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Viernes 17 de Diciembre de 2010

Quieren más debate sobre la inclusión educativa

Tiene 5 años y a los 3 le diagnosticaron Trastorno Generalizado del Desarrollo, una enfermedad más conocida por su sigla TGD. Aún está en jardín de infantes, pero su padre confiesa que ya se angustia pensando lo que le costará conseguir una escuela común para su pequeño hijo: "Sé de muchas personas que han recorrido hasta más de 10 colegios buscando un banco". Un proyecto de ley provincial busca revertir situaciones como éstas que niegan la inclusión educativa y afectan a cientos de chicos.

 

 

 

Tiene 5 años y a los 3 le diagnosticaron Trastorno Generalizado del Desarrollo, una enfermedad más conocida por su sigla TGD. Aún está en jardín de infantes, pero su padre confiesa que ya se angustia pensando lo que le costará conseguir una escuela común para su pequeño hijo: "Sé de muchas personas que han recorrido hasta más de 10 colegios buscando un banco". Un proyecto de ley provincial busca revertir situaciones como éstas que niegan la inclusión educativa y afectan a cientos de chicos.

El relato anterior es de Guillermo Blunda, el referente provincial de la Asociación TGD - Padres (www.padres-TGD.com.ar) que trabajan para hacer realidad la integración a la escuela común. El papá es uno más de lo que participó de una reunión convocada por el diputado santafesino de la Coalición Cívica-ARI, Pablo Javkin, el lunes pasado en Rosario. La idea de ese encuentro, donde también estuvieron otras organizaciones y padres con similares problemáticas, es avanzar en un plan de trabajo que garantice la obligatoriedad educativa.

El empuje lo da el proyecto de ley "Para la inclusión y contención en escuelas comunes, de niños, niñas y adolescentes con necesidades educativas específicas", cuyo autor es Javkin. Se presentó el mes pasado y actualmente está en la Comisión de Educación de Diputados. Surgió en base a una propuesta de la Comisión de Derecho Médico y Bioética del Colegio de Abogados de Santa Fe, donde también hizo su aporte la asociación rosarina Padres por la Integración.

Tomar el problema

"Queremos abrir el debate sobre una problemática donde hay facilidad de diagnóstico hacia los chicos, y en consecuencia en su derivación a la escuela especial", explica Javkin y advierte que "es una preocupación que el Ministerio de Educación no está tomando".

La iniciativa apunta a que "sea obligatoria la inclusión escolar" de chicos con enfermedades que se manifiestan en trastornos de comportamiento o afecciones psicológicas. La idea es que la normativa rija por igual para las escuelas públicas y privadas; y desde ya que también abarque las distintas preocupaciones que hacen a la incorporación de alumnos con diferentes discapacidades.

El legislador reconoce que no es tarea fácil, pero que se puede promover. ¿Cómo? "Con capacitación docente para que haya en cada escuela común una maestra integradora", que surja del mismo plantel, dice y agrega que también trabajando en forma integrada con el equipo psicopedagógico que tiene el Ministerio.

Asegura que si bien estos trastornos lo sufren niños de todos los sectores sociales, "la situación se vuelve muy grave cuando los padres no tienen recursos (materiales y simbólicos) para enfrentar la inclusión de su hijo a la escuela". De allí que el proyecto intenta "evitar las dificultades que padecen quienes no pueden solventar la participación de maestras integradoras".

En el encuentro también estaba Viviana O’Connell, representante de Padres por la Integración. "La idea es terminar con la escuela excluyente. Hay chicos que no tienen una discapacidad evidente, pero sí algún problema de conducta puntual, como de hiperactividad o desatención, por ejemplo, que están en lo que llamo una zona gris, porque parecen que quedan fuera de foco, y no se los incluye en la escuela común", puntualiza la mamá.

Falacia de clases

Indica que otros de los puntos clave de discusión aquí es cómo se da la integración una vez que se logra inscribir al chico: "Se empiezan con jornadas reducidas de clases porque no hay suficientes maestras integradoras, entonces todo se vuelve una falacia donde se tiene al niño en la escuela pero sin educarlo".

O’Connell refiere así a un grave e irresuelto problema en el sistema educativo que es la falta de maestros integradores. Los que están no dan abasto y no garantizan que los niños se eduquen. "Van tres veces por semana a trabajar con grupos de 8 a 10 chicos, y eso no alcanza para nada", subraya la mamá bien conocedora de la situación.

¿Por qué hacer una ley sobre inclusión educativa en lugar de hacer cumplir lo que ya está legislado? "Sabemos que la ley de educación es altamente inclusiva, pero a veces la amplitud de esas leyes parece que nos juegan en contra. Se vuelven abstractas ante situaciones como las que contamos. Por eso necesitamos un instrumento propio, provincial que reglamente lo escrito y avance en la integración", responde O’Connell. Javkin agrega que el proyecto es valioso en tanto sirve "para abrir un debate y hablar de lo que no se dice sobre la integración escolar."

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