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Sábado 09 de Mayo de 2015

"Queremos fomentar la expresión corporal, una de las formas más democráticas del arte"

La directora de la Escuela Municipal de Danzas y Arte Escénico, María José Sesma, habla sobre un proyecto integral que anticipa también se extenderá a los barrios.

A las clases de danza, las nenas ya no llegan el primer día vestidas con tutú y rodete. Otra es la modalidad de formación artística que incorporó la Escuela Municipal de Danzas y Arte Escénico Ernesto de Larrechea, que también replicó en el distrito Noroeste, y proyecta extender a otras zonas de Rosario. A partir de los 6 años y durante dos años, los chicos participan de los grupos integrales, una instancia que toma elementos de la danza y el teatro, a través del juego, el movimiento y la sensibilización corporal. "El niño primero debe investigar en su propio cuerpo y relacionarse con el otro, sacar lo que tiene a través de los sentidos, antes de decidir si le gustará más la danza o el teatro", destaca la directora de la institución, María José Sesma, con respecto a una actividad en la que trabajan descalzos, y sumó notablemente la cantidad de inscriptos este año.

"Antes los chicos comenzaban a cursar a partir de los 8 años, y enseguida se les enseñaban los pasos y posiciones de la danza clásica concreta. Hoy, todos participan y tienen que compartir a través de la expresión corporal, una de las formas más democráticas del arte", continúa.

Hecho social.EN_SPACEDe la misma manera que los proyectos artísticos - sociales intervienen en aspectos y ámbitos de la realidad social, se considera al arte "como hecho social y acción de cambio, que le permite a las personas desarrollar su propia identidad, tener otras oportunidades, y producir cambios en su calidad de vida", resalta Sesma, al frente de la dirección desde 2013, cargo que además obtuvo por concurso. Estos nuevos lineamientos que incorporan diferentes aspectos en la gestión institucional, pedagógica yartística fueron posibles a partir del proyecto Co.Cre.Ar (Colectivo Creativo Artístico), presentado por la directora y que se basa principalmente en dos pilares: la escuela como espacio público y el arte como transformación social.

"La implementación del proyecto conllevó a un cambio de paradigma para una institución emplazada en el centro de la ciudad y con una trayectoria de 90 años. Esto conduce a que niños y jóvenes se apropien de los códigos y modos de operar de la danza y el teatro como productores de hechos culturales y no como consumidores pasivos", explica Sesma, vinculada al establecimiento desde los 8 años cuando comenzó a cursar arte escénico, camino que luego continuó como actriz y profesora.

Mediante esta iniciativa, la institución se propuso en primer lugar, sustentar un entramado entre la danza y el teatro sin perder la especificidad de cada una de las disciplinas y que sea acorde a las nuevas tendencias escénicas. "Tuvimos que considerar que los niños y adolescentes que transitan estas instancias de aprendizaje se encuentran en un momento de juego, investigación, descubrimiento, sorpresa e internalización de sensaciones y emociones que construyen su propia subjetividad y que crean su propia historia".

Nuevos espacios.PUNCTUATION_SPACEEN_SPACEPara afianzar y promover esta modalidad se crearon nuevos espacios entre los que se destaca La Escuela Rodante, que consiste en la implementación de pequeños semilleros creativos de enseñanza del arte en los Centros Municipales de Distrito, y la capacidad de establecer un intercambio continuo y permanente entre docentes y alumnos de los distritos, y de extender las prácticas artísticas que fomentan la participación social y el cruce de lenguajes. Este proyecto se multiplicó y extendió hacia diferentes distritos de la ciudad, ya funciona en el distrito Noroeste, y el Sudoeste pronto también ofrecerá esta instancia que acerca a los niños a la danza y el arte escénico.

A cargo de una profesora de expresión corporal o teatro y otra de danza, que coordinan en conjunto la actividad, los grupos integrales se dividen por edad. Los chicos asisten dos veces por semana y este ciclo inicial dura dos años. "Este proyecto hizo posible que se anotaran nuevos alumnos tanto en la escuela como en el distrito, y que algunos quedaran en lista de espera, por una cuestión de capacidad y de modalidad de trabajo en grupos reducidos. La idea es continuar creciendo, ahora tenemos que incentivar también la llegada de varones, e incorporar a la danza a aquellos chicos que presenten algún tipo de discapacidad", asegura la directora de la Escuela de Danzas ubicada en Santa Fe y España.

