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Lunes 06 de Octubre de 2014

Preocupación en el justicialismo

Gobernadores, intendentes y legisladores del PJ, quienes aspiran a mantener sus cuotas de poder luego de las elecciones del año próximo, ya no ocultan su preocupación en torno a las medidas de radicalización económica y política tomadas por la presidenta Cristina Kirchner.

Gobernadores, intendentes y legisladores del PJ, quienes aspiran a mantener sus cuotas de poder luego de las elecciones del año próximo, ya no ocultan su preocupación en torno a las medidas de radicalización económica y política tomadas por la presidenta Cristina Kirchner. Este grupo de “orgánicos” del PJ apostaba a un acuerdo con los fondos buitre “entre privados”, como el que lideró Jorge Brito del Banco Macro, y claramente estaba del lado de Juan Carlos Fábrega en la pulseada con el ministro de Economía, Axel Kicillof. Todos ellos están en contacto permanente y siguen con preocupación el escenario, pese a que públicamente acompañan las medidas tomadas por la presidenta.

Hotel kelper
La industria petrolera de las islas Malvinas, criticada por el gobierno argentino en el marco del reclamo de soberanía del archipiélago, entrará en los próximos meses en la etapa de perforaciones para explotar la plataforma marítima del Atlántico Sur. En los preparativos para recibir a los 80 trabajadores que se emplearán en la explotación petrolífera, el gobierno británico isleño autorizó el montaje de un hotel transportable de 80 habitaciones. Las instalaciones estarán ubicadas en la capital del archipiélago, Puerto Argentino, y contarán, además, con un edificio comunal equipado con cocina, comedores, zona de recreación y con pasajes elevados en el entorno. Sin embargo, el hotel no será la única inversión de cara a la temporada de perforaciones, sino que también fue aprobada la construcción de un estacionamiento que servirá para recibir la gran cantidad de vehículos que se espera que lleguen a partir de enero próximo cuando arribe a las islas la plataforma de exploración que será emplazada unos 200 kilómetros al norte de las islas.

Aislado y deprimido
Amado Boudou está deprimido. Habla poco de política, el teléfono casi no le suena y son pocos los que lo visitan: el ascensor del Senado ya casi no se detiene en su piso. Ocupa su tiempo en leer los escritos que presentan sus abogados en las causas que avanzan en la Justicia. Y tiene miedo de que su salida del gabinete sea antes de lo previsto. En el entorno del vicepresidente confiesan que su situación es compleja, porque podría estar sentado en un juicio oral en marzo o abril de 2015, cuando arranque la campaña electoral. Es un pésimo dato para el gobierno.

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