejeras en la cuadrícula delimitada por Centeno, Lamadrid, Grandoli y el río Paraná. En ese marco, la tardecita del martes pasado, mientras las cámaras de Canal 5 cubrían la protesta de los parientes del asesinado Alberto "Cachi" Ruíz Díaz, en Grandoli y Esteban de Luca, se registraron entre 12 y 15 detonaciones de arma de fuego que tuvieron como intención amedrentar a los vecinos.

   Los móviles policiales que custodiaban la protesta fueron los primeros en desaparecer del lugar. "Los tiros son de todos los días. Y cuando suenan rogamos que si le pegaron a un amigo o a un familiar, el balazo haya sido en una pierna o en un brazo. Nos conformamos con un balazo en el hombro, porque así al menos los tenemos vivos. Ya estamos cansados de velar muertos", relató uno de los participantes de la marcha.

La voz de la calle. Distintos referentes barriales son los que ayudan a comprender, a quien no vive en el barrio, un escenario complejo en el que las alianzas y los acuerdos sólo se mantienen entre familias y las traiciones están a la orden del día. Un campo de batalla minado por puntos de venta de drogas y deliverys de estupefacientes que llevan a pensar en una reedición del histórico enfrentamiento entre "choros contra transas", como sucedía antaño. Historias que sólo se pueden entender analizando árboles genealógicos; o siguiendo el complejo mundo de las ranchadas que empiezan en el Instituto de Rehabilitación del Adolescente Rosario (Irar). Pibes que sellaron en ese lugar pactos de sangre con otros muchachos en conflicto con la ley penal.

   El escenario de este conflicto es un rectángulo de diez cuadras por cuatro que tiene al Fonavi del Parque del Mercado y al barrio Municipal (o "Pimpilandia" porque allí residió Roberto "Pimpi" Caminos y hoy viven sus herederos). Allí sucedieron los enfrentamientos más sangrientos. Hechos que toda la población pudo ver en los noticieros y leer en los diarios impresos y digitales. Historias de pibes sin valores que disparan como locos y mueren como perros. Ninguno supera los 30 años. Y los vecinos que quedan en medio de un fuego cruzado que mata o hiere indiscriminadamente.

   "Yo tengo hijos chicos y me da terror andar por la calle. Realmente salís y no sabés qué puede pasar. Salís y te van contando: «Viste que mataron a Fulano, que hirieron a Mengano». Todo es pan y circo, porque de día ves a los policías caminantes que van de acá para allá y se paran en las esquinas. Los soldaditos les pasan por al lado y no se dan cuenta o se hacen los boludos. El problema es cuando cae el sol. Los negocios cierran a las 20 o 20.30 y ves como todos están esperando para irse a la mierda. Pasa una moto fuerte y te cagas en las patas", graficó una vecina que vive en uno de los barrios mencionados.

Enfrentados. "Lo que se dice en el barrio es que hay una orden de René U. (un viejo residente de la zona con pesados antecedentes penales que cumple condena por el asesinato de Pimpi Caminos y está a punto de obtener el beneficio de la libertad condicional) a su gente para que a vendedor que vea en las esquina lo bajen a tiros", indicó otra vecina de los monoblocks del Parque del Mercado. René es un muchacho miembro de una dinastía de pesados. Según los vecinos René está vinculado con un tal "Teletubi", de 24 años y sindicado como una especie de gerente de los "tiratiros" de ese Fonavi. En junio pasado fue condenado a 16 meses de prisión que cumple en su domicilio, por un hecho de lesiones graves agravadas por el uso de arma de fuego.

   El lunes 10 de agosto de 2015 ese joven fue emboscado en una canchita de fútbol 5 de Arijón y Atahualpa y se defendió con una ametralladora Halcón. Un día más tarde, cuando la llevaba en un bolso, y al ser perseguido por la policía, la arrojó en el cruce de calle Isola y Grandoli. "René y Teletubi son familia", explicó un vecino.

   René y Teletubi son archienemigos de Alexis Caminos, uno de los hijos de Pimpi y líder de una banda que hoy pisa fuerte en el barrio Municipal. A esa dupla, siempre de acuerdo a lo planteado por los lugareños, se le sumó Lamparita, el último enemigo en la cosecha de Alexis.

   Del otro lado, Alexis trazó una alianza con el apodado "Tuby", el hombre de 28 años detenido el viernes en la guardia del Hospital de Emergencias tras caer herido y dar una identidad falsa. Tuby fue detenido por un pedido de la jueza de Ejecución Penal y deberá responder como sospechoso de los asesinatos de los barras bravas de Newell's Old Boys, Maximiliano "Cabezón" La Rocca y Matías "Cuatrerito" Franchetti. También se lo mencionó en los asesinatos de Alberto "Cachi" Ruíz Díaz y Walter Menna, ocurridos el pasado fin de semana, pero al menos el primero tendría vinculación con Alexis.

   "Lo de Alexis con Tuby es un acuerdo por la cancha. Ellos encabezan una de las facciones que tomó el paravalanchas en Newell's. Tuby tiene muchos pibes tiratiros. Pibes que tienen desde una (pistola) 11.25 hasta un revólver 22, que al fin y al cabo te hace mierda igual. Tuby tiene vinculaciones con el núcleo duro de la (supuestamente desarticulada) banda de Los Monos" del barrio Las Flores, explicó una fuente policial consultada.

Los azules también. "No se puede obviar que en este conflicto también hay policías que juegan su juego y hacen desastre. Un móvil en una esquina que se va 15 minutos antes de una balacera es sospechoso. Acá no hay casualidades. La policía también juega. Tengo entendido que cuando lo mataron a Cachi Ruíz Díaz en esa esquina 15 minutos había gente del Comando y de la PAT (Policía de Acción Táctica). Se fueron cada uno por su lado y enseguida mataron al pibe. Pero eso seguramente se puede chequear por los GPS de los móviles. ¿No?", comentó un vecino.

   El jueves a la tarde, cuando Tuby Segovia fue herido en bulevar Avellaneda y Mosconi, algunos de sus soldaditos en una chata color gris persiguieron y balearon a Lamparita. Esa persecución terminó adentro en un almacén de Beruti al 1800 donde Lamparita buscó refugio y los soldaditos de Tuby entraron a sangre y fuego empuñando una pistola ametralladora. Un vecino de 24 años recibió seis balazos al intentar proteger a su padre. El hombre dijo: "Me llamó mucho la atención la saña con la que disparaban". En algo coinciden todos los vecinos consultados. Esta historia está lejos de terminar.


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