Educación
Sábado 13 de Agosto de 2016

"Que el deporte sea sin exitismos"

El profesor de educación física Gustavo Del Grande opina que los Juegos Olímpicos motivan a más prácticas deportivas

La imagen de la deportista Fernanda Russo, de 16 años, emocionada al enterarse que había finalizado en el puesto 20 en los 10 metros de rifle de aire en los Juegos Olímpicos ganó rápidamente las redes sociales. No dejó de repetirse una y otra vez la escena cuando el periodista Gonzalo Bonadeo le informaba en vivo su posición alcanzada y las lágrimas ganaban a la joven. "Siempre en el deporte aparece un doble mensaje: esta chica feliz de haber salido número 20 pero también están aquellos jugadores de fútbol, por ejemplo, que se niegan a colgarse una medalla de plata por haber terminado segundos en un campeonato", reflexiona el profesor de educación física Gustavo Del Grande. El educador asegura que los Juegos Olímpicos son un buen motivo para orientar a los chicos hacia el deporte. El desafío es que puedan disfrutarlo sin presiones ni exitismos.


Fernanda Russo VIDEO

Gustavo Del Grande enseña en la Escuela Primaria José María Puig Nº 632 de Barrio 7 de Septiembre y en dos secundarias de la zona sur: San Antonio y María Madre de la Iglesia. Este año fue designado por el Ministerio de Educación provincial para dedicarse de lleno a Santa Fe Juega, la nueva versión de las Olimpíadas Santafesinas (responden a nivel nacional a los conocidos Juegos Evita). Una competencia que este año reúne a más de 150 mil estudiantes santafesinos. Del Grande jugó al fútbol, fue preparador físico en distintos clubes de la ciudad y actualmente entrena en fútbol de salón en el Club Social Argentino Sirio, además de ser coordinador deportivo en Central Córdoba.

Se entusiasma hablando de cómo el deporte puede enriquecer la vida de un chico y de una chica, y dice que los Juegos Olímpicos Río 2016 sin duda son una buena motivación para ganar el interés hacia diferentes deportes. Opina que la escuela tiene una parte importante en colaborar con esta tarea, pero también es algo que compete de manera principal a las familias.

—¿Cómo impactan en los más chicos y jóvenes tantas horas de televisión dedicadas a los Juegos Olímpicos?

—Eso está buenísimo. En la bienvenida de Santa Fe Juega, cuando recibimos a los chicos para jugar el primer partido, les decimos que el objetivo es que se conozcan, que tengan la voluntad de moverse, que descubran otros deportes o bien que hay otras formas de jugar aquellos que ya conocen: sin competencia, sin necesidad de ser un "talento". También que hay un montón de clubes esperándolos. La idea que buscamos es que además de moverse en lo inmediato se enganchen después en algún deporte y hagan una vida deportiva paralela a la del estudio, a la laboral, de familia, la que tengan. Y obviamente, que las olimpíadas que se muestran por televisión con un colorido bárbaro, a más alto nivel, donde cada deportista está con la bandera de su país, llaman la atención y despiertan el interés. Y así como pasa con los Mundiales de fútbol, todo el mundo ve estos juegos; motivan a preguntar, surge la polémica sobre lo que ven y aparecen las consultas sobre infinidad de detalles de cada deporte.

¿Estos Juegos logran despertar el interés por diferentes prácticas deportivas?

—Es una función que primero corre por cuenta de la familia y después de la escuela, y en la parte de la educación física por cada profesor del área. Nosotros vivimos alentándolos para que se anoten, que participen, hacemos encuentros con otras escuelas. Pasa que a veces llegan las tentaciones de lo que es más fácil o tienen mejor acceso, y eligen permanecer sentados frente a la computadora o el celular. Claro que las olimpíadas los pueden motivar a los deportes, todo sirve, sin embargo también hay que saber que un montón de otras tentaciones al alcance de la mano.

¿Qué implica para la vida de un chico o una joven hacer un deporte?

