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Sábado 27 de Junio de 2009

Por una nueva mirada científica

“En general la formación docente en ciencias es muy deficiente”, sostiene Diego Golombek, asesor científico de Ciencia y Tecnología con Creatividad (CTC). Frente a esta situación, sostiene la necesidad de una mirada distinta de la ciencia, sobre todo en la formación docente, “para acompañar a los chicos en el proceso de indagación”.

Pero la intención de Sangari Argentina es que esta propuesta de enseñanza científica en el nivel primario sea para todas las escuelas. “La idea es que sea una educación de excelente calidad para todos, no solamente para los más ricos”, afirma Inés Dussel, directora local de la iniciativa surgida en Brasil, y que en la Argentina comenzó como experiencia piloto en escuelas de Buenos Aires y Tucumán.

¿Piensan replicar la experiencia en otras provincias?

Dussel: Este primer año estamos en trabajando en 62 escuelas de Buenos Aires y Tucumán, gracias también al Ministerio de Educación de la Nación y a los aportes del BID. Por supuesto que el proyecto está pensado para todas las escuelas reales. No es esta iniciativa sólo se puede desarrollar en escuelas de elite, en las que tenés todo más o menos resuelto y con un poquito más que agregar todo funciona bárbaro. De hecho trabajamos en este momento en escuelas en contextos de vulnerabilidad social. En Brasil, por ejemplo, el proyecto se desarrolla en las escuelas de Río de Janeiro y ahora se extiende también a escuelas de las favelas. La idea es que sea una educación de excelente calidad para todos, no solamente para los más ricos. Pero, por supuesto, que nos gustaría mucho empezar a hacer la experiencia en otras provincias también.

¿Qué temas se ciencias se abordan con los chicos?

Dussel: Particularmente estuvimos trabajando con cuerpo humano y con la electricidad, previo una capacitación de los docentes para empezar por ese módulo. Y también con cuestiones materiales, química y física. Tres temas bastante bien elegidos, que representan un poco las distintas disciplinas científicas a las que un chico en la primaria tendría que estar expuesto.

¿La propuesta de Sangari implica una mirada distinta para los docentes?

Golombek: Es una mirada totalmente distinta de las ciencias. Hay dos cosas graves en la enseñanza de las ciencias en la primaria. Primero que no existe, porque casi no hay. Y segundo, lo que hay es un saber enciclopédico, con clases magistrales con mucho contenido, pero muy poca experimentación. Y por lo tanto muy alejado de lo que es la ciencia en términos profesionales o de investigación. Esto implica un cambio no necesariamente a nivel de los chicos, que por ahí sí tienen esta mirada de hacer cosas y tener experimentos, sino sobre todo a nivel de los maestros. Los docentes no tienen esta mirada científica metida como para inculcarla en el aula o para acompañar a los chicos en un proceso de indagación. Una parte fundamental de este proyecto CTC (Ciencia y Tecnología con Creatividad) es la formación de los docentes que se hace a través de programas de capacitación, y además con un sistema permanente de acompañamiento. No es que se lo capacita,  se le da el armario con materiales y partir de allí que se arreglen solos. Todo el tiempo estamos en contacto con los maestros, con un grupo de tutores muy bien capacitados en ciencias que los acompañan. La idea es que puedan utilizar los materiales de la mejor manera posible, y que sepan cómo generar las preguntas en los chicos, cómo motivarlos en esa mirada científica. Y la verdad que la única forma que a uno se le ocurre de aprender ciencias es haciéndola.

¿Cómo se encuentran los docentes frente a estas disciplinas?

Golombek: En general la formación docente en ciencias es muy deficiente. Sobre todo por la mirada científica, no necesariamente por los contenidos. Es que se egresa de los institutos de formación con ciertos contenidos más o menos generales sobre biología, física, química o matemática. Pero no con esta mirada científica y con ganas de compartirla. Y plantarte frente a tu clase de esa manera requiere de una formación mucho más sólida, porque si viene un pibe con una pregunta que te aparta un poquito del camino, tenés que tener los materiales para acompañarlos y estar preparado para hacerlo. De lo contarrio, te estás formando para una conocer los contenidos y contestar automáticamente. Este tipo de mirada de la enseñanza de las ciencias es la que apunta a una formación más integral, de manera que se le pueda decir a una alumno: “No sé, vamos a buscarlo juntos”. Además, teniendo las herramientas para hacerlo, construir los conceptos, ver qué dicen los libros, experimentar, y ver a dónde llegamos juntos. Para hacer eso te tenés que sentir mucho más seguro que para dar una clase magistral.

Hace poco el ministro de Educación Juan Carlos Tedesco sostuvo que la mitad de los alumnos del secundario eran analfabetos científicos, y agregó que esto atentaba contra la formación ciudadana. ¿Coinciden con esta visión?

Golombek: Hay datos objetivos para decir esto. Tedesco se basa en particular en evaluaciones internacionales en las que a la Argentina le fue muy mal. Por eso hay que replantear la enseñanza de las ciencias. Hacerlo implica un criterio científico, si se quieren formar mejores ciudadanos que tengan un criterio racional para elegir y tomar decisiones. Y ahí es donde contra el analfabetismo científico la escuela tiene un papel preponderante. No se acaba en la escuela, por supuesto, porque después está la comunicación pública de la ciencia. Pero si no empieza en la escuela no empieza.

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