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Viernes 13 de Junio de 2008

Qué pataleta

Durante el desayuno con que el intendente de la ciudad agasajó a los hijos del Che Guevara hubo una ausencia notoria. Lifschitz esperaba cuatro visitas...

Qué pataleta

Durante el desayuno con que el intendente de la ciudad agasajó a los hijos del Che Guevara hubo una ausencia notoria. Lifschitz esperaba cuatro visitas: Aleida, Camilo, Ernesto y Celia, además del resto de la comitiva cubana. Pero Celia no apareció y alguien deslizó que no pudo levantarse temprano ya que tras una suculenta comilona servida el jueves por la noche los chorizos terminaron "pateándole" el hígado. ¡Oye chica, que no se diga!

 

El Che y el tango

A propósito del Che, mucho se sabe sobre su vida y obra, pero muy poco sobre sus gustos musicales. Aleida, una de las hijas del mítico personaje, contó que para su padre la música era sólo un conjunto de ruidos. Sin embargo, había una excepción. Cuando las viejas radios cubanas difundían algún tango, él decía: "Eso sí es música". Parece que su tango preferido era "Cuesta abajo", de Gardel y Le Pera. Buen oído.

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