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Domingo 09 de Octubre de 2016

Pura vida

Lucia Berlin no acompaña a la mujer de la limpieza en su día de trabajo como hacía en su relato Truman Capote. Lucía Berlin es la mujer de la limpieza y eso se nota en su escritura: "Hacer mal las cosas no solo les demuestra que trabajas a conciencia, sino que además les permite ser estrictas y mandonas. A la mayoría de las mujeres estadounidenses les incomoda mucho tener sirvientas.

Lucia Berlin no acompaña a la mujer de la limpieza en su día de trabajo como hacía en su relato Truman Capote. Lucía Berlin es la mujer de la limpieza y eso se nota en su escritura: "Hacer mal las cosas no solo les demuestra que trabajas a conciencia, sino que además les permite ser estrictas y mandonas. A la mayoría de las mujeres estadounidenses les incomoda mucho tener sirvientas. No saben qué hacer mientras estás en su casa. A la señora Burke le da por repasar la lista de Felicitaciones de Navidad y planchar el papel de regalo del año anterior. En agosto". Además, Lucia Berlin se da el lujo de ser totalmente incorrecta: trabaja mal, roba sus medicamentos y da consejos a otras mujeres. "Menos mal que siempre están enganchadas como mínimo a un programa de televisión. Dejo la aspiradora encendida media hora (un sonido relajante) y me tumbo debajo del piano con un trapo de limpiar el polvo en la mano por si acaso. Simplemente me quedo ahí tumbada, tarareando y pensando. No quise identificar tu cadáver, Ter, aunque eso trajo muchas complicaciones. Temía empezar a pegarte por lo que habías hecho. Morir". Debo confesar aquí que el cuento que da título al libro no es el más interesante del conjunto porque baja demasiada línea, como todos los manuales, y también debo confesar que el relato de Truman Capote Un día de trabajo donde el escritor acompaña a Mary Sánchez, su empleada doméstica, es un relato genial, desprejuiciado y totalmente incorrecto también.

En los relatos de Berlin abundan, como en su biografía, las desintoxicaciones, las reincidencias, las clases de escritura en la universidad, las mudanzas, los viajes, la diversidad de modos de ganarse la vida y también hay abundancia de trabajos domésticos, mucha "colada" (traducción española de lavar la ropa) porque hay que ser madre de cuatro hijos para saber que siempre hay mucha ropa que lavar. Y también está presente el tema de la muerte pero lo hace de un modo distinto, con mucho humor y quitándole todo dramatismo; quizás aquí se vale de su experiencia trabajando en las salas de emergencia de los hospitales donde se desempeñó. El cuento Mi jockey, uno de los más breves y hermosos, comienza así: "Me gusta trabajar en Urgencias, por lo menos ahí se conocen hombres de verdad, héroes. Bomberos y jockeys. Siempre vienen a las salas de urgencias. Las radiografías de los jinetes son alucinantes. Se rompen huesos constantemente, pero se vendan y corren la siguiente carrera. Sus esqueletos parecen árboles, parecen brontosaurios reconstruidos. Radiografías de San Sebastián".

En Dentelladas de tigre aparece el aborto, ese tema femenino del que tan pocas veces se escribe literatura y lo hace de una manera conmovedora y real. "Llegamos al puente y al olor de México. Humo, guindilla, cerveza. Claveles, velas, queroseno. Naranjas y orines. Bajé la ventanilla y asomé la cabeza, contenta de estar en casa. Campanas de iglesia, música ranchera, bebop, mambo. Villancicos de las tiendas para los turistas. Ruidosos tubos de escape, bocinas, soldados estadounidenses borrachos de Fort Bliss. Señoras respetables de El Paso, compradoras serias, cargadas de piñatas y garrafas de ron."

Es verdaderamente sospechoso que a ningún editor se le hubiera ocurrido traducirla hasta ahora, siendo que ella misma hablaba en castellano, que vivió en Chile y en México y que murió en el 2004, o sea que pasó mucho tiempo desde su muerte, pero celebramos aquí que finalmente se reunió su obra y se tradujo. Conocí estos relatos de Lucia Berlin gracias a una reseña en el suplemento cultural de un diario y es mi deseo que este modesto texto estimule a los lectores y lectoras a salir corriendo a comprar Manual para mujeres de la limpieza porque vale la pena el descubrimiento.

Verónica Laurino


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