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Sábado 16 de Abril de 2011

Problemas matemáticos, los que más cuestan

Especialistas y docentes dicen que la mayor dificultad en la escuela primaria pasa por "comprender" lo que se lee. ¿Cómo enfrentarla?

La comprensión lectora es la llave para entender la matemática. Con esta idea coinciden docentes, padres y especialistas al hablar de las dificultades más comunes de esta disciplina en la escuela primaria. También dicen que aprender a resolver problemas sigue siendo el mayor desafío, al tiempo que advierten una especie de tendencia a la "inmediatez", a encontrar "ya" la respuesta. ¿Cómo se enfrenta esta dificultad en las aulas? ¿Qué pueden hacer los padres?

Los últimos resultados conocidos (2007) sobre cuánto saben los chicos santafesinos de matemática arrojan que casi un 25 por ciento tiene un rendimiento elemental, el resto se reparte entre medio y alto. Los datos se traducen en una mejor escolaridad cuando se los piensa en proyección a toda la escolaridad obligatoria. Así lo entienden las escuelas que ya piensan en cómo articular aprendizajes.

Qué dicen los chicos

  Los chicos también tienen su mirada sobre la materia y la ofrecen en un sentido vivencial. “Si vas a un supermercado a hacer una compra, pagás y te dan mal el vuelto, para darte cuenta de eso tenés que saber hacer las cuentas. Es decir, en matemática aprendemos sobre la vida”, explica con absoluta naturalidad Sasha, sentada en los primeros bancos del 6º grado de la Escuela Nº 56 Almafuerte.

  Para que no queden dudas, su compañera Agustina agrega: “La matemática no es sólo la escuela, está en la vida siempre”; y Valentina aprueba la idea.

  Los chicos se entusiasman con el debate y suman más comentarios. Darío dice que “te ayuda a tener lógica” y que se divierte con los números y las divisiones. Juan Pablo no está tan de acuerdo, en especial con los problemas “dificultosos” que les da el maestro. Paula dice que prefiere las ciencias naturales.

  La charla transcurre sobre los inconvenientes más repetidos, citan entonces los temas que aprenden por estos días: “potencia” y “raíz cuadrada”. Algunos de los chicos nombran a las divisiones como “lo más difícil de 4º y 5º grado”, y hasta una nena que viene de otra escuela confiesa: “Yo pasé de grado sin saber dividir”.

Para el ingreso al nivel medio

  El maestro Guillermo Díaz detalla que una de las dificultades más frecuentes que tienen los chicos es la “reversibilidad” de las operaciones. También “leer y comprender las situaciones problemáticas, porque se complican en la operación en sí sin buscar otras soluciones alternativas”.

  La directora de la Almafuerte, Amalia Torres, también apunta a la comprensión lectora como el obstáculo que opera en el aprendizaje de la materia, también el reto que tienen como educadores, ya que la define como “una tarea de todas las áreas”.

  Por estos días, la Almafuerte trabaja en un proyecto para acompañar a los chicos que el año que viene ingresarán al secundario. Se trata de clases de apoyo a contraturno y, una vez a la semana, de lengua y matemática. Estas clases se arman sobre los contenidos que les requieren las secundarias de la zona en los cursillos de nivelación, y también el Politécnico para el examen de selección. “Estos contenidos nos sirven además como referencia para orientar qué se enseña desde el 1º grado”, comenta Torres.

  Para la directora las familias pueden acompañar. Una manera es desde las tareas escolares. “De lunes a viernes —al menos— los chicos tienen que tener tareas que sirvan para reforzar lo explicado en clase, no sobre temas nuevos. Que no las terminen resolviendo los padres o convirtiéndose en algo tortuoso para la familia”, dice Amalia Torres, y agrega: “Que esto sirve para que sigan conectados con la escuela, y no regalarles los chicos a los ciber”.

Paciencia y optimismo

  “La falta de lectura comprensiva hace más difícil identificar los datos e incógnitas de los problemas”, asegura la directora de la Escuela Nº 1.388 de Funes, Mónica Garay. Comenta que entre algunas estrategias que manejan figura la lectura, el juego y hasta la apelación a distintas expresiones artísticas. “Siempre en un clima de armonía y que desafíe al niño a aprender”, dice, y recomienda apoyarse —en especial en los primeros grados— “en materiales concretos, reales o situaciones vividas y conocidas”.

  Su experiencia docente le indica que “la reina de los problemas es la división”, y que para enfrentarla además de conocer las operaciones básicas hay que “dotarse de paciencia y de optimismo”.

Apoyo familiar

  Para la vicedirectora de la Escuela Nº 1.279, Mónica Cachia, también el mayor escollo en la matemática está “en los errores de interpretación”. “Cuesta comprender consignas sencillas, para los alumnos todo se resuelve por cuentas”, comenta. En su opinión, hay que acompañar la enseñanza de la materia con mucho trabajo sobre la oralidad, “a veces en los hogares no se habla”, cuenta sobre un factor externo que incide en las clases.

  Cachia suma a las tareas, la paciencia y el diálogo el acompañamiento de los padres al trabajo de educar para enfrentar las dificultades. “Los padres siempre deben estar al lado del docente, con el control de tareas, bajando el nivel de ansiedad, sobre todo en los primeros grados, ayudando con la presencia y no descalificando las actividades que proponga el docente”.

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