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Sábado 11 de Junio de 2011

Qué puede hacer la escuela frente al trabajo infantil

Los educadores afirman que la jornada escolar extendida puede ayudar a cambiar la realidad. Dicen que la asignación universal por hijo tiene un efecto positivo en la problemática  

La escuela es un lugar clave para contrarrestar el trabajo infantil. Con esta idea coinciden funcionarios y educadores. Advierten que la implementación de la jornada escolar extendida es una herramienta sustancial para afrontar la problemática, también los proyectos socioeducativos apoyados en el arte o el deporte. Y un dato más: afirman que la asignación universal por hijo ha contribuido a mejorar la situación de niños y niñas afectados por este padecimiento.

¿Qué puede hacer la escuela frente al trabajo infantil? Tres educadores que trabajan en distintos ámbitos de la enseñanza dieron su punto de vista sobre este interrogante, también la coordinadora de la Comisión Provincial para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil (Copreti), Silvina Devalle.

“Los docentes tienen que poner en marcha toda la creatividad necesaria para que la escuela siga siendo un destino para los chicos, una escuela inclusiva”, dice Devalle sobre cuál es la contribución que les toca a los educadores frente a este conflicto. Dice además que una tarea esencial que debe enfrentar es la “desnaturalización y justificación” que muchas veces hacen los mismos maestros del trabajo infantil.

Cita ejemplos de falsas dicotomías de aquellos dichos que sostienen (y por cierto muy arraigados socialmente), que “es mejor que trabajen a que salgan a robar” o “es mejor que se ocupen a que estén en la calle”, olvidando que el lugar de la infancia es del juego y el estudio.

El año pasado la provincia de Santa Fe presentó un informe cualitativo sobre la situación del trabajo infantil de la provincia. En particular sobre los grandes conglomerados urbanos. En el mismo se concluye que 5 de cada 100 niños que viven en las grandes ciudades trabajan, en especial en tareas vinculadas al comercio.

Revelador. El estudio no incluye datos de las zonas rurales, las más afectadas por el trabajo infantil, según la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (Conaeti).  Pero sí aporta datos reveladores sobre la situación de los chicos y sus familias.

“Fue sorpresivo —dice— saber que en un mismo grupo familiar hay decisiones diferentes respecto a la continuidad en la escuela de cada chico, según el éxito o fracaso como alumno. Es decir cómo un nene que tuvo un mal proceso termina trabajando y aquel al que ‘la cabeza le da’, como dicen los propios padres, puede tener un tránsito diferente”.

Las diferencias de género también influyen en estas decisiones. “Por ejemplo, los propios docentes o directivos nos relatan que una de las formas del trabajo infantil es el cuidado de los hermanos, donde cuentan que se turnan para no faltar siempre los mismos, pero que sin embargo la que más falta es la nena de la familia”.

El mal desempeño escolar, la paternidad y la maternidad adolescente, la independencia económica, la valoración “positiva” del beneficio inmediato del trabajo infantil, la escasa oferta educativa en las zonas rurales, y la falta de adecuación entre el contenido de lo que se enseña y las necesidades de formación de las actividades del campo son los principales factores que intervienen en las decisiones familiares, respecto de la educación y el trabajo infantil.

Los datos se desprenden del estudio presentado por la Copreti el año pasado (www.santafe.gov.ar), y que ahora será distribuido en un libro.

Alentador. La coordinadora Silvina Devalle tiene una mirada alentadora sobre los efectos de la asignación universal por hijo. “Estimamos que la asignación universal ha tenido un impacto positivo en la retención escolar. Digo estimamos porque a fin de este año podremos dar una valoración numérica más medible y no dicho como una percepción”. Hay que recordar que una de las condiciones para que los padres perciban este beneficio es que sus hijos estén en la escuela.

Para Devalle, hacerle frente al trabajo infantil no es sólo tarea de la escuela, más bien la involucra junto a trabajadores de la salud y los propios funcionarios del Ministerio de Trabajo, entre otros. Y respeto de cómo trabajan con Educación, menciona que un miembro de los Equipos Socioeducativos integra la Copreti.

Otra punta sobre la que desarrolla su estrategia la Copreti es llevar la problemática en la agenda de los gobiernos locales. “El trabajo infantil no forma parte de estas agendas. Cuando hicimos el relevamiento el año pasado muy pocos respondieron (un 22% de las comunas y municipios) y cuando lo hicieron muchos nos dijeron: ‘Nosotros no tenemos chicos limpiando parabrisas’”.

“Sabemos que es una tarea a largo plazo, pero desde la provincia queremos y trabajamos para hacerla visible”, concluye Devalle.

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