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Sábado 29 de Octubre de 2011

Premiados por desarrollar un sistema que ahorra energía

Incentivar la creatividad y fomentar el desarrollo de nuevos proyectos no siempre resulta una tarea sencilla para las instituciones educativas. Gracias a la propuesta de algunas empresas y fundaciones, los alumnos logran salir del aula y ampliar sus conocimientos.

Incentivar la creatividad y fomentar el desarrollo de nuevos proyectos no siempre resulta una tarea sencilla para las instituciones educativas. Gracias a la propuesta de algunas empresas y fundaciones, los alumnos logran salir del aula y ampliar sus conocimientos. Así lo hicieron Bruno Forte y Bruno Porcelli, alumnos de 5º año de electrónica del Colegio San José de Rosario, quienes resultaron ganadores del concurso "Logo 2011" organizado por la Fundación Siemmens Argentina. Esta instancia competitiva, en la que participaron más de cien alumnos de Rosario y Buenos Aires, busca premiar proyectos que manifiesten el concepto de ahorro de energía y la optimización de su consumo mediante un sistema de control eléctrico, neumático o hidráulico.

"Nunca habíamos participado en un concurso fuera del colegio, pero resultó una experiencia muy buena, teniendo en cuenta que al principio nos parecía muy complejo y no teníamos mucho tiempo. De todas maneras lo pudimos llevar adelante y competir con alumnos de otros colegios", dijeron los chicos, quienes se mostraron muy distendidos a la hora contar su experiencia. Aseguraron que nunca se sintieron nerviosos durante la presentación. "Teníamos en claro el proyecto, y habíamos practicado varias veces como para estar seguros de nuestras palabras, valiéndonos de certezas y conocimientos", destacaron concientes de esta herramienta valiosa que los introduce en la vida universitaria y profesional, y les enseña a desenvolverse con fluidez.

Sobre el concurso. El concurso se desarrolló en dos etapas. Durante la primera fase, organizada en las ciudades de Rosario y Buenos Aires, se evaluaron alrededor de veinticinco proyectos, resultando ganador un grupo de cada regional. Los alumnos del Colegio San José fueron seleccionados en la instancia local, y luego en una segunda etapa compitieron con el Colegio León XIII en Buenos Aires. Los dos grupos expusieron nuevamente sus proyectos, donde la escuela rosarina resultó ganadora, recibiendo como premio una computadora y equipos de automatización para sus talleres.

El proyecto. "Cuando uno se involucra en un proyecto que sale un poco de la normativa electrónica que estudiamos a diario, es interesante descubrir cómo recurrimos a otras fuentes de conocimientos, así tuvimos que consultar a profesores de mecánica e ingenieros civiles para hacer los cálculos y ampliar el saber. También realizamos algunos ensayos en distintas partes del sistema", dijo Bruno Porcelli, a quien no le fue fácil presentarse en la etapa final, ya que debió dejar por un día su viaje de estudios y trasladarse desde Ushuaia hasta Buenos Aires para defender el proyecto.

El novedoso sistema que desarrollaron estos estudiantes, se basó en generar electricidad, utilizando un recurso que ahorra energía y cuida el medioambiente. "Aprovechamos la energía que se produce mediante la caída de agua por las cañerías de los edificios y comprobamos que incorporando turbinas es posible desarrollar otras aplicaciones como la iluminación de los palieres", detalló Bruno Forte.

La creatividad puesta al servicio de la automatización acerca a los jóvenes a las tecnologías y promueve la transferencia de conocimientos teóricos a situaciones prácticas. El proyecto de Generación de Aguas Servidas (Genas) no fue planteado como un problema sino como otro recurso energético que pueda implementar perfectamente una empresa constructora en el diseño de un edificio ecológico.

Equipo creativo. Los miembros del jurado, integrado por autoridades de la empresa y fundación organizadora, y otras destacadas personalidades del ámbito público y privado afines al tema, resaltaron el trabajo en equipo y la creatividad puesta de manifiesto a fin de solucionar problemas que afectarán a la comunidad en un futuro. "Nos llamó la atención el trato amable que tuvieron con nosotros los directivos a cargo del concurso, nos hablaban como a uno más y antes de comenzar a hacernos preguntas, siempre nos felicitaban. Fue un momento en el que nos sentimos cómodos cuando en realidad nos imaginamos que iba ser algo más estricto", dijeron los chicos, que aspiran a convertirse en ingenieros electrónicos.

Concientes de que para llegar en tiempo y forma con el trabajo debían concurrir al colegio en vacaciones de invierno, reconocieron el apoyo que recibieron por parte de la institución y de su profesor. Este esfuerzo y entusiasmo que demostraron apenas comenzaron en mayo pasado a plasmar la idea, hoy los enorgullece al igual que a sus familiares y amigos, que los acompañaron en su desafío.

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