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Domingo 07 de Junio de 2015

Premian a un rosarino por sus investigaciones sobre cáncer

El médico e investigador Herman Perroud recibió en Estados Unidos un valioso galardón junto a 20 especialistas del mundo. El reconocimiento, denominado Idea, valora el liderazgo y creatividad de jóvenes profesionales.

Por sus aportes y trabajos en el área de oncología, el investigador rosarino Herman Perroud fue galardonado  hace una semana con el premio Idea ( International Development and Education Awards) o premio internacional en desarrollo y educación que es otorgado por una de las fundaciones de la Sociedad Americana de Oncología Clínica y está destinado a jóvenes investigadores y residentes de oncología de países en desarrollo.
  La importante distinción se entregó a Perroud en el marco de la reunión anual más trascendente en investigación en cáncer organizada por la American Society of Clinical Oncology (Asco), que se desarrolló del 29 de mayo al 2 de junio en Chicago.
  El rosarino, de apenas 30 años, fue seleccionado entre 350 participantes y recibió el premio junto a otros 19 talentos de la medicina de distintas partes del planeta. Perroud, que desarrolla sus actividades en el área de la genética aplicada al tratamiento del cáncer, habló con Más desde Estados Unidos horas antes de la premiación.
  Nacido en Avellaneda, al norte de Santa Fe, vivió toda su infancia y adolescencia en un pequeño pueblo de la zona llamado Víctor Manuel II. A los 18 años desembarcó en Rosario para estudiar medicina en la UNR. “Fueron años muy duros, en plena crisis económica, y sabía que mis padres estaban realizando un enorme esfuerzo para enviarme a estudiar afuera; por eso siempre intenté dar lo mejor de mí”, relata.
  Perroud trabaja actualmente como concurrente de oncología clínica en el Hospital Italiano de Rosario y es investigador en el Instituto de Genética Experimental de la Facultad de Medicina. Desde allí sueña con cambiar las expectativas de pacientes con cáncer de mama avanzado, sorteando las limitaciones en cuanto a recursos económicos que existen para este tipo de desarrollos en el país.
  El premio, además de un enorme impulso para su tarea, le permitirá conocer el centro de oncología más grande de los Estados Unidos, que es el MD Anderson Cancer Center, de la ciudad de Houston, Texas. Allí trabajará con el doctor Gabriel Hortobagyi, quien es uno de los máximos referentes en cáncer de mama a nivel global.
—¿Por qué te dedicaste a la oncología?
—Allá por el 2009, cuando recién me había recibido, me ofrecieron trabajar en el Instituto de Genética Experimental en la Facultad de Medicina. La doctora Graciela Scharovsky y la doctora Viviana Rozados me abrieron las puertas del laboratorio para trabajar en un proyecto clínico en pacientes con cáncer de mama avanzado que ya habían recibido tratamiento pero a pesar de eso su enfermedad había progresado. Este tratamiento, que consiste en administrar dosis bajas de manera continuas de agentes que pueden o no ser oncológicos, se denomina terapia metronómica. Nosotros usamos terapia metronómica con ciclofosfamida y celecoxib, dos drogas administradas por vía oral.
  Los resultados que obtuvimos con este tratamiento fueron muy alentadores porque se logró controlar la enfermedad en un alto número de pacientes durante más de seis meses y en un caso lo logramos durante un año y medio, tomando simplemente dos comprimidos por día. No se afectó la calidad de vida de las pacientes porque al usar dosis bajas los eventos adversos fueron escasos y de fácil resolución, cosa que muchas veces no pasa cuando se usan tratamientos estándares con dosis mucho mayores. También pudimos demostrar que la forma de actuar de esta combinación de drogas es disminuyendo la angiogénesis, que es la formación de pequeños vasos sanguíneos que llevan oxígeno y nutrientes al tumor. Cuando uno inhibe ese mecanismo el tumor no puede seguir creciendo y detiene en parte y transitoriamente su crecimiento.
  Otra ventaja es que las drogas que usamos en nuestro esquema son muy económicas y de fácil acceso, por lo que también tiene un impacto en las políticas de salud. Justamente se está buscando bajar los altos costos de tratamiento para poder tratar mayor cantidad de pacientes. De hecho, el tema de los altos costos en oncología y su impacto en los sistemas de salud es uno de los temas principales en el congreso al que estoy asistiendo ahora en Chicago. No es sólo un problema de los países en vías de desarrollo sino que es una preocupación global. Aprovecho para aclarar que este tipo de tratamiento que nosotros llevamos a cabo es experimental, y las pacientes se trataron bajo el marco de un protocolo de investigación clínica.
