Policiales
Miércoles 11 de Enero de 2017

"Quiero que se haga justicia y me den respuestas por el crimen de mi nieta"

Lo dijo Santa Bernarda Mora, la abuela de Laila Pinto. La chica fue asesinada hace un mes en Cafferatta al 3500 junto a Raúl Moreyra

"Hoy hace un mes que falleció Laila y no tenemos ninguna respuesta. No queremos que ésto quede como un ajuste de cuentas porque ella no andaba en nada raro, quiero que quede bien claro. Lo único que pido es que se haga justicia y la fiscal me de alguna respuesta". Así de concreta fue Santa Bernarda Mora, la abuela de Micaela Laila Pinto, la adolescente de 15 años asesinada a balazos junto a su novio, Raúl Luis Moreyra, el 10 de diciembre pasado mientras iban como acompañantes en una moto por pasaje Chancay, entre Cafferata e Iriondo. La única persona detenida y sospechada de participar en el hecho quedó en libertad a fines de 2016 porque faltan evidencias para incriminarlo. En tanto, hay orden de captura para dos hombres sindicados como los autores materiales de los disparos, uno de ellos con antecedentes de haber atacado a Moreyra previamente.

Decenas de vecinos e integrantes de la Multisectorial que congrega a organizaciones sociales que trabajan en territorios vulnerables de Rosario acompañaron ayer a la mañana a doña "Ucha", como la conocen en villa Banana y en barrio Triángulo a Santa Bernarda Mora. Como el resto de las personas, la mujer se plantó frente a la Fiscalía de Homicidios (Montevideo 2200) con una pancarta con la foto de su nieta para exigir respuestas en la investigación del doble homicidio.

Me piden paciencia

"Lo único que se hasta el momento es que el asesino de mi nieta se pasea en moto de noche por el barrio, cera de la zona donde la mataron. De día no sale, pero anda todo encapuchado y con una gorra. La fiscal me dijo que la espere, como siempre. Me muestra un montón de papeles, pero yo no se leer ni escribir. Dice que está trabajando, que está esperando que el juez le de la orden de allanamiento, pero ¿qué van a esperar, que maten a otra chica inocente o que ese tipo se vaya lejos?", se desahogó la mujer con un rol social activo en villa Banana.

Ucha pidió que no se involucre a la adolescente en un ajuste de cuentas "porque (su nieta) no andaba en cosas raras, no se drogaba y tampoco tenía hijos", como se comentó. No obstante, dijo estar al tanto de que los supuestos agresores mantenían una disputa con Raúl "Rauli" Moreyra, de 25 años, la otra víctima del brutal hecho y novio de Laila.

Mientras que la chica murió en el lugar del ataque el muchacho, domiciliado en Francia y bulevar Seguí pero oriundo de barrio Las Flores, agonizó doce horas y falleció en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca).

Sospechoso sin pruebas

A pocos días del hecho la policía detuvo a un joven acusado de la coautoría del doble homicidio. Brian Ezequiel D., apodado "Sarito", fue imputado por la fiscal Marisol Fabbro en base al señalamiento que hizo un testigo del caso, pero no fue del todo convincente. Y aunque un juez le había dictado la prisión preventiva hasta el 1º de febrero, salió en libertad el 30 de diciembre.

Luego de atender en su oficina a la abuela de Laila, la fiscal Fabbro explicó ayer a La Capital los fundamentos de la libertad de Sarito a partir de una serie de elementos desincriminantes con los cuales se logró probar que, si bien estaba en la zona al momento del hecho, no tuvo nada que ver con los disparos.

"El testigo presencial no lo vinculó en forma directa. Además, la defensa logró probar esa situación con mensajes de texto entre el conductor de la moto y una chica donde se hace referencia a ello", indicó la fiscal.

Respecto al reclamo de esclarecimiento del caso y del supuesto deambular impune de uno de los sospechosos por las calles de barrio Alvear, la fiscal confirmó que se libraron órdenes de captura para dos personas, una identificada con nombre, apellido y apodo, y otro sólo por apodo, señalados como los autores de los disparos que provocaron el doble homicidio.

"La policía realiza tareas de rastrillaje e inteligencia. Ya allanamos la casa de los padres de uno de ellos, la casa de la novia y de familiares pero no lo pudimos encontrar", se excusó la fiscal.

Emboscada

El hecho en el que murieron Laila Pinto y Raúl Moreyra ocurrió la madrugada del 10 de diciembre de 2016 en la zona de Cafferata al 3500, a la altura del pasaje Chancay. Los dos iban a bordo de una moto que manejaba una tercera persona cuya identidad no se dio a conocer por obvias razones. Cuando en esa zona advirtieron a un grupo de jóvenes, uno de los cuales mantenía antiguas diferencias personales con Moreyra.

Según la hipótesis fiscal, los chicos decidieron evitar un encontronazo y desviaron el camino, pero supuestamente ya los habían visto, y a los pocos metros dos motos se le pusieron a la par con dos personas a bordo cada una. Sin mediar palabras los acompañantes de ambos rodados abrieron fuego contra el trío con el trágico resultado conocido. No hubo robo, sino un disparo seco que dio en la adolescente y le dejó un orificio de entrada sin salida por la espalda provocándole la muerte en el acto.

El joven, en tanto, quedó en estado delicado por un disparo en el tórax con orificio de entrada, sin salida, y falleció a las doce horas de ingresar al Heca.

En ese sentido el abogado de la familia de Laila, Guillermo Campana, pidió que la Fiscalía profundice la investigación sobre desaparición de un teléfono celular de Moreyra desde el cual alcanzó a realizar un llamado cuando lo trasladaban en un patrullero hacia el hospital.

Buscando un celular

"La policía llegó dos horas después del hecho a la escena del crimen. El teléfono de Laila desapareció del lugar y pudieron tomarlo los agresores, pero lo más raro es lo que pasó con el teléfono de Raúl, el muchacho que tuvo una corta sobrevida y pudo llamar al 911, y después, desde arriba del patrullero, pudo comunicarse con un familiar para contarle lo ocurrido. Por eso está citado el personal policial que trasladó a Moreyra al Heca, para que brinde explicaciones", remarcó el profesional.

Al reclamo de los familiares de Laila también se plegaron frente a Fiscalía el padre y una hermana de Raúl. Con gesto adusto, José Raul Moreyra dijo contundente que "alguien está encubriendo a los agresores. Yo me enteré que ya hirieron a otra persona en estos días. La única explicación que encuentro es esa. Además lo vieron rondando a uno de ellos a la madrugada", advirtió ofuscado.

Moreyra indicó que el es oriundo de barrio Las Flores, pero que en el último tiempo su hijo se había mudado a la zona de Francia y bulevar Seguí. "Dicen que tenía problemas con uno de los agresores, pero nosotros no estábamos al tanto de eso", indico el hombre mientras se solidarizaba con la familia de Laila en escenas de dolor y compasión.

dolor. Santa Bernarda Mora, o "Ucha" para sus conocidos, dijo que peleará hasta saber la verdad.

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