Opinión
Miércoles 11 de Enero de 2017

Punta Stage y el agua

El agua es un derecho humano universal. Se sabe. O debería saber. El Estado federal lo sabe. Lo votó en la ONU el 28 de julio de 2010, resolución 64/292. No se respetó dicho derecho en Costa Salguero en el marco del Time Warp, el 16 de abril de 2016, y ahora tampoco se respetó el 1º de enero de 2017 en Punta Stage, en Arroyo Seco.

El agua es un derecho humano universal. Se sabe. O debería saber. El Estado federal lo sabe. Lo votó en la ONU el 28 de julio de 2010, resolución 64/292. No se respetó dicho derecho en Costa Salguero en el marco del Time Warp, el 16 de abril de 2016, y ahora tampoco se respetó el 1º de enero de 2017 en Punta Stage, en Arroyo Seco. Estos dos eventos musicales y bailables nos sitúan en relatos dramáticos de injusticia, desidia y codicia. La gente no podía acceder integralmente a agua potable libre y gratuita. Sería de un simplismo ofensivo adjudicar las muertes que ocurrieron en ambos lugares solamente a la escasez de agua o a los obstáculos para acceder a ella. Pero sí podemos afirmar que es injusto y violatorio de los derechos humanos ambientales que la juventud no tenga un fácil acceso al agua en forma gratuita, sana y libre.

Los relatos dan cuenta de lo difícil que era poder tomar agua. Tanto embotellada, que era escasa y muy cara (qué raro), como agua potable libre y gratuita a disposición por distintos medios. En los baños, relataban, era difícil el acceso al agua de canilla.

La codicia es el deseo superlativo por el dinero. Todos necesitamos el dinero para vivir. Es un medio no un fin. Cuando el dinero se convierte en el eje de la vida y es lo máximo que desea una persona hay un gran peligro: todos los seres vivos pasan a ser medios y objetos y la naturaleza, objeto de saqueo. La codicia es muy peligrosa. Su hija, la plata fácil, también. Nadie pide santidad, pero sí límites.

Las lamentables muertes de jóvenes en los sucesos mencionados interpelan a los organizadores, al Estado y a la sociedad. El problema es muy complejo, pero no impune.

Ante estas graves situaciones propongo las siguientes normas a implementar:

• En base al artículo 41 de la Constitución Nacional, que establece el derecho a un ambiente sano preventivo de la lesa ambientalidad, lograr que se genere una ley nacional del Derecho de Jarras de Aguas en todos los ámbitos públicos y privados donde concurra gente, sean o no espectáculos musicales y bailables.

• Las provincias tendrían que adherir. Mientras, podrían ir estableciendo vía ley o decreto este derecho.

• Las municipalidades y comunas deberían hacer lo pertinente, vía ordenanzas y resoluciones, que hagan a habilitaciones, clausuras y multas de aplicación inmediata, como así también la colocación de dispositivos de agua potable libre y gratuita.

• Declarar la emergencia del Derecho de Jarras en todos los espectáculos de concurrencia ciudadana.

Es un lugar común esto de que la realidad supera a la ficción. Pero lo que sí parece nuevo es que esa realidad, al ser tan salvaje, salta por arriba de toda imaginación. La desidia supera con creces a la realidad y a la ficción.

Aníbal Ignacio Faccendini

Director de la cátedra del Agua de la UNR

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