Los profesores Natalia Pérez, Paula Valdéz Cozzi, Martín Gigena y Laura Gramegna coordinan los grupos integrales del distrito. "Sin su compromiso sería muy difícil sostener el proyecto", reflexiona Sesma y destaca además la colaboración del profesor Norberto Masera, y la tarea de Graciela Semorile, coordinadora de Cultura del distrito.

Investigación. La Escuela también incorporó un espacio para la investigación, algo que no existía hasta el momento. "Tenemos mucho material para investigar, especialmente con la implementación de los grupos integrales. Vamos de la práctica a la teoría y a la inversa, además participamos de ponencias y trabajos en diferentes congresos, y el próximo 15 y 16 de mayo estaremos en las II Jornadas de Reflexión en Composición Coreográfica, de la Universidad de La Plata. Desde la gestión institucional es necesario crear e incentivar la investigación, y crear conocimiento. En general, en Rosario existen pocos estudios respecto a la danza y lo corporal". Sesma también destaca el convenio establecido con el Profesorado Provincial de Danzas y Expresión Corporal y una red de comunicación con otras instituciones de Rosario.

Grupos integrales

EN_SPACEEN_SPACEEM_DASH¿Qué diferencia existe entre el proceso educativo de la Escuela Municipal de Danzas y estos espacios nuevos?

—No hay diferencias, excepto por el hecho de que existen hasta el momento en el distrito dos grupos integrales. Antes los chicos elegían entre danza o teatro apenas ingresaban a la escuela, ahora todos ingresan a los grupos integrales. La idea es entrecruzar las disciplinas, a fin de que el que sigue danza tenga algo de teatro y a la inversa. Es una actividad pensada para todos, todos podemos bailar y expresarnos, hay que comprender que la danza no es exclusiva de una elite y que todos tenemos capacidades para desarrollar.

—Con tantas alternativas artísticas que existen hoy, además de la influencia de los medios de comunicación y los realities, ¿las niñas continúan interesadas por la danza clásica?

—Por un lado, existe el imaginario de la bailarina clásica, aquella que lleva tutú y es la Barbie Cascanueces. A veces los papás anotan a sus hijas en danza porque tienen esa imagen de bailarina. Por otro lado, el acceso que tienen los chicos a cualquier programa de televisión, los movimientos y las terminologías empleadas allí lo limitan en sus capacidades; es lo copiado que hace referencia a algo que no es lo propio. Es interesante que todos los chicos tengan la posibilidad de adquirir conocimientos de los distintos tipos de danzas. Siempre la danza clásica hace referencia a determinadas líneas de trabajo, que es muy diferente a la danza libre, pero si cada uno puede desestructurar esos movimientos, ese cuerpo será libre más allá de que pueda aprender una técnica clásica, con determinados pasos, tiempos y repertorios.

—Pero la danza siempre ha sido una disciplina estricta y ordenada...

—No sólo plateamos una nueva concepción del arte sino también del cuerpo, que investiga y es posibilitador. Un cuerpo que permite abrirse a la experiencia y se pronuncia como generador de nuevas expresiones. Un cuerpo que es movimiento y es la manifestación del sujeto que nos pone en relación con el mundo. Es así que las actividades artísticas cobran sentido cuando generan oportunidades de creación en contextos diversos.

—¿La escuela necesitaba este cambio de paradigma? ¿Cuál es tu percepción luego de ser alumna, profesora y ahora directora de la institución?

—Los cambios se producen paulatinamente, el arte es una forma contestaria y el objetivo de plantear este cambio tiene sentido cuando se trata de una escuela pública y bajo un contexto social con determinadas necesidades. La danza clásica es una danza más, no es la única y su origen es el ser humano. La participación y la transformación también se tienen que dar por el lado del arte, que a veces parece distante y poco conocido. La idea es abrir la escuela hacia otros lugares.

—Se trata de darles otra herramienta a los chicos más allá de lo que puedan o no aprender.

—Cuando uno instala estas formas de arte y de expresión puede canalizar emociones, generar un pensamiento crítico. La tarea del arte es lograr que cada uno saque lo que tiene y desestructurar aquellas formas establecidas. Cada persona tiene la capacidad de expresar y de hacer, sea en el centro, en el barrio y en cualquier lugar.

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