Megacausa lavado
Jueves 20 de Octubre de 2016

Qué dijeron los escribanos acusados de ser instrumento clave en las estafas

Luis Kurtzemann (h), Eduardo Torres y Juan Bautista Aliau aceptaron declarar. Proclaman ser inocentes y ajenos a maniobras.

Los tres escribanos acusados en la megacausa por fraude, cuyo rol, según el fiscal de Delitos Económicos Sebastián Narvaja, era brindarle apariencia legal a las estafas, dijeron en la audiencia realizada el martes en Tribunales que eran ajenos a las maniobras. El fiscal Sebastián Narvaja cree lo contrario. Los considera como el engranaje instrumental indispensable para garantizar los fraudes. Señala que uno de ellos convalidó que haya personas muertas que transfieren sus bienes, que aceptó que siempre estuvieran los mismos beneficiarios en esas maniobras y que ninguno de los tres emitió reportes de operaciones sospechosas cuando eran conscientes que estaban ante claras operaciones de origen ilícito. Se trata de Luis Kurtzemann (h), Eduardo Martín Torres y Juan Bautista Aliau.

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A Kurtzemann (h) el fiscal le atribuyó poner a disposición de los empresarios con capacidad de ejercer como fronting (palabra que explica el lavado de activos a través de una pantalla que aparenta legalidad) su calidad de escribano utilizando las funciones públicas delegadas por el Estado. Su rol es el de ser facilitador de las maniobras ilícitas del lavado de activos y como ejecutor de las falsedades en el caso de la transferencia de un campo de 124 hectáreas de Villa Amelia, apropiado a su dueña, lo que desató la investigación.

El descargo. Kurtzemann (h) tiene 46 años y es defendido por el ex ministro de Justicia Juan Lewis. En la audiencia dijo que ejerce la profesión desde 1998. "Durante estos 20 años no he tenido ningún sumario ni sanción en el Colegio de Escribanos. En el caso del campo se presentó Jorge Oneto, un cliente de años al que le hice varias operaciones y me dijo que tenía intención de comprar un campo. Lo primero que hice fue pedir fotocopia del título del inmueble que iba a comprar y fui al Registro de la Propiedad. Vi el tomo donde estaba inscripto el dominio. También observé que había una escritura anterior firmada un año atrás y el título anterior con Aliau (el otro escribano involucrado). Una vez obtenidos los datos de la escritura me comuniqué con Aliau y me facilitó una fotocopia de la escritura que había hecho. Y cotejé que los títulos no tenían ningún vicio".

El relato de Kurtzemann (h) se limitó a explicar cuales fueron los pasos que siguió para realizar su actividad profesional en el caso. "Una de las escrituras se había hecho con un poder del escribano Torres. Entonces me contacté con él y le pedí fotocopia del poder. Presenté el certificado catastral el 15 de mayo de 2015. El certificado 128176 salió bien limpio. No tenía embargos ni deudas e ingresó a nombre de dos vendedores que son (Pablo) Abdala y (Marcelo Basiliio) Jaef. Se realizó la escritura el 27 de mayo. A los pocos días lo voy a presentar al Registro de la Propiedad y en ese momento me llegó el rumor de que el título tenía un problema. Volví a la escribanía de Aliau para ver dónde estaba el problema y me dijeron que el tomo donde estaba incripto tenía una anotación litigiosa. Entonces me dije ¿cómo puede ser que haya surgido este problema si yo cumplí? Le pregunté a Aliau si sabía lo de la anotación litigiosa y me respondió que unos días atrás le habían secuestrado el protocolo. Le dije cómo no me avisaste y me respondió «me daba no sé que cosa llamarte». Después fui a la escribanía de Torres y le pedí que me mostrara de nuevo el poder para ver si tenía una anotación litigiosa y Torres me dijo «me secuestraron el protocolo»".

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Con relación a las intervenciones telefónicas en la que aparece mencionado, Kurtzemann (quien quedó en libertad bajo fianza de 800 mil pesos) indicó que "son posteriores a la firma de la escritura. Yo soy el que informa a las partes de esta situación de litigiosidad".

Al respecto el fiscal Narvaja refutó: "En una escucha telefónica (del 28 de septiembre pasado) Kurtzemann conversa con un tal Lucho que le consulta quién le había vendido el campo a Jorge (Oneto) por lo que Kurtzemann menciona los nombres de Jaef y Abdala. Lucho le pregunta quién es el escribano «del poder falopa». Kurtzemann entonces lo menciona a Torres y también se refiere a Aliau como «también trucho»", reseñó el fiscal.

"Hago mi trabajo". Eduardo Martín Torres es el otro escribano imputado y quedó detenido con prisión preventiva hasta el 12 de diciembre. El fiscal Narvaja le endilgó el rol de facilitador inicial de las maniobras de estafa falseando ideológicamente documentos públicos dándole visos de legalidad e insertando la documentación apócrifa en los carriles institucionales. Su declaración fue escueta. "Lo único que tengo que decir es que no formo parte de ninguna asociación ilícita ni de ninguna banda. Simplemente hago mi trabajo profesional", señaló.

Para el fiscal es el más comprometido de los escribanos. Torres es quien crea poderes de compraventa de apariencia legal pero desapoderando a propietarios de bienes que se enteran fortuitamente de las maniobras o ya han fallecido. Lo hace en seis oportunidades y siempre el apoderado para vender el inmueble que es objeto de la maniobra es el mismo: Juan Roberto Aymo, que vende a los mismos compradores.

Deprimido. En tanto, el notario Juan Bautista Aliau, de 45 años, fue imputado por Narvaja como facilitador de las maniobras ilícitas y de la pronta circulación de bienes ilícitos dándole visos de legalidad insertando la documentación apócrifa en los carriles institucionales. Quedó detenido con prisión preventiva hasta el 12 de diciembre ¿Qué dijo el profesional?. "A partir de 2012 atravieso un cuadro de depresión y estoy con tratamiento. Me divorcié y vivo con mis padres desde entonces. Desde 2015 no ejerzo la profesión. Mi última escritura es de hace más de un año y estoy terminando los trámites para cancelar la matrícula".

Sobre el hecho que le atribuyen señaló: "Se refiere a mi intervención en dos títulos de compraventa con el inmueble que se menciona. En marzo de 2014 De Gaetano me dijo que estaba comprando un campo. Me acercó la documentación, pedí la declaración de herederos y verifiqué que el inmueble estuviese en condiciones de ser transferido. Me contacté con el escribano que hizo el poder y me dijo que fue hecho ante él. Cuando salió el título tras ser inscripto me preguntaron si tenía algún problema en hacer la escritura con los compradores y accedí. Redacté y otorgué la escritura. Y se las di a los compradores, Abdala y Jaef".