Ovación
Lunes 11 de Julio de 2016

Provincial, de rojo furioso y también de bronce

El equipo de barrio Cura se impuso por 3-1 a Monte Hermoso y se quedó con el tercer puesto en la Liga Nacional. Se trajo la medalla y la continuidad en la línea A.

"Les dije a las chicas que jueguen al hockey, y que miren a un equipo que lo hace muy bien". Palabras más, palabras menos, esa fue la idea que Ernesto Morlan le intentó imponer a sus dirigidas en el partido de semifinales ante River, por la Liga Nacional de Clubes de Hockey que se jugó en Mendoza. No... este texto no está atrasado, tiene que ver con el partido de ayer. Tal vez, debería empezar con que Provincial es el medallista de bronce, el único de los tres rosarinos que logró subirse al podio en esta edición. Pero hay que remitir a aquello para explicar esto. ¿Por qué? Porque ayer, justamente en el partido por el tercer puesto las chicas del Rojo, que fueron goleadas en semifinales por River, salieron a buscar su premio con la lección aprendida de pe a pa. Y jugaron un partido casi perfecto, por eso vencieron 3-1 a Monte Hermoso, con dos goles de Julieta Acosta y uno de Sofía Kasevich.

   Lo ganó con hockey mientras pudo. Con corazón cuando el tanque quedó en reserva. Como el año pasado, entonces, Rosario se llevó una medalla del torneo más importante de clubes y la consiguió el equipo de Barrio Cura, que durante cuatro días entregó todo lo que hockística y humanamente era posible para volver a casa con un premio. Y vale mucho. ¿El campeón? Fue River, pero es de otra categoría (ver aparte).

   Levantarse a jugar el partido del domingo por el tercer puesto no es fácil para nadie. Menos si en la antesala el equipo sufrió una goleada. Pero Provincial sabía, que eso números contra River eran un tanto irreales, que si bien las Vikingas habían ganado y desplegado un juego de alto vuelo, las rosarinas habían dado todo. Por eso, el impacto no fue hiriente, sino todo lo contrario. Fortaleció. Entonces, levantarse, aunque las piernas ya no dieran más, aunque el desgaste mental haya estado al límite, no fue traumático. Es cierto también que el partido por el tercer puesto es mucho y es poco. O te llevás un premio o te vas con las manos vacías. Y ya lo habían advertido las chicas: "No nos da lo mismo llevarnos una medalla que no".

   El deseo se plasmó a la perfección. Provincial capitalizó todo lo bueno que tiene, sumó el aprendizaje del sábado, echó en cancha a sus referentes con la mochila de la responsabilidad puesta y le dio a las que habitualmente tienen menos protagonismo, precisamente eso, protagonismo. Enfrente había un rival durísimo, que había caído en semis apenas 1 a 0 y que siempre es un hueso duro de roer: Monte Hermoso, un equipo dotado técnica y físicamente, con jugadoras de procesos de selección. Pero las de las playas del sur bonaerense no existieron.

Y no es esta una manera peyorativa para dirigirse a ellas, Provincial las borró de la cancha, salvo en un par de minutos del segundo tiempo cuando ya, en desventaja de 3 a 0, cascotearon el arco de una Nadín Lacas ultrasegura.

   Provincial fue dueño de la pelota siempre. La manejó con criterio, con inteligencia, y la hizo circular. Presionó con las líneas bien adelantadas y fue de manual en los pases. Golpeó a tiempo. Tanto como para impactar en la moral rival. Primero Julieta Acosta ganó un mano a mano ante la última defensora y encaró sola frente a la arquera, la desairó también y mandó a guardar el primero. Se fueron al descanso y en el segundo tiempo, entrando por derecha Eugenia Rambaudi metió un centro impecable para que Lucía Kasevich la desviara al fondo del arco. Y un ratito después, la misma Negra Acosta, la capitana que además de virtuosismo tiene una garra enorme (jugó todo el torneo con una ótesis en la pierna de sus ligamentos traicioneros, que le permitía a la rodilla moverse) volvió a facturar, esta vez desde el córner corto.

   Todo era de Provincial. Todo. Más aún cuando los dos equipos no tuvieron más combustibles, producto de lo demoledora que resulta la Liga (cinco partidos en cuatro días).

   Y resaltar nombres propios sería injusto para un equipo que funcionó en sintonía. Sin un brillo esplendoroso pero suficiente y efectivo. A 10? del final descontó Ivana Mazars pero el gol sólo sirvió para decorar la planilla.

   Ganó Provincial. Se potenció, como siempre, en la Liga Nacional y se llevó un premio a casa. Ganó Provincial, el que jugó con el corazón en la mano, teñido de rojo enfurecido como su camiseta.

Ganó Provincial, el único equipo rosarino que permaneció en la línea A.

Ganó Provincial y ratificó que aunque a veces se distraiga y fluctúe por la nebulosa, puede estar tranquilamente como ahora, entre los mejores equipos del país. Y ser de bronce. Por qué no.

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