Edición Impresa
Sábado 07 de Junio de 2014

¿Qué pasa con los cambios en los planes de estudio de los profesorados?

Coinciden en que falta tiempo y participación para analizar los nuevos diseños de la formación docente superior. Diputados aprobó que se atienda este pedido.

Hace un par de semanas la doctora en educación Liliana Sanjurjo advertía en una sala colmada de profesores y alumnos que si los cambios que se pensaban para los planes de estudio de los profesorados no eran participativos estaban condenados al fracaso: porque cuando hay que ponerlos en marcha nadie los sentirá propios. La reflexión resulta clave para entender por qué hay tanto reclamo de parte de los docentes y piden más participación y tiempo para diseñar estos programas.

“¿Cómo se hace una reforma educativa?”. Con ese título el Instituto Superior Nº 28 Olga Cossettini convocó a la conferencia y charla que por más de dos horas ofreció Sanjurjo el pasado viernes 23 de mayo. La profesora y doctora en educación es una prestigiosa conocedora e investigadora de la formación docente.

“La construcción de los diseños curriculares debe ser participativa porque cuando llega la etapa de desarrollo curricular si los profesores no lo hicieron propio fracasa”, así de contundente fue su conclusión luego de explicar a un repleto auditorio del instituto de Sarmiento y Rueda, que el currículo, aquello que aprenden los estudiantes, es un campo de lucha disciplinar e ideológico, además de político. “Es pasional”, definió desde la experiencia para invitar a comprender por qué cada educador se empeña en defender sus horas cátedra, de enseñanza de lo específico.

Historia. Repasó la normativa que acompaña estos debates, la teoría y no olvidó historizar sobre cómo han sido los cambios en los planes de quienes se forman como docentes en la provincia de Santa Fe. Esto último no es un dato menor si se quiere entender ahora el rechazo, la desconfianza y el pedido de una participación real en los diseños curriculares para los profesores que enseñarán luego en las escuelas secundarias.

En esta historia cercana está todavía muy presente la anterior reforma que se aplicaron en los profesorados de nivel inicial y primario. Lo más cuestionado de esos diseños fueron las cátedras experimentales, integradas por los espacios de itinerarios por el mundo de la cultura, cuerpo y movimiento y los talleres de producción pedagógica. Desde que se conocieron como proyecto (2008) la resistencia fue generalizada y se acrecentó cuando se llevaron a la práctica. Espacios escandalosos en su aplicación porque demandaron insólitos horarios a contraturno para los estudiantes, por ejemplo, y pasar por propuestas de dudosa formación para los futuros maestros, como “caminar por el parque Urquiza”, “fabricar mandalas” y hasta “jugar al buraco”. Felizmente esos diseños no pasaron la prueba y resultaron rechazados tanto por los profesores como por los estudiantes. Y también por Nación, desde donde obligaron a su revisión.

Incompatible. Al frente de esos cambios estaba la entonces ministra de Educación, Elida Rasino, ahora diputada nacional por el FAP. Funcionaria que al entender de Sanjurjo no tuvo mucha confianza en el campo para el que gestionaba. “No cree en el sistema educativo, ni en lo disciplinar ni en lo pedagógico”, resaltó la formadora, para considerar que esa visión del ámbito de la enseñanza era incompatible con el cargo de ministra.

Hubo cambios en el Ministerio, y si bien el perfil de Claudia Balagué se distancia del de Rasino, el peso de la ex ministra de Hermes Binner sigue presente, en particular revive ahora en los procesos de cambios de estos planes de estudio. Un dato llamativo aquí es saber que quien fuera su directora provincial de Cambio Curricular y aplicara gustosamente la reforma en los profesorados de primaria e inicial , Graciela Farre, sigue en el mismo cargo.

A este historial de malos recuerdos se suma que el proceso de cambio curricular para el nivel superior arrancó tarde. Fue con una consulta en octubre del año pasado. Luego con encuentros en los institutos. El último borrador de lo que se discute llegó a fines de mayo y había tiempo hasta ayer para elevar las observaciones a la provincia. La jurisdicción tiene tiempo para presentar la versión final ante el Instituto Nacional de Formación Docente (Infod) hasta el 31 de julio que viene. Antes, anunciaron desde Educación de Santa Fe, habrá otra revisión por parte de los profesorados.

Malestar. El malestar de los profesores se manifestó en los últimos días en clases públicas, charlas en institutos y en la calle junto a los estudiantes tanto terciarios como los secundarios que son los destinatarios de lo que luego se enseñe en las aulas. La respuesta oficial es la de asegurar que nadie se quedará sin su trabajo, que las horas no se perderán sino que se transformarán en nuevos espacios y en considerar que todo transcurre con tiempo y con participación real de los profesores en los intercambios.

De todas maneras, la titular de Amsafé provincial, Sonia Alesso, dijo que se ha reclamado a la provincia que se garantice el tiempo que haga falta para asegurar los consensos que los diseños requieren (ver aparte) y que si es necesario postergar la presentación del documento a la Nación, que se postergue.

En Diputados. El reclamo también encontró respuesta en los legisladores de la provincia. El jueves pasado los diputados Rosario Cristiani (Todos por Santa Fe) y Eduardo Toniolli (Movimiento Evita) presentaron un proyecto de comunicación, que fue aprobado, para que se pida al Ejecutivo más plazos para que los docentes debatan esta reforma en marcha y mayor participación en los procesos de debates.

Uno y otra acordaron en señalar que no hay rechazo a la reforma, sí a la manera en que se encaró, además de aclarar que el argumento oficial que circula por los institutos que lo que se hace es porque “así baja de Nación”, no es más que “una interpretación antojadiza, un intento de justificación, de tirar la pelota para otro lado, en este caso a la Nación”. Repasaron entonces que en acuerdo nacional se definen estructuras generales, cargas mínimas y máximas de horas cátedra para dar validez a los títulos, pero de ninguna manera se obliga a adoptar tal o cual decisión sobre contenidos específicos.

Comentarios