—¿Cuál es la relación entre genética y oncología?
—Básicamente la relación que existe entre la genética y la oncología es que los cánceres son un grupo de células que tiene alterados sus genes y que hacen que se repliquen constantemente, sin un freno; además, la célula tumoral logra esquivar las formas naturales del sistema inmunológico para eliminar las células alteradas y muchos otros mecanismos que en situaciones normales controlarían el crecimiento de la célula. Todo esto hace que un tumor este compuesto por muchos tipos de células distintas, algunas más agresivas que otras. Es esta heterogeneidad celular la que hace que el cáncer no sea una sola enfermedad sino que son muchas en un mismo tumor y por ende su tratamiento es muy complejo y difícil.
—¿En qué consiste el premio que te otorgaron?
— Este premio se llama Idea ( international Development and Education Awards) o premio internacional en desarrollo y educación, y es otorgado por una de las fundaciones de la sociedad americana de oncología clínica. Destaca el trabajo de jóvenes investigadores y residentes de oncología de países en desarrollo. Es un reconocimiento internacional como futuros líderes y es un incentivo a seguir trabajando en intentar mejorar la realidad de los pacientes con cáncer en cada una de las regiones de donde provienen los premiados. Además tiene asignado un mentor de algún centro de los Estados Unidos donde se establecen lazos para trabajar en conjunto. Pero también te da la oportunidad de interactuar con médicos de otras partes del mundo y ver otra forma de resolver problemas comunes.
—¿Qué líneas de investigación estás siguiendo en Rosario?
—Estoy trabajando en un nuevo proyecto que busca identificar marcadores en pacientes que tienen un tumor de mama, que nos permitan saber con anticipación cuáles van a recaer tempranamente al tratamiento. Y estudiar la biología y las diferencias entre el tumor primario y la metástasis, o sea, ver qué cambia y qué hace que un tumor que está en un lugar se disemine a otro órgano.
—¿Cuáles son tus expectativas en tu área de desempeño?
—En esta área es muy difícil trabajar. Es complicado conseguir fondos para solventar e importar los reactivos para los experimentos. Aunque no todo es problemas de dinero, es muy difícil conseguir colaboraciones de colegas. La realidad es que la actividad asistencial demanda muchísimo tiempo y la investigación queda un tanto aparte. Tengo que destacar que hemos recibido mucho apoyo de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica del Instituto Nacional del Cáncer, del Programa de Promoción Científica de la provincia de Santa Fe y de la Facultad de Medicina de la UNR, y de varios colegas médicos de Rosario dentro de los cuales están los doctores Carlos Alasino, Francisco Queralt, ¡y ojalá más adelante muchos otros!.
—¿Cuál es el desarrollo de tu especialidad en nuestro medio?
—A nivel asistencial contamos con escasos recursos materiales, no así en recursos humanos. Tenemos muchas limitaciones en el acceso a insumos básicos y quizás una mala distribución de recursos en salud: se gasta muchísimo dinero en cosas que quizás no tiene un impacto tan fuerte en la salud de la población o en tratar tumores que ya están muy avanzados con medicamentos muy caros en vez de invertir en intentar prevenirlos o tratar los tumores en estadios más localizados. Aquí en Estados Unidos las campañas de prevención y detección temprana son muy fuertes. Además hay mucha regulación y control en cómo se gasta el dinero por parte de las instituciones médicas para no solicitar estudios innecesarios. Igual es una discusión mucho más compleja e imposible de abordar en esta respuesta.
  En el área de la investigación ocurre algo similar. Hay excelentes científicos y médicos en la Argentina que trabajan muy bien y tienen muy buenas ideas, pero lamentablemente en el caso de los médicos se deben hacer cargo de muchas cuestiones que aquí (en Estados Unidos) las maneja otra persona. Eso hace que se dedique menos tiempo a la investigación o a cuestiones académicas. Además en la gran mayoría de los centros de salud la historia clínica está informatizada, con lo cual se eliminan muchos problemas. Manejar grandes bases de datos estadísticos que ayudan mucho a la hora de querer investigar.
F.O’K

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