Edición Impresa
Sábado 25 de Octubre de 2008

Qué dicen los jóvenes sobre la escuela y la memoria

“Algo habrán hecho, no te metás”. La frase la escucharon miles de veces a la hora de indagar sobre el pasado reciente más trágico. “De la dictadura, no tengo recuerdos ni de la primaria ni de la secundaria de haber hablado sobre esto, y lo que aprendí lo supe por mi militancia y el laburo comunitario”, cuenta Santiago Lopiccolo, oriundo de Casilda y estudiante de medicina de la UNR.

“Algo habrán hecho, no te metás”. La frase la escucharon miles de veces a la hora de indagar sobre el pasado reciente más trágico. “De la dictadura, no tengo recuerdos ni de la primaria ni de la secundaria de haber hablado sobre esto, y lo que aprendí lo supe por mi militancia y el laburo comunitario”, cuenta Santiago Lopiccolo, oriundo de Casilda y estudiante de medicina de la UNR.
  A su comentario, los demás jóvenes nacidos en el 83 manifiestan haber tenido experiencias similares, con una ausencia total o parcial del tratamiento de estas cuestiones. “Pero si no hay voluntad de añadir estos temas a la currícula, estamos librados a la subjetividad de algún docente piola, pero también a alguno que quiera reflotar la teoría de los dos demonios”, sentencia Santiago.
  “A mí hay algo que me deja muy tranquilo, y es que no queremos que se vuelva a repetir eso, y si bien en la primaria no se hablaba mucho de esa época, yo creo que hoy se concientiza un poco más”, añade Lisandro Hedín. Rodrigo Cardu recuerda que “muy por arriba se veían esos temas en la escuela”, y María Jimena confiesa que tomó conciencia de lo que pasó antes del retorno a la democracia “por fuera de la formación escolar”.
  Consultado sobre la ausencia en el aula del pasado reciente, el especialista en educación Gonzalo de Amézola explica que con la vuelta a la democracia, el énfasis fue puesto en educar en el funcionamiento de la democracia, “con votos en las escuelas, la elección de delegados y la explicación del accionar de las Cámaras legislativas”. “Esto decae durante el gobierno de Menem, donde el énfasis más que en el ciudadano está puesto en el consumidor. Pero en esa época se empieza a introducir el tema de la dictadura en las escuelas, pero a pesar de que está en los planes de estudio llega de una manera muy superficial u ocasional”, apunta.
  “El 24 de marzo y el 16 de septiembre son fechas que se incorporan al calendario, pero generan un problema dentro de la tradición escolar, que de conmemorar fechas para exaltarlas y poner como espejo de los chicos, debe tomar estos hechos desgraciados y vergonzosos producido por personalidades dignas de ser aborrecidas y no precisamente imitadas”, puntualiza de Amézola sobre la acción de la dictadura y la Noche de los Lápices.
   Vanesa y Natalia provienen de dos localidades del sur santafesino. Nacida en Melincué, Vanesa trabaja hoy en un jardín maternal con chicos de 2 años. Y si bien afirma que falta reforzar en la formación docente los temas que atraviesan al tratamiento de la democracia, comenta que aún desde pequeños se pueden abordar estos temas con los nenes, “desde como formamos una ronda hasta enseñarles a compartir y respetarse”, ejemplifica.

Participación social

  Sobre la participación concreta de los jóvenes en espacios sociales, políticos y culturales, Natalia Valeri —de Bigand— opina que “los ámbitos están, pero también deberían potenciarse, difundirse y multiplicarse, para incentivar a los miles de jóvenes que a veces tienen ganas de armar algo y no encuentran su lugar”.
  “Siempre que se aborda el tema de la participación juvenil suelo decir que muchas veces se pone el lente dentro de los jóvenes y su falta de compromiso, como si fuera un déficit de ellos, cuando eso es consecuencia de espacios situados en el lugar de los adultos”, aclara el sociólogo Mario Toer, especialista de la UBA en temas de juventud. Por eso para el docente universitario “más que preocuparse de la falta de protagonismo juvenil, habría que ver si en realidad eso se debe a la falta de alternativas para el conjunto de la sociedad”, porque en todo caso “si los jóvenes buscan tomar distancia de determinados ámbitos es porque los consideran vacíos”.
  “Es cierto —dice Santiago Lopiccolo— que perdura el imaginario del no te metás que arrastramos de la dictadura, pero hay que romper esa barrera que te impide participar con personas que son a lo mejor diferentes a uno”.

Comentarios