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Sábado 29 de Octubre de 2011

Quieren que su escuela lleve el nombre de una desaparecida

Es el de Sonia Beatriz González, una joven obrera que fue víctima de la dictadura cuando tenía 18 años. Votaron y ganó por mayoría

Una secundaria de Rosario eligió llamarse "Sonia Beatriz González", en homenaje a la joven obrera del barrio desparecida en la última dictadura y cuando sólo tenía 18 años. Fue la propuesta más votada por los chicos de la Escuela Nº 551 de Ayolas y Grandoli. Ahora si el Ministerio de Educación de Santa Fe lo aprueba será la primera escuela en llevar el nombre de un desaparecido/a de los años del horror. Además, los estudiantes quieren que León Gieco le escriba una canción a Sonia, para recordarla "con memoria, pero también con vida y alegría".

Fue a pedido del Ministerio de Educación provincial que el establecimiento se dio la tarea interna de buscar cómo llamarse. Según repasó la directora de esta secundaria, Mónica Evangelisti, "surgieron muchos nombres que fueron proponiéndose de manera democrática" por parte de los alumnos, docentes, y también distintos integrantes de la comunidad educativa. Al final se hizo una selección y quedaron los de Sonia B. González, María Elena Walsh, León Gieco y Tablada. "Por amplia mayoría los chicos votaron el de Sonia", contó.

De aprobarse oficialmente el nombre, esta escuela -creada en la primaria Nº 6.430 y que comenzó a funcionar en marzo de 2009- será la primera de la provincia en rendir homenaje a las víctimas de la dictadura recordando a una desaparecida.

En la provincia "existen casos de aulas que tienen nombres de desaparecidos como el Superior de Comercio (UNR), pero no hay escuelas con nombres de desaparecidos", comentó al respecto la subdirectora del Museo de la Memoria, Viviana Nardoni, y repasó que sí existen en otras provincias, como en Buenos Aires donde un instituto lleva el nombre de Rodolfo Walsh y una secundaria de La Plata el de Claudia Falcone, víctima de la llamada Noche de los Lápices.

Propuesta. La propuesta de homenajear a la joven obrera de Tablada llegó de la mano del profesor de historia Carlos Cárdenas, que es del barrio, enseña en la 551 y otras secundarias de Rosario. "Un nombre nos identifica, nos da pertenencia, con nuestro colegio pasa igual. Que nuestra escuela lleve el nombre de una joven desaparecida es primero no olvidar, tenerla presente. Es vencer por una vez a la muerte. Esos que la hicieron desparecer, que pensaron que nunca más nadie iba a recordarla se equivocaron, es ganarles a ellos que siempre jugaron con el olvido", les expresó el profesor a los chicos.

Aunque el nombre de la joven fue el más votado resolvieron que "todos eran de alguna manera ganadores".

Cómo sigue. "La idea es que los chicos puedan pensar hacia adelante, que sigan investigando, por ejemplo sobre militancia política, juventud y política, mujeres y sindicalismo, son algunos de los tantos caminos y puentes que se abren y dan vida a esta joven víctima", explica la directora y anticipa que en los planes que tienen está invitar a quienes la conocieron, además de su familia, o de alguna manera están vinculados con su historia.

Pero los chicos también dieron su palabra. Y entre las propuestas que surgieron está la de Maira, una alumna de 4º año que había elegido el nombre de Gieco para su escuela y supo enseguida encontrarle la vuelta para unir una y otra propuesta. Le escribió al autor de "La memoria" pidiéndole que esté presente el día que "bauticen" la escuela y que además le escriba una canción a Sonia (ver aparte).

"Cada tanto me acuerdo de cómo costaba hablar de temas como la dictadura en la escuela, y ahora viviendo esto me doy cuenta que es una de las mejores cosas que pasó como docente, es una experiencia educativa hermosa, que remite a la memoria y no vamos a olvidar", confesó la directora Evangelisti.

La noticia de que esta escuela de barrio Tablada había decidido bautizarse con el nombre de una joven desaparecida del barrio se conoce casi al mismo tiempo que la condena a cadena perpetua a los genocidas de la Esma, entre ellos Alfredo Astiz. Algo más que significativo y que habla del rumbo indeclinable emprendido hacia la memoria, la verdad y la justicia.

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