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Sábado 29 de Octubre de 2011

Prohibido pensar diferente

Inés Santidrián trabajó por casi 30 años en el Colegio del Huerto como maestra. De un día para otro fue echada de la escuela donde enseñaba matemática en 6º grado. La historia de por qué ocurrió esto puede resumirse en el hecho de haber disentido con las actuales autoridades del colegio.

Su despido y el del director del secundario, Alejandro Borsato, significaron una vez más la necesidad de debatir y saber qué pasa dentro de muchas escuelas de gestión privada alrededor del trabajo docente.

A Inés la une la infancia al colegio de Juan Manuel de Rosas y San Juan, como ex alumna, y luego su trabajo de maestra desde marzo de 1983. "Tuve muchos momentos felices en este colegio, muy diferente a lo que está pasando ahora", dijo sobre el conflicto desatado y que terminó con estos despidos.

"Esta gente no quiere a los huertanos, solamente acepta a los que comulgan y si no es así quedás afuera", agregó sobre el proceder de la conducción del colegio, que incluye no sólo a la madre superiora María Delia Russo sino a un equipo contratado y avalado por las hermanas.

El testimonio de Santidrián sirve para analizar qué pasa con la estabilidad docente en las escuelas privadas. "Lo que pasó es un mensaje de la patronal de decir que puede prescindir de tus servicios cuando quiera", consideró.

"El docente privado tiene que decir todo el tiempo «le pertenezco, le pertenezco, le pertenezco» y no osar jamás en hacer ver que piensa diferente, el día que se sospeche que ese docente piensa distinto es cuando estás en la vereda de enfrente", contó.

Consideró que al frente del Colegio del Huerto "está una religiosa cerrada", porque "han pasado una cantidad numerosa de religiosas que a diferencia de ella han logrado mantener por casi 150 años (la antigüedad que tiene la escuela) el prestigio institucional".

En diálogo con La Capital, la educadora mostró su preocupación por la creciente contratación en el ámbito de los colegios privados "del servicio de asesores, de personas que tienen un título universitario, grandilocuente, con el cual las autoridades se sienten seducidos", y que "también son parte de estas situaciones que se generan (por el conflicto) ya que tienen sobre todo una postura mercantilista".

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