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Sábado 25 de Abril de 2015

Quieren que la lectura sea una práctica diaria en las escuelas

El Ministerio de Educación de la Nación impulsa estrategias que incluyen desde leer en voz alta hasta escuchar relatos grabados

“La madre de Ernesto”, de Abelardo Castillo; “El ilustre amor”, de Manuel Mujica Lainez; “Sur viejo”, de Dalmiro Saénz y “La fiesta ajena”, de Liliana Heker son algunos de los relatos que llegarán a las escuelas en formato de audiolibros. La iniciativa, conocida como “Palabras grabadas”, es parte de dos nuevas estrategias que impulsa el Ministerio de Educación de la Nación para mejorar la enseñanza y aprendizaje de la lengua. La otra es un plan para que la lectura sea una práctica diaria desde el jardín de infantes hasta el secundario.

Similar al placer que se siente al leer “El club de los perfectos”, de Graciela Montes es el que causa escucharlo leído en voz alta (en este caso por Juan Espósito), acompañado de una buena música de fondo. La historia forma parte de “Lecturas grabadas”, que llegarán a las escuelas en formato de audio y papel, junto a un cuadernillo con orientación para docentes y estudiantes. Aunque lo bueno es que todo ese material ya está disponible en el Portal de Educ.ar (www.educ.ar/sitios/educar/seccion/?ir=audiolibros), desde donde además se anima a aprovecharlos con las netbooks.

"El material se ha seleccionado en función de lograr un acercamiento gozoso a la obra literaria de autores argentinos y latinoamericanos que, por su estética, su musicalidad, su temática y sus proyecciones culturales ayude a recuperar el valor decisivo, poderoso y necesario de la palabra en el aula. Palabras con peso, que signifiquen, que cuestionen, que emocionen, que permitan escuchar, leer, sentir, dialogar y, por sobre todo, pensar”, se argumenta en una nota del portal Educ.ar donde se presentan estas estrategias.

Otra acción. La otra acción para mejorar la enseñanza y aprendizaje de la lengua es el plan de “Práctica diaria de lectura en las escuelas” con una serie de sugerencias para los distintos niveles educativos. Así, para el nivel inicial, donde asisten los chicos de jardín, se propone la lectura en voz alta por parte de los docentes y de alumnos de la primaria; el uso de una “bolsa viajera” para llevar a la casa y leer con las familias, o una mesa de libros y publicaciones. Tal como se explica en el material de orientación docente que acompaña este plan, el objetivo es que el jardín de infantes se constituya “como un ambiente alfabetizador”. Y para eso, anticipan que no se trata de ambientar la sala de jardín con letras sino convertirla en un lugar “donde el maestro y los niños ejerzan las prácticas de lectura y escritura en su sentido social”.

Para el programa, que quiere hacer de la lectura una práctica cotidiana, la etapa del nivel inicial (obligatoria desde los 4 años) no queda al margen de esta aspiración. Por eso, se sostiene que “el jardín de infantes tiene la obligación de ofrecer oportunidades pedagógicas para que todos puedan ejercer el poder de la lectura y la escritura con creciente autonomía”, lo cual no quiere decir que tienen que pasar al primer grado “leyendo convencionalmente”, más bien que todos tengan garantizados “el derecho a acceder al mundo de la cultura letrada”.

El plan también tiene propuestas concretas para la primaria, donde invita a docentes y alumnos a protagonizar “lecturas para otros”, como leerles a los más pequeños del jardín; compartir textos informativos relacionados con los que se aprende en ciencias sociales o naturales, por ejemplo. El hincapié se apoya en la importancia sustancial que tienen “la enseñanza y el aprendizaje de la lectura y la escritura en la educación primaria”. Algo que va más allá de la representación más conocida y clásica de estas prácticas, y que significa avanzar en la comprensión lectora, además de apropiarse de la lectura en todos sus usos sociales, entre otros desafíos actuales.

Para secundarios. Para los estudiantes del secundario, se sugieren lecturas compartidas entre alumnos, armar cadenas de canciones y poemas y quioscos de lecturas recomendadas, por citar algunos pocos ejemplos. El plan considera que esta etapa de la escolaridad “es el espacio donde los aprendizajes alcanzados en la escuela primaria se afianzan” y “las prácticas lectoras se diversifican y se profundizan con el propósito de formar lectores autónomos, capaces de tomar decisiones, reflexionar, elegir, debatir y hacer cosas mediante el discurso y las palabras”.

Las recomendaciones de trabajo detalladas para cada nivel no son ajenas a muchas experiencias que los docentes ya implementan en sus clases, pero sí es real que representan para muchos otros maestros y profesores buenos desafíos a asumir.

Ideas sistematizadas. La particularidad de este plan, que quiere hacer de la lectura una práctica diaria en las escuelas, es que todas las propuestas a las que invita se sistematizan en un programa de trabajo posible, acompañado por un cuadernillo pedagógico para los docentes, más una serie de láminas para el aula y afiches informativos para compartir el trabajo desarrollado con otros profesores. También todo este material está disponible en el portal Educ.ar (en recursos).

En los fundamentos del plan explicitado en el material para los educadores, se pone el acento en la necesidad de considerar a la lectura como un derecho. Una práctica social que permite el acceso al conocimiento, además de las dimensiones estéticas que incluye. Y se acentúa la oportunidad que da la escuela obligatoria para que todos puedan acceder a buenas lecturas, pero además se apropien de esta habilidad: “Es importante entonces ampliar e intensificar el tiempo escolar dedicado a la enseñanza y a la práctica de la lectura, a través de un esfuerzo pedagógico progresivo y claramente planificado en todos los niveles educativos. De este modo, no sólo se apunta a la formación de una ciudadanía lectora, sino que también se contribuye a disminuir las brechas de desigualdad, en la medida en que el sistema educativo ofrece oportunidades sistemáticas para que todos aprendan”.

Aprobación. Una y otra estrategias fueron  aprobadas por el Consejo Federal de Educación y presentadas el pasado 15 de abril por el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, junto al secretario de Educación, Jaime Perczyk; el titular de la Secretaría de Políticas Universitarias, Aldo Caballero, y el subsecretario de Equidad y Calidad Educativa, Gabriel Brener.

 

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