Edición Impresa
Sábado 11 de Mayo de 2013

Pura solidaridad: pibes de la Magnasco fabrican juguetes para el Hospital Vilela

Los alumnos de primer año los reparten personalmente. Ya entregaron numerosos juegos de dominó, mesitas y sillas.

Muchas veces no pueden medirse las consecuencias de una acción. A veces, desde la solidaridad, sólo se busca eso: simplemente dar una mano, sin medir a quién ni cómo. Sólo darla. Y así es para los alumnos del primer año de la Escuela Técnica Nº 288 Osvaldo Magnasco, de Rosario. Desde el taller de carpintería comenzaron a fabricar juegos de dominó y jenga, como también mesas y sillas para ser distribuidos en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela. Y los entregaron en persona. A esos mismos chicos que les pagaron largamente con una sonrisa.

Horacio Montechesi es el docente a cargo. Egresó del Colegio San José y hace 23 años que se desempeña en el área carpintería. Desde hace cuatro está en la Magnasco. Asegura que él sólo es la cara visible del proyecto, pero que detrás hay muchísimas personas. Y que todo nació casi por accidente: "El vicedirector del colegio es amigo de una persona que trabaja en el Vilela. Vino con la inquietud, armaron un proyecto con la anterior directora y me invitaron a participar. La verdad, ni sabía qué ni cómo lo íbamos a hacer. Me preguntaron qué se podía fabricar y les dije juegos de dominó con sus respectivas cajas, con números, letras, colores, figuras geométricas y el tradicional. Después hubo que conseguir los materiales, las tarimas y los cajones, y realizar todo el proceso. El año pasado fabricamos 16 cajas de dominó y las entregamos en julio. Todo esto va acompañado con un trabajo integrador, de apoyo con los chicos, ya que fundamentalmente está realizado por alumnos que deben recursar el primer año".

Asegura que cuando fueron con el grupo de alumnos, la vicedirectora del hospital, Velia Peralta, los recibió y los hizo sentir "como si hubiéramos donado un equipo de última generación en tecnología para realizar algún estudio complejo". "Nos pasearon —continúa— por todo el hospital y los alumnos tuvieron la oportunidad de entregar los juegos personalmente a los chicos internados. Fue emotivo y movilizador. Es algo que te devuelve la esperanza y te motiva a seguir trabajando. Volvieron como si les hubieran aplicado una inyección de optimismo".

Montechesi se entusiasma y afirma que mientras él esté en la escuela y siga contando con el apoyo necesario, este trabajo va a seguir adelante. Y a partir de este año, será integrado al Proyecto Escuela Verde que lleva adelante la Municipalidad de Rosario. Incluso cuenta que el próximo 27 de mayo los alumnos de la Magnasco participarán con sus trabajos en un foro sobre reciclado que organiza la Municipalidad en el Centro de la Juventud.

Más sobre la experiencia.El docente abunda sobre la experiencia y detalla: "En la segunda mitad del año pasado fabricamos juegos de mesas y sillas que recién pudimos entregar en marzo de este año y que fueron colocadas en la sala de guardia".

Destaca que en los trabajos de este año se sumaron los alumnos que debieron recursar primero. "Es decir, los alumnos que repiten año llevan adelante el proyecto y el resto colabora. Siempre está instalada la idea de que el chico que repite año es problemático, que anda dando vueltas por todos lados. Entonces, una manera de motivarlo para que se sienta útil es ponerlos a realizar este tipo de trabajo y después que sea él mismo el que los entregue en mano a chicos que lo necesitan", detalla.

Los costos operativos a veces se convierten en una molestia cuando se trata de ser un poco más ambiciosos en este emprendimiento. Sin embargo, para la gente de la Magnasco la fe y la solidaridad mueve montañas. "Este año nos propusimos con el otro maestro que trabaja conmigo, Miguel Olmedo, pensar que los trabajos no tuvieran ningún tipo de costos para la escuela. Porque el año anterior hubo que comprar algunas pinturas u otros elementos. Entonces ahora construimos unas cajas que tienen la medida exacta del recibo de sueldo que nos entrega la escuela. Pero esa es una excusa. Cuando a nuestros compañeros profesores les planteamos que eso era para colaborar con el Hospital de Niños, ninguno dudó en poner la mano en el bolsillo. Incluso hubo algunos que pagaron el precio de la caja y no se la llevaron", cuenta emocionado.

Llamado.Y así como les pidió una mano a sus colegas, no dudó en hacer un llamado público para todos los que quieran colaborar: "Si algún particular o alguna institución quiere colaborar donando maderas, cola, herramientas, lo que sea, es muy bienvenido. Porque si bien muchos nos dan una mano, las tarimas muchas veces las recolectamos de los volquetes. Es todo un trabajo de hormiga y de muchos".

En este momento, los chicos de la Magnasco se encuentran trabajando en la realización de más trabajos para el Hospital de Niños: "Este año trabajamos de manera diferente, lo hacemos por pedido. En 2012 hicimos lo que nos parecía que estaba bien. Y hoy lo que más nos pide el hospital son los distintos tipos de dominó. Porque los profesionales del Vilela no los utilizan solamente como un entretenimiento, sino que les sirven para determinar si los niños identifican los colores o las figuras geométricas. Y nosotros sentimos que con un poquito estamos haciendo un montón".

El método (reciclado), los actores (alumnos de la Magnasco que deben recursar el primer año) y los destinatarios (los chicos del Vilela) forman una trilogía que puede resumirse en una sola palabra: solidaridad. Algo que debería ser tan común y que a veces cuesta tanto conseguir.

Comentarios