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Viernes 23 de Diciembre de 2011

Qué pasa con la Escuela Hospitalaria y Domiciliaria

Preocupa que desde 2012 tendrá limitadas sus funciones a los hospitales. El resto será tarea de las primarias.

Preocupación, incertidumbre y desencanto. Así se pueden resumir las sensaciones que por estos días invaden a los docentes de la Escuela Hospitalaria y Domiciliaria de Rosario, que atiende a chicos enfermos que no pueden estar en las aulas. Por un decreto reciente, desde el año que viene su tarea quedará reducida al trabajo en los hospitales, y sin evaluar ni calificar alumnos. “No queremos terminar siendo «entretenedoras pedagógicas», nosotras amamos lo que hacemos, porque lo elegimos”, dice con angustia la directora de esta escuela, Patricia Clement.

Hasta hace poco tiempo, los docentes de la Escuela Hospitalaria y Domiciliaria de Rosario festejaban haber logrado un viejo anhelo: ser oficializadas, es decir que el Estado reconociera y se hiciera cargo de la función que desde hacía 40 años venían cumpliendo desde la gestión privada. Habían nacido como una institución dedicada a ofrecer educación a aquellos niños y niñas que por razones de enfermedad prolongada no pueden
asistir a la escuela. Una tarea que hasta el momento realizan tanto en hospitales como en los domicilios particulares.

Pero en poco tiempo sus funciones serán limitadas a los hospitales, en tanto que la atención educativa domiciliaria de los chicos enfermos será tarea de los maestros de las escuelas de origen.

Para entender un poco más cómo se llega a esta situación, la directora Clement hace un pormenorizado relato nutrido de una prolija documentación que avala puntualmente cada una de sus palabras. “El trámite de oficialización de esta escuela se inició en 2005; a fines de 2010 nos enteramos de que había sido designada una persona (Ximena Artigues) para la coordinación de esta modalidad (hospitalaria y domiciliaria) que no existía como tal en la provincia”, cuenta la directiva.

Traspaso de personal. Primero se concretó el traspaso del personal preservando todas condiciones laborales que tenían. Y el 1º de agosto se oficializó la modalidad de educación hospitalaria y domiciliaria en la provincia. En una reunión previa a esta oficialización convocada por el Ministerio se notifican que además de una coordinadora para esta modalidad (Artigues) pasarían a depender de los Equipos Socieducativos de la provincia, a cargo de Carolina Bittel.

Junto con el traspaso llegó la nueva forma de trabajo para esta escuela. “Crearon un sistema —dice Clement— para ofrecer horas a término a los maestros de las escuelas de origen de los chicos enfermos y para cuando no hay docentes de nuestra institución que alcancen a satisfacer esta atención. Algo que nos pareció muy bueno porque extiende el servicio”.

Fue en el funcionamiento cuando comenzaron a notar las diferencias entre lo escrito y la práctica. Antes, el pedido de esta atención se hacía en forma directa a la Escuela Hospitalaria y Domiciliaria, ahora “para pedir uno de estos maestros hay que hablar primero con los Equipos Socioeducativos que están en Santa Fe, mandarles el certificado, ellos hacen la primera visita para luego decidir si es factible un maestro domiciliario o no”. No es difícil imaginar que entre tanto tramiterío seguramente para cuando llega la respuesta el niño o niña ya esté dado de alta.

Eso no es todo. “Empezamos a notar que teníamos docentes disponibles, y que a los pedidos de maestras domiciliarias llegaban directamente a las escuelas de origen”, recuerda Clement como la señal de alerta de que ya no eran tenidos en cuenta los 12 maestros especializados en esta función y que dependen de la institución de Rosario.

“Consulto a la coordinadora (Artigues) sobre qué pasaba y es ahí cuando me blanquea la novedad de un decreto que se terminaba de firmar donde se establecen los cambios para las únicas dos escuelas de esta modalidad que hay en la provincia (Rosario y Santa Fe), y que indica que desde febrero próximo nuestra tarea quedará sólo en los hospitales”, explica con gran desazón sobre el “Reglamento del servicio de educación
hospitalaria y domiciliaria”, indicado en este decreto.

En otras palabras desde el año que viene lo que era la Escuela Hospitalaria y Domiciliaria, pasará a ser solamente “hospitalaria”. “El argumento que da el ministerio es la necesidad de que el alumno no pierda la conexión con su escuela de origen, una tarea que nosotros siempre nos encargamos de mantener”, explica Clement.

Capacitación. Además hay otras preocupaciones de los maestros de esta especialidad: “Hay medidas de bioseguridad que conocer, respetar, por ejemplo cómo trabajar con un niño que está en tratamiento oncológico. ¿Saben esto todos los docentes? ¿Con qué capacitación cuentan? A nosotros nos llevó años prepararnos en esta tarea”. “Desde el ministerio —agrega— aseguran que harán acompañamientos, pero si todo se resuelve en Santa Fe cómo harán para acompañar cuando llegue la demanda de alumnos”.

Añade que limitar su tarea a los hospitales es desconocer, entre otras cuestiones, que hoy la medicina ha cambiado y los pacientes ya no están tanto tiempo internados. Y algo más: “De acuerdo a la nueva reglamentación tampoco vamos a promover alumnos, es decir ni evaluarlos ni calificarlos, no queremos convertirnos en «entretenedoras pedagógicas» de los hospitales”.

A principios de diciembre las dos escuelas Hospitalarias y Domiciliarias de la provincia participaron de una reunión en Santa Fe. “Nos dijeron que era para tratar cuestiones pedagógicas, pero no hubo ningún lineamiento. No nos negamos al cambio, nos parece bien que se amplíe el servicio pero también queremos que se respete nuestro trabajo. Molesta que nos hablen de diálogo, y de la construcción entre todos, cuando nosotros no participamos de la construcción de esto”.

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