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Jueves 03 de Octubre de 2013

Que la moralina televisiva no le gane la partida a una telenovela que llegó para hacer historia

El final trágico de la pareja de Guillermo y Pedro (Julio Chávez y Benjamín Vicuña) no me cierra.

El final trágico de la pareja de Guillermo y Pedro (Julio Chávez y Benjamín Vicuña) no me cierra. Porque aunque falten 23 capítulos para el supuesto desenlace fatal, temo que un ataque de moralina invada a los guionistas y/o Adrián Suar. Lo primero que se me viene a la cabeza es el final de la película "Otra historia de amor", de 1986, pero en la versión televisiva. La película tuvo varios cortes, sobre todo en las ahora inocentes partes hot, pero lo grave fue en el final. En la versión completa Raúl, uno de los protagonistas de la pareja homosexual, casado y con hijos (Arturo Bonín), se iba en avión y su enamorado Jorge (Mario Pasik) lo fue a despedir. Y cuando todo parecía que la historia se quebraba para siempre y el avión tomaba vuelo aparecía Raúl con su valijita, pero en tierra firme. Es decir, la pareja se comprometía a seguir la relación, desafiando las reglas conservadoras de la sociedad. La versión adaptada para televisión fue patética. Porque la última imagen que mostraron fue cuando el avión despegaba y los televidentes jamás vieron que Raúl no tomó ese vuelo. O sea, el mensaje fue políticamente correcto y todo lo contrario al que inventó el director Américo Ortiz de Zárate. Aunque pasaron 27 años de esa situación, a veces la tele de aire se ensaña con las cuestiones vinculadas a la sexualidad, y si no basta recordar el rebote mediático que tuvo la famosa escena de sexo entre Florencia Peña y Damián de Santo en "Disputas", y eso que sucedió en 2003. Ya fue un desafío mayúsculo el de "Farsantes" convertirse en la primera tira de la televisión argentina de aire en la que una pareja gay encabece la ficción. La pareja de Gabriela (Griselda Siciliani) y de Alberto (Facundo Arana) es encantadora, pero es la segunda en importancia, qué duda cabe. Ahora resta ver con qué cintura se mueven los guionistas (que hasta ahora vienen muy bien, es justo reconocerlo) para resolver un final de urgencia pero que cierre conceptualmente con la tira. De hecho que si Guillermo vuelve a su casa con la mujer alcohólica y su hijo imagino una lluvia de twitters en repudio y hasta pancartas de la comunidad gay y de grupos de fans en la puerta de Pol-ka y El Trece. Los tiempos cambian.

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