La ciudad
Martes 25 de Octubre de 2016

Prisión perpetua para la mamá y el padrastro de un nene de 3 años, al que mataron a golpes

El 22 de abril de 2015 el niño llegó sin vida al hospital Roque Sáenz Peña. Tenía marcas de latigazos y de quemaduras de cigarrillos.

La muerte de Ian Ezequiel Almada, un nene de 3 años que falleció a causa de incontables golpes, fue el objeto de un juicio oral que concluyó ayer con la condena a prisión perpetua de su madre y su padrastro. La mujer, de 23 años, y su ex pareja, un albañil de la misma edad, convivían desde hacía 2 meses en una casilla de Ayacucho al 6700 cuando el 22 de abril de 2015 el nene se descompensó y ambos salieron a la calle a hacerle señas a una ambulancia. El nene llegó sin vida al hospital. Pese a que en el debate se culparon mutuamente —ella dijo ser víctima de violencia de género— el fallo unánime del tribunal responsabilizó a ambos por el homicidio.

Los jueces Juan Carlos Vienna, José Luis Suárez y Gustavo Pérez de Urrechu consideraron a María Ayelén Salva coautora de un homicidio doblemente calificado por el vínculo, la alevosía y el ensañamiento. A Marcos Carvonel lo condenaron como coautor de un homicidio calificado por la alevosía y el ensañamiento. En ambos casos la única pena prevista es la de prisión perpetua. Con la lectura de la parte resolutiva del fallo cerró el juicio oral iniciado hace tres semanas contra la pareja, que está en prisión preventiva desde la noche del crimen.

Ian Ezequiel Almada vivía con su madre en un asentamiento precario de la zona sur. Cuando era un bebé de cinco meses su padre se suicidó al dispararse a la cabeza delante de su familia. Entonces la mujer vivió un tiempo con sus padres y sus hermanos, pero luego de algunas desavenencias familiares se mudó a una casilla que Carvonel estaba construyendo en la villa de Ayacucho al 6700. Eso ocurrió unos dos meses antes de la muerte del nene.

La madrugada del 22 de abril de 2015 la pareja salió desesperada a la calle con el nene en brazos y paró el paso de una ambulancia que los llevó hasta el hospital Roque Sáenz Peña, adonde a pesar de las maniobras de resucitación Ian llegó sin vida. Los dos quedaron detenidos en el hospital. El cuerpo del nene tenía las marcas de un brutal castigo físico: tenía señales de maltrato en todas las partes del cuerpo, al punto que la autopsia no pudo determinar cuál fue el golpe fatal sino que una falla multiorgánica por traumatismos varios le causó la muerte. Tenía golpes, marcas de latigazos y de quemaduras de cigarrillos de "antigua, media y reciente data".

En ese marco, el fiscal Adrián Spelta le atribuyó a la pareja haber provocado la muerte del nene en forma conjunta. En tanto, los acusados se responsabilizaron mutuamente durante el juicio.

Carvonel, representado por los defensores públicos Adriana Lucero y Juan Bazet, dijo el primer día que él estaba construyendo esa casilla cuando la conoció a Ayelén y le ofreció un lugar para vivir, que él sólo comenzó a frecuentar unos diez días antes. Dijo que aquel día llegó cerca de las 21 después de trabajar como albañil, durmió una siesta y cuando se disponía a regresar a la casa de sus padres Ayelén le pidió que se quedara un rato mas. Sostuvo que cerca de las 3 se despertó y vio a la madre golpear a Ian en el baño, ya desvanecido, por lo que él lo llevó hasta la avenida Ayacucho.

Ayelén declaró sobre el final del juicio y relató que era sometida a malos tratos por parte de Carvonel, a quien le adjudicó sus propios golpes y los sufridos por el niño.

Los dos escucharon inmutables la sentencia, mientras entre el público se escuchaba el llanto de la abuela paterna del nene. Pero cuando la audiencia terminó, Ayelén se largó a llorar y estalló de furia al ser retirada de la sala. "¡Asesino! ¡Asesino!", le gritó a su ex pareja.

"Está constatado que la data de los golpes es anterior a la fecha de la muerte, desde unas tres semanas antes", dijo Spelta al salir de la sala. Entre las pruebas que a su criterio desembocaron en la doble condena mencionó que "vecinos del Mangrullo atestiguan que al nene la madre de pegaba" y "las declaraciones cruzadas entre los imputados. Lo que no cuenta uno, lo dice el otro".

Analía Cansino, la abuela paterna de Ian, agradeció la tarea fiscal: "Nunca pensé que esto le iba a pasar a mi nieto. Cuando mi hijo se suicidó a ella la recibimos en mi casa, luego la perdí de vista. No estoy contenta con la prisión de nadie, pero ahora mi nieto descansa en paz".

El equipo de la defensa pública que representa a Salva, en tanto, cuestionó la decisión judicial y adelantó que apelará la condena. "Es un fallo arbitrario, la valoración que se hizo de la prueba no fue como correspondía. Acreditamos que Ayelén había sido una madre ejemplar, en ningún momento maltrató a su hijo", dijo el defensor Iván Russo.

"El principal testigo de la Fiscalía, que es el autopsista, declaró en el juicio que esos golpes los podría haber hecho un hombre fuerte como era Carvonel, y en el caso de una mujer, debía ser boxeadora o rugbier. Y Ayelén mide 1,50 y pesa 50 kilos", añadió. Russo recordó que "declaró la pediatra de Ian, que manifestó que era una excelente madre, así como la asistente social que lo trató toda su vida. La psicóloga constató violencia de género".

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