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Sábado 23 de Octubre de 2010

"Queimada": mientras tenemos paciencia

Por José Romero (*) / Esta última semana el presidente del Comité de Descolonización de la ONU, Donatus Keith Saint Aimee, pidió a la Argentina tener "paciencia" en su demanda por la soberanía de las Islas Malvinas, ante un nuevo reclamo por ejercicios militares ingleses en aquella localidad nacional. Es una buena oportunidad para ejercitar nuestra paciencia y regalarnos un tiempo para disfrutar de una película que nos ilustre con sorprendente modo crítico cómo operaba la corona Británica en los procesos coloniales.

Esta última semana el presidente del Comité de Descolonización de la ONU, Donatus Keith Saint Aimee, pidió a la Argentina tener "paciencia" en su demanda por la soberanía de las Islas Malvinas, ante un nuevo reclamo por ejercicios militares ingleses en aquella localidad nacional. Es una buena oportunidad para ejercitar nuestra paciencia y regalarnos un tiempo para disfrutar de una película que nos ilustre con sorprendente modo crítico cómo operaba la corona Británica en los procesos coloniales.

Aconsejaría en alguna hora de historia deleitarse con la actuación de un joven Marlon Brando que representa a Sir William Walker, un mercenario profesional que promueve una revuelta independentista de esclavos en una remota isla caribeña, "Queimada" (1969), con el solo objetivo de mejorar el comercio británico de azúcar. ¿Será que en los incipientes procesos revolucionarios en varias colonias americanas debamos reconocer el incentivo de la Corona, verdadera madre de las insurrecciones americanas? La pregunta causa un leve escozor.

El protagonista es enviado años más tarde a hacer frente a los mismos rebeldes que él "construyó" y animó en los procesos revolucionarios —cualquiera similitud con el Sadam Husseim y la invasión de Irak es pura casualidad—. Excelente película para observar la gestación de los líderes locales y de los procesos revolucionarios del siglo XIX, la dignidad a la hora defender los intereses locales, las negociaciones de la Corona para defender sus ambiciones económicas, y a sus mercenarios. Y como dice Benedetti: "Estamos casi condenados a no ser imparciales", y ¿desde cuándo la historia es una ciencia neutral?

(*) Director de la Usal Rosario

 

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