Política
Lunes 27 de Junio de 2016

Presente y futuro K tras los escándalos de corrupción

Forster, Jozami y Rossi creen que el espacio tendrá chances de seguir tallando en la política argentina.

"Es un momento complicado y difícil para el kirchnerismo", dice Ricardo Forster. "Es un golpe importante", avala Aníbal Jozami. "Es un mazazo", sintetiza Agustín Rossi. Los dos integrantes de Carta Abierta y el diputado del Parlasur, aceptaron la convocatoria de La Capital y debatieron intensamente sobre el estado actual del Frente para la Victoria (FPV) y el futuro del espacio tras los escandalosos episodios de corrupción, protagonizados por Lázaro Báez y José López.

A la hora de hablar del momento que atraviesa el kirchnerismo, nada mejor que hacerlo con quienes tocan la partitura más intensa del espacio construido por Néstor Kirchner y Cristina Fernández, hoy en pleno bing bang y con severos riesgos de alejarse definitivamente de los primeros escalones del poder.

"Sí que es complicado y difícil. El PRO, Cambiemos, la nueva derecha, la restauración neoliberal, Mauricio Macri, dieron vuelta el país en todos los órdenes. Hay un movimiento contrarrevolucionario en el sentido de haber invertido 12 años de ampliación de derechos, ciudadanía, distribución de la renta", expresa Forster, quien, a renglón seguido admite: "El problema está del lado nuestro: el kirchnerismo está herido por una campaña mediática feroz que encontró su López. Hay una diferencia exponencial entre mostrar los billetes de a miles sobre una mesa, que hablar de los billetes en el éter de las off shore. Para el ciudadano común es un impacto brutal, salvaje".

En esa línea de razonamiento, el filósofo kirchnerista, quien ocupó la Secretaría del Pensamiento Nacional, asegura que la cuestión impacta porque quien arrojó casi 9 millones de dólares a un monasterio fue un funcionario de primera línea, que acompañó todos los gobiernos de Néstor y Cristina. "Es un momento de redefinición. Cristina está siendo acosada y el kirchnerismo se enfrenta con fuegos que vienen desde distintos lados. Quieren sacarse de encima la bestia negra, la bestia maldita, que es el kirchnerismo".

Cuando se le pregunta a Jozami si esta implosión, que tiene como dato central la salida del Movimiento Evita del FpV, terminará con el espacio como alternativa de poder, se toma unos segundos y responde: "El efecto mayor es por las imágenes de la cueva en la que se contaba dinero, y mucho más espectacular lo de López. Pero no olvidemos que lo del gobierno macrista es corrupción esencial. En ese punto, el intelectual porteño recuerda la situación de Juan José Aranguren, "un ministro que adopta resoluciones para comprar más caro el petróleo, porque quien va a adquirirlo es la empresa a la que él pertenece desde hace 40 años".

Jozami sabe que le dirán que los casos no admiten comparación y, entonces, recarga su costado autocrítico. "Estamos profundamente impactados, me resulta repudiable lo de López. Quiero que se lo juzgue y condene. Y me interrogo por qué pasaron esas cosas, qué controles debieron tomarse, qué actitudes debimos criticar. Es un tema necesario al interior del kirchnerismo", reflexiona. Cree que el gobierno está montando una campaña para decir que "el kirchnerismo fue una superchería, una impostura. Nosotros creíamos que estábamos fundando una nueva política y de pronto tendremos que descubrir que eso no existió o fue una pantalla para ocultar la corrupción. Eso es ridículo, indefendible y condenable". Allí menciona los "graves hechos de corrupción" macrista: Panamá Papers, los 18 millones "que se olvidó Macri en su declaración" y la actitud de Carlos Melconian litigando contra el país. En pleno proceso de catarsis, Jozami evalúa que "no sería malo que todos los dirigentes del kirchnerismo se presten a ser investigados, y concurran a la Justicia. Somos defensores de la moralidad pública como la mayoría de los ciudadanos. Hay que darle una señal a la opinión pública".

Mientras la tarde se consume, y los militantes kirchneristas esperan a los tres entrevistados para escucharlos en una charla pública, Rossi asegura que si bien lo de López "fue un mazazo" también es una oportunidad para seguir creciendo desde la oposición. "El FpV no es todo el peronismo. Hay dirigentes del peronismo que están con otra mirada, que tienen una actitud conciliadora con Macri y lejana con Cristina. Sin dudas, que en las buenas estuvieron todos con el FpV, puedo dar fe en Santa Fe".

El líder de La Corriente plantea que hay que organizar al kirchnerismo, porque "lo otro es el PJ. A mí me representan las posiciones de Héctor Recalde. El FpV debe tener organización. Hay más kirchnerismo en la gente que en los dirigentes. Van a querer demostrar que durante 12 años hubo corrupción sistémica para sacar a Cristina de la cancha. Es una carambola a tres bandas: sacar a Cristina, tapar el debate por el deterioro del país y tapar el Panamá Papers".

Rossi hace una fuerte defensa de la ex presidenta al evaluar que no entró a militar por (Ricardo) Jaime o por López. "Entramos porque nos enamoraron las ideas de Néstor y Cristina. Nos quieren sacar de la cancha. Somos el hecho maldito del país burgués. Sin Cristina, Macri camina la cancha sin zozobra, sin despeinarse. Sin Cristina, la oposición aparece sin envergadura opositora", manifiesta.

Lo medular de las respuestas de Forster, Jozami y Rossi, pasan por trazar una línea gruesa de diferenciación con el peronismo no K. "Necesitan una oposición dócil que encuentran en un peronismo conservador, en el Frente Renovador. Negocian con Macri, y piensan en el que vendrá después: (Sergio) Massa, (Juan) Urtubey, etc. El kirchnerismo fue una disrupción que tocó zonas que nadie tocaba, y eso tiene un costo", apostrofa Forster.

Cuando se les dice que las denuncias contra López, Jaime y Julio De Vido, entre otros, no nacieron en los últimos meses, sino que se conocen desde 2008, en algunos casos, prefieren encuadrar la respuesta en otro marco. En ese punto, Jozami marca distancia con la posición del sociólogo Juan Carlos Torre, quien sostiene que el peronismo suele franquiciarse de acuerdo a cómo soplen los vientos. "Torre contribuye a una reformulación conservadora del peronismo, donde deja de ser el partido de la justicia social y se transforma en el partido del poder".

Forster no cree que se esté asistiendo a los últimos estertores del kirchnerismo y apunta contra "los sepultureros que anuncian la muerte de las ideologías y ahora del FpV". Rossi coincide: "No es la primera vez que nos decretan la muerte. Ya pasó en el 2009 con el voto no positivo, y cuando fallece Néstor algunos comparaban a Cristina con Isabel. Todo eso terminó con el 54 por ciento de Cristina. El kirchnerismo tiene posibilidades de metabolizar este proceso. En la Argentina hay dos dirigentes políticos capaces de marcar una agenda: el presidente y Cristina".

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