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Sábado 04 de Abril de 2015

Posgrado interdisciplinario apuesta a trabajar por la salud rural y comunitaria

Profesores de diversas disciplinas coordinan módulos sobre seguridad y soberanía alimentaria,  infancia y familia, y salud sexual y reproductiva, entre otros. 

“El curso de posgrado en «Pediatría rural. social y comunitaria» es para capacitar profesionales en una temática que la formación de grados en carreras de salud no son abarcadas”, dice Gustavo Farruggia, pediatra y docente coordinador de la experiencia interdisciplinaria. “En las currículas de las carreras de medicina no está incorporado el trabajo en el ámbito de la salud y pediatría rural. El posgrado intenta abarcar esa problemática en territorios rurales y periferias suburbanas, donde residen hoy parte de lo que fue la población de esos parajes que quedaron desolados y que merecen nuevos abordajes”, explica Farrugia.
  En abril comenzó la inscripción para los interesados en el curso que se extiende por dos años, con encuentros en el Centro de Formación de Cerrito 3231, Rosario. Para inscribirse se puede concurrir a la sede citada o consultar a los teléfonos 4326177 ó 153 459975, email: info@lahigueraong.org.ar, y en el sitio www.lahigueraong.org.ar.
  Sobre los contenidos del posgrado, indica que “en los módulos de formación se trabaja en soberanía y seguidad alimentaria, fitomedicina, salud sexual y reproductiva, psicología social, infancia y familia, entre otros”. También señala que “por la interdisciplinaridad de los temas, el cuerpo docente está conformado por trabajadores sociales, pediatras, psicólogos, veterinarios, nutricionistas, infectólogos, agrónomos y también ingenieros, quienes articulan tareas referidas a la potabilización del agua”.

Descentralizar. “El nuevo curso de 2015 tiene una modalidad y dinámica distinta a al de 2014, cursado por unas 30 personas de diversas carreras. Ahora no se requieren obligatorios viajes al territorio chaqueño. No se cursa en espacios universitarios, porque a pesar de trabajar con un orden académico, buscamos descentralizar y que no sea tan formal, además de compartir encuentros en el centro de formación y en trabajos de campo”, explica.
  El proyecto nació impulsado por la asociación civil La Higuera, de Rosario, y se remonta a 2006, con intervenciones en barrios rosarinos, las islas y en el Impenetrable chaqueño, región aislada, con endemia del mal de chagas, falta de accesibilidad a servicios de salud, agua, electricidad.
  A partir de pasantías y voluntariados universitarios intervenieron en comunidades rurales empobrecidas, donde actuaron en forma complementaria con el sistema de salud de esa provincia. En ese momento, también se contó con acuerdos realizados con la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), el municipio rosarino, el Ministerio de Salud de Santa Fe y con autoridades del Ministerio de Salud Pública del Chaco.
  Desde hace 6 años La Higuera trabaja en Las Hacheras, a 45 kilómetros del municipio de Miraflores y a 400 de Resistencia. Desde 2012, se instaló por períodos de 15 días en una casa de pediatría rural llamada “Don Laureano”, en homenaje al célebre Esteban Laureano Maradona (1895-1995), médico rural, naturalista, escritor comprometido con la población del monte formoseño.
  Sobre esa población, indica Farruggia “son comunidades conformadas en su mayoría por niños y mujeres, hay cuestiones reales que inciden en la salud y que no se incorporan a nuestra formación”.

Modelos distintos. “En esas zonas hay otro modelo de familia, la organización es distinta, con padres y abuelos muy jóvenes. El médico no está preparado para enfrentar esa situación”, advierte.
  Y agrega: “La explotación de monocultivos dejó sin trabajo a muchos habitantes rurales. El trabajo se perdió y la ampliación de la frontera agrícola dejó los campos desolados y aislados, donde todo es más caro y falta atención médica y servicios de agua y energía. Por ello, muchas familias se desplazaron a las afueras de poblaciones, a veces de no más de mil habitantes, pero con un centro de salud donde recibir asistencia mínima”.
  Esta realidad no se contempla en la formación formal. Por ejemplo, en el posgrado tenemos un módulo sobre agrotóxicos por el impacto del glifosato y los monocultivos. No tenemos formación en ese tema o en otros, como son las cuestiones de la medicina tradicional”, advierte.

Recursos. “La formación de recursos no apuntan a necesidades de grupos rurales. El médico se forma para desempeñarse en un hospital, consultorio, centros de salud y atención primaria, pero en el territorio el profesional debe salir a contactarse con la gente”, remarca.
  Sobre la cantidad de médicos graduados, resalta que “el que manda es el mercado privado o estatal. Ese mercado indica que se requiere más profesionales donde viven más personas. Además, la medicina está vista desde el consumo, no desde el servicio social. El 95 por ciento de los médicos graduados quedan en lugares urbanos. Si querés trabajar en zonas alejadas no se encuentran apoyo, cargos y sí existen barreras culturales que no se saben enfrentar por no estar preparado para ello”.
  “Esa situación produce conflictos con las políticas de salud y educación. Además, hay que evaluar que en Rosario, su periferia esta poblada de gente que llegaron desde el norte u otros países y con una idiosincracia diferente”, remarca.

El derecho a la salud. Fernanda Ferrer, médica infectóloga y docente del curso, remarca la falta de datos oficiales sobre salud en sitios como en el paraje chaqueño: “No alcanza con un nuevo tomógrafo, hay que conocer datos, pero muchos de los que manejan las políticas en salud y educación responden al síntoma. Se baja la fiebre, pero no se hace prevención”.
  “Pero hay un derecho a la salud”, afirma. “Intentamos que los residentes se formen en el terreno, que sientan la necesidad de trabajar no sólo en un hospital de alta complejidad y salir de esas estructuras. Se planteo hacer que para los residentes fuera obligatorio este posgrado”, remarca.
  Subrayan que en ese trabajo de campo “se encuentran con trabajos de intervención directa, como son las embarazadas que no son controladas, cardiopatías congénitas y ver cómo derivar al hospital Garrahan los casos que lo requieren. Pero mientras tanto, también se trata de implementar fumigaciones, reunirnos para charlas sobre la limpieza dental y temas de previsión que son muy importantes porque evitan enfermedades combatibles”.

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