—Tener que tomar el bolsito dos o tres veces por semana, integrarse a un grupo que está funcionando, donde por ahí necesitan tener (o no) algún talento o habilidad especial. Es verdad que el hábito de tomar el bolso, preparase la ropa, ir, ducharse en el club, toda esa rutina está bastante perdida. Juegan en contra el facilismo de quedarse piola en la casa, el sedentarismo, la falta de infraestructura (para hacer deportes), los costos de un par de zapatillas o de asociarse a un club; el padre o la madre que trabajan todo el día y no pueden llevarlos, igual que el hecho de que no puedan ir solos por ciertos riesgos. Y además, no todos tenemos un club a la vuelta de la casa.

¿Qué beneficios les trae practicar deportes ?

—Infinitos. Desde la salud hasta la creación de hábitos. La responsabilidad, el sentido de trabajar en equipo, el hecho de sacrificarse por algo, perseguir un objetivo y obtenerlo o no. En definitiva, en estos casos el logro del objetivo no es ganar sino recorrer un camino para poder lograrlo. Además siempre es importante la sociabilización con otros chicos que no sean de la escuela. Al abrir el abanico de relaciones con los del club, con los de inglés o teatro, permite hacerlo más amplio, encuentran heterogeneidad en esas relaciones. Eso les abre la cabeza a los chicos de una mejor manera, y seguro elegirán mejor si tienen un montón de opciones para hacerlo.

¿Qué lugar tiene aquí el trabajo docente?

—El trabajo del docente está. Está pero por vocación porque, por ejemplo, se encuentra siempre con problemas de infraestructura. En las escuelas provinciales tenemos una sola pelota para todos y si se rompe la tengo que arreglar yo. A veces viene una partida para que compremos materiales. Pero ¿cómo hacés para que les interese otro deporte que no sea el más conocido o el fácil de resolver respecto de la infraestructura y los elementos? ¿Cómo vamos a jugar al rugby en un patio todo de mosaicos? Hacemos jabalina con palos de escobas o lanzamiento de bala con la misma pelota de handball . Y no está mal que lo hagamos, pero esa es la realidad. Por otra parte, todo docente, sea de la especialidad que sea, tiene millones de ejemplos durante todo el día para volcárselos a los chicos, invitarlos a imitar, entender lo que significa luchar por algo, buscar un objetivo, sacrificarse por algo que les guste, que les genere cierto placer cuando lo practican, porque si le vas a dedicar tiempo te tiene que gustar y saber que con ese sacrificio se logran las cosas. Por ejemplo, Paula Pareto ganó el oro en judo, pero a cuántos les ganó antes para llegar ahí, cuánto entrenó y se cuidó, a cuántas cosas les habrá dicho que no para que en cuatro peleas le cuelguen la medalla de oro. Todo eso el docente lo tiene que contar, enseñar. El docente tiene una parte de esa tarea. La otra la tienen los padres, que deben enseñar a sus hijos a ser exitistas, que puedan practicar el deporte que quieran, que hagan algo más que ir a la escuela, estar frente a la computadora o cazar pokemones. Y que lo hagan sin presiones ni estímulos extras, como pasa cuando padres, tíos o abuelos pagan cien pesos por cada gol que hace el pibe o les compran una bicicleta.

Testimonios más que olímpicos

Los Juegos Olímpicos Río 2016 están llenos de relatos de deportistas que no sólo sobresalen por sus logros individuales o colectivos. Detrás hay historias de vida que se convierten en invalorables testimonios para compartir en las escuelas. La historia de Emilce "Mimi" Sosa es uno de estos ejemplos. La joven, que integra el equipo de vóley femenino que compite en las olimpíadas, vivió de chica en una comunidad aborigen de Formosa y no olivida sus orígenes. En su brazo se grabó este tatuaje: "Otetsel ta n'am talakis", que en lengua wichi significa "Mis raíces, mi historia".

Mimi Sosa VIDEO


También en estos días se conoció la heroica determinación de Yusra Mardini, la nadadora siria que el año pasado salvó de la muerte a más de 20 refugiados cuando el bote en el que viajaban se hundía en el Mar Egeo.

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Además de la trayectoria de la brasileña Rafaela Silva, que creció en una favela y a través de un proyecto social de judo se anotó en este deporte y le dio a su país el primer oro olímpico.

Rafaela Silva


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