Cartas de lectores
Miércoles 29 de Junio de 2016

¿Quién se hará cargo?

Saber por estos días dónde estamos parados, se torna tan difícil de descifrar que las expectativas que aparecen son del sainete jamás escrito en la historia argentina.

Saber por estos días dónde estamos parados, se torna tan difícil de descifrar que las expectativas que aparecen son del sainete jamás escrito en la historia argentina. Situaciones raras e indescifrables si las hay, creo que lo que está pasando con el descanso dominical es casi una carrera con vallas, si es válida una metáfora como ésta. Sigo pensando firmemente que uno de nuestros mayores problemas como sociedad es sobre la falta de memoria. Para ser certeros, en los primeros años del nuevo milenio hubo una gran cantidad de políticos y empresarios bajo la anuencia de darle un mejor perfil a nuestra ciudad, quizás pensando que algún día se pudiera convertir en una metrópoli europea, vaya que dista mucho de esto. Pero en esos momentos se pensaba en el desarrollo de las grande superficies comerciales, como así en la apertura de las grandes cadenas de supermercados en las ciudades más importantes del país, incluyendo a Rosario Eran momentos donde el gobierno de turno tenía las herramientas para lograr los objetivos de crecimiento que necesitábamos para avanzar por aquellos años. Muchos estuvieron de acuerdo en aquel desarrollo para que se ampliara la cartilla de empleo, pero al haber pasado los años vemos que sin haberles importado las consecuencias. Pasaron los años y Rosario como una ciudad casi metropolitana es visitada por miles de viajeros los fines de semana, normales y largos. Pero como una condición asociativa algunas de las grandes cadenas asociadas a quienes desarrollaron las grandes superficies comerciales se posicionaron dentro de esa misma estructura y comenzaron a funcionar al unísono y con un calendario de lunes a lunes donde nadie en su momento puso una letra fuera del libreto a la hora de la implementación de la estructura laboral. Parece que en aquellos días la gente no necesitaba el tan mentado descanso dominical. Todo era válido y los sindicalistas de turno miraban para otro costado por algún motivo. Realmente, el cinismo con el que se trata este tema, desde los empresarios hasta los concejales y quien está al frente del Ejecutivo en esta ciudad, es del peor tenor. Que una decisión, ya sea política como legal, no le puedan dar un perfil de discusión donde nadie se vea afectado, ya sea en su trabajo como en su parte económica. Parece que más de 130 empleados nada de ruido les hace tanto a la intendenta como a los concejales, que siguen manejando estos temas con la hipocresía a la que estamos acostumbrados. Pero pensemos también que el sindicalismo moderno, por así llamarlo a lo único que aspira es al poder, ya que el número de sus afiliados es el que suma a ese poder. Ahora cabe la pregunta: ¿quién se va hacer cargo? Los dirigentes ya demostraron no estar a la altura de las circunstancias, ya que aceptar que por tener el descanso dominical va a quedar gente cesanteada es, sin duda, una falta de identidad y no saber el significado de lo que es trabajar para ganarse el pan. Por otro lado, los sindicalistas, que forzaron esta situación sin importar tampoco quienes pagarían los platos rotos. Es una dicotomía que si quisieran sería fácil de sanear, le han preguntado a quienes están dentro de este encuadre si realmente se sienten perjudicados por trabajar los domingos. No, sólo los han tomado de rehenes para forjar poder de decisiones y no otra cosa. Dejen de manosear a la gente que necesita estar en un puesto laboral y pónganse los pantalones para darle soluciones a quienes hoy lo necesitan.

Guillermo V. Ferreyra / DNI 13.588.802

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