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Domingo 17 de Febrero de 2008

Que el amor también es marketing no es novedad

Y sí, el amor también es marketing. ¿Y qué novedad es esa si nos dedicamos a leer y escuchar historias de amor en los medios de comunicación? Cualquier colega me dirá que referirme al Día de los Enamorados cuando ya pasó la fecha “es viejo”.

Y sí, el amor también es marketing. ¿Y qué novedad es esa si nos dedicamos a leer y escuchar historias de amor en los medios de comunicación? Cualquier colega me dirá que referirme al Día de los Enamorados cuando ya pasó la fecha “es viejo”. No importa, el amor (y el desamor) en todas sus dosis y variantes nunca deja de tener vigencia, siempre preocupa y con fruición; el propio y el ajeno. De todos modos, mi intención no es referirme a tamaño asunto de la existencia, sino a los comentarios que leí y escuché tan sólo en esta última semana sobre el amor.

En los días previos a este 14 de febrero de San Valentín, la frase “Si vuelves, anulo todo” que supuestamente le envió el presidente francés Nicolás Sarkozy a su ex esposa Cecilia, ocho días antes de su matrimonio con Carla Bruni, fue debatido en la prensa nacional e internacional. Claro, la notita, si existió, la envió nada menos que un flamante presidente europeo que anda a los arrumacos con una verdadera perra (modelo y cantante, bella y sensual). Parece que el hombre llora todavía como un pavote por el amor perdido y descuida sus labores políticas mientras cae a pique su índice de popularidad.

Algunos se expresaron indignados por tanta tilinguería, otros analizaron sociológicamente los límites de lo público y lo privado. Y allí escuché por primera vez en estos días el comentario que de tan común y snob me indigna: “Puro marketing, igual que Menem y Bolocco, Suar y Araceli González…”. Y sí, nadie escribe a lo chancho en los diarios y revistas por el amor acaramelado de alguien común como usted y como yo; salvo que el idilio termine en alguna jugosa tragedia. En tal caso, podremos aparecer en alguna crónica policial, pero lamento informarle que si el tándem de amantes (si es un trío, mejor) está conformado por poderosos y adinerados saldremos perdiendo. Ellos, los ciudadanos  vip roban en centimetraje y se sostienen periodísticamente por más tiempo. Esto es tan obvio como explicar el arrasador éxito de Cenicienta frente a Trapito.

También esta semana  La Capital instaló la noticia de dos enamorados. Martín y Oscar advirtieron que se presentarían ante el Registro Civil para casarse y, en caso de que les fuera denegada la petición, acudirían a la Justicia para exigir igualdad de derechos ciudadanos ante la ley. ¿Amor? ¿Marketing? Y... el tema, por lo novedoso en esta ciudad, vende. De eso se encarga precisamente esta disciplina que estudia, teoriza y da soluciones sobre los mercados y los consumidores: sus necesidades, deseos y comportamientos. Más allá de la valoración social y legal del caso (cuesta creer a esta altura que gays y lesbianas deban casi rogar para que se les acepte su unión civil o matrimonial) la noticia provocó la respuesta de 2.898 lectores en la web de este diario que había formulado la pregunta: “¿Está de acuerdo con el casamiento homosexual?”.

Después llegó San Valentín. Notas económicas (“Se agotaron las flores en Buenos Aires”), locales (“Hasta media hora de espera en moteles por el Día de los Enamorados”), sociales ("Un hombre de 100 años aprovechó el Día para casarse con una mujer de 49", en Corrientes), policiales (“Cuatro ladrones arruinan la cena de varios enamorados en una parrilla”), científicas (“El amor dura sólo 4 años”) e informáticas (“Se satura el ingreso a www.odiosanvalentin.com”).

Y sí. El tema nos importa a todos, más allá del nivel intelectual y social que tengamos, y de lo cursi, impúdicos o ascéticos que seamos en la materia. Vivir el amor puertas adentro o a viva voz, las más de las veces es una elección. Verlo en el cine o en la tele, leerlo en una novela o en un diario o una revista,  también. Todo bien. Nadie debe rendir examen sobre este sentimiento tan íntimo como poco racional. Pero no seamos tan románticos: el marketing no está ajeno al tema, y esto no es ninguna novedad